Negro par de citas

Madre

2020.09.23 16:21 Dantam93 Madre

*TAC*TAC*TAC*TAC*, con movimiento preciso de sus dedos, una esbelta figura negra se dibujaba como por arte de magia en el papel. *TAC*TAC*TAC* sus dedos eran ágiles, se movían por el teclado a una velocidad alarmante, siempre llegando a su objetivo con una precisión fría.
"Señor Bustamante, me podría repetir eso último, ¿por favor?"
"Claro, claro." Bustamante se arregla su corbata, dando un poco de aire a su tráquea, que es aplastada por una corbata barata comprada únicamente para aparentar. "El registro de los últimos clientes ha sido todo un éxito, punto, siguiente párrafo. Espero poder reunirnos pronto, coma, y así solucionar los problemas asociados con la plantación, punto final."
"¿Le releo la carta señor?"
"No María, gracias, tengo un poco de afán."
"Como usted desee. Iré a la oficina de correos lo más pronto posible. ¿Necesita alguna otra cosa?"
"Gracias, gracias nos veremos después"
"Hasta mañana señor Bustamante"
María arrancó la hoja de la máquina de escribir, la guardó en un sobre marcado con el nombre de Bustamante y la selló con cera dorada.
Tomó entre sus cosas una chaqueta larga y café un poco grande para su delgado cuerpo, pero le gustaba el espacio. Además, así nadie notaba cuando se robaba algún par de panes o golosinas que Bustamante tenía para la visita.
Salió a la calle y se encaminó a la oficina de correo. Con la mirada siempre adelante, María caminaba determinada. Esta tarde había salido algo más temprano de lo usual, podría llegar a su casa a leer un poco y hacer una comida especial. Después de todo, era su cumpleaños. Mientras sus tacones chocaban con las piedras irregulares del empedrado del centro de la ciudad, pensaba que hubiera podido coger un bus o un taxi, pero el día era soleado y quería disfrutarlo. Por el camino pudo ver muchas personas. Le gustaba mirar a la gente, sus facciones, sus caras, se imaginaba su día, su profesión y la vida que llevaban. Los fines de semana se dedicaba a esta actividad con su hermana. Sonrió, su hermana, no era el más brillante de todos los focos, pero sabía divertirse con ella. Antes podía salir al parque con su hermana casi a diario pero, desde que su madre se enfermó, no había tenido tiempo alguno. Su vida era trabajar y luego llegar a la casa a cuidar de ella. Hacía unos dos años que le habían hecho el diagnóstico: cáncer de seno.
Había sido un arduo proceso, con aproximadamente mil quinientas citas médicas. Todo había comenzado cuando su madre había sentido un pequeño bulto en su seno izquierdo. Al comienzo lo ignoró, sin embargo, con el tiempo su seno había cambiado y se había vuelto como el cuero, o como una naranja. Cuando pudieron conseguir que la viera un médico, ya era un poco tarde, además su madre no quería que le hicieran mucho más. Desde hacía unos años hablaba de encontrarse nuevamente su marido, que había muerto 10 años atrás. Por esta razón decidió irse del consultorio donde la estaban atendiendo, dejando a María pidiendo perdón, roja de la pena y la ira. Desde entonces todo había cambiado: su mamá se había enfermado, cada vez era más delgada y casi no se podía parar de la cama, lo que hacía que se le formarán costras en la espalda. Sin embargo, María tenía amigas que habían sido enfermeras y le habían dado consejos para manejar esta situación. María debía llegar en las tardes después del trabajo, parar a su mama de la cama, darle un baño con agua tibia y mover cada uno de los miembros de su cuerpo.
Esta era la rutina que tenía a María al borde de las lágrimas en las noches, pues se había convertido en madre de dos. Su hermana Cleo era otro trabajo, pues, aunque no era tan dependiente de ella como su madre, tenía algunas cosas difíciles de manejar. Por ejemplo, no sabía distinguir entre su zapato izquierdo o derecho, por lo que todas las mañanas era tarea de María ponerle los zapatos al derecho.
Llegó a la oficina de correo, saludó al encargado de envíos y entregó la carta de Bustamante. Salió nuevamente. No era pico todavía y podría coger un taxi para llegar cómodamente a su casa.
"TAXI" gritó por la calle hasta que el vehículo amarillo paró al frente de ella.
"¿A dónde?" le preguntó el conductor, parecía de 40 o 50 años, con un bigote negro y grueso sobre el labio.
"La carrera octava con veintiuna por favor"
"Claro"
Al subir al taxi sintió una ola de acidez en sus fosas nasales, pensó que todos los pelos de su nariz se habían quemado e inclusive llegó a pensar que su nariz se había perforado. "¿Podría bajar las ventanas? ¡Huele a muerto en este taxi!"
"Sí, lo siento señorita" el conductor bajó todas las ventanas, parecía un poco apenado, María se preguntó si acaso dormía en el taxi, pues vio un cambio de prendas en el puesto de copiloto. De cualquier forma, apestaba por lo que María sacó su larga nariz por fuera de la ventana, intentando huir del desagradable hedor. Fueron 20 minutos de viaje en los que María pensó que se iba a desmayar unas 30 veces. El conductor intentó charlar con ella, pero no podía alejar su nariz del aire fresco, o juraba que iba a morir en ese infernal vehículo de 4 ruedas. Por fin, vislumbró el parque al frente de su casa, pagó rápidamente y se bajó corriendo.
Abrió la puerta de la casa. "¡Hola! ¡Ya estoy en casa!" grito. En el cuarto de arriba se oyeron los pasos de Cleo, pesados, ansiosos, rápidos, como un niño gordo que bajaba a saludar a sus padres, pensando que estos traían dulces para él. "¡Cleotilde, necesito tu ayuda!" Entró a la cocina y buscó el dinero que guardaba en el tarro del arroz.
"Mari, Mari, mamá no está bien" Cleo hablaba asustada.
"¿Qué pasó ahora?"
"No sé, le duele la teta"
"Seno, Cleotilde, ¿qué te he dicho de esas groserías?"
"Perdón Mari, es que le duele mucho, tengo susto"
"¿Es el mismo seno que siempre le duele?"
"Si, pero esta vez es peor"
"Tranquila Cleo, ya subo y la reviso". Como siempre, su placer tendría que esperar, después pediría a Cleo que fuera a la tienda por un ponqué, para que celebraran sus 60 años, ahora tenía que revisar que su madre no estuviera muriendo o peor aún que tuviera que llevarla al hospital.
Subió por las escaleras de madera, que cedían un poco a cada paso que daba. Algunas crujían y otras parecían que se iban a zafar, pero María conocía su casa muy bien y sabía que esto no iba a pasar. Caminó por el corredor del segundo piso hasta la primera puerta. Tocó dos veces con los nudillos y abrió.
"Madre, Cleo me ha dicho que te duele el seno."
"Mija, acércate, quiero decirte algo" María cerró la puerta y se acercó lentamente a su madre. El cuarto en el que estaban era grande, con una cama para dos personas de un buen tamaño en donde, en el medio, reposaba su madre, una pequeña figura encorvada con el pelo plateado y una arruga por cada segundo que había vivido. Su madre debía que tener unos 80 años, nunca había estudiado y había quedado embarazada recién casada. Sin embargo, había tenido una vida feliz. Su esposo, el padre de María había sido el dueño de una pequeña tienda de zapatos y nunca faltó comida en la mesa. María estaba cerca a su madre y de repente sintió una bofetada en la cara. Tuvo que retroceder dos pasos. Su madre apestaba, no era posible, ella misma la había bañado la noche anterior.
"¿Madre qué hiciste? Apestas"
"Mija, creo que ahora si me muero"
"No digas estupideces"
"Se me abrió la teta. Mira" se quitó el camisón que tenía puesto. María ahogó un grito. En donde estaba el seno izquierdo de su madre ahora había un líquido verde claro, espeso, con algunos puntos negros, o rojos, no estaba segura.
"¿Qué te hiciste?"
"María me rascaba y de repente me exploté la teta. Me duele, me duele mucho"
"Espérate, voy a traer algo para limpiarte." Abrió el closet que se encontraba detrás de ella. Sus amigas, las enfermeras, le habían recomendado comprar gasas y guantes, por si acaso tenía que limpiar las heridas de la espalda. Sacó un paquete y se puso los guantes. Cogió una de las gasas y comenzó a limpiar a su mamá. El olor era insoportable, había tenido que retirarse al menos 3 veces mientras limpiaba, solo para poder aguantar un poco. Su madre gritaba, intentaba quitarla con la mano, pero no tenía suficientes fuerzas. Al final logró limpiarlo todo, solo era un pequeño hueco en el costado del seno. Decidió taparlo con algunas de las gasas limpias, lo aseguró con esparadrapo y se quitó los guantes, satisfecha con su trabajo. No había más pus a la vista.
"¿Quieres algo para el dolor?
"Por favor mija, me duele mucho" del mismo closet sacó unas gotas que le habían dado las enfermeras, morfina, esto la calmaría, pero debía tener cuidado de no darle mucho o podría morir ahogada.
"Abre la boca mamá" su madre obediente abrió de par en par los labios, sacó la lengua y esperó por el alivio del frío líquido. María le dio 5 gotas. Guardó el frasco en el clóset y se sentó al lado de su madre. "Ahora si me va a tocar bañarte toda mamá, no te puede dar pena con tus senos, mira lo que pasa por tus bobadas". Su madre parecía atontada, no sabía si era por el dolor o si era por la morfina, pero ahora no le respondería.
Bajó al primer piso, le dio las instrucciones a su hermana para comprar un ponqué de zanahoria, su favorito, y unas velas para celebrar su cumpleaños. Cleo la abrazó y salió corriendo. Mientras tanto María se bañaría. Subió a su cuarto y cerró la puerta. Entró al baño, prendió la ducha, se quitó su ropa y entró. El agua estaba caliente, deliciosa, lo necesitaba después de este día. Cogió su jabón con olor a rosas y se limpió. El olor era delicioso… ¿Lo era? María olió sus manos y solo pudo oler el líquido verde. Nuevamente cogió el jabón y volvió a lavarse de pies a cabeza. Volvió a oler sus manos esperando oler a rosas, pero solo olía a su madre. Una tercera vez cogió el jabón y esta vez se lavó hasta quedar roja. Volvió a oler sus manos. Rosas, por fin. Se tranquilizó. Se lavó el pelo y terminó su baño. Oyó que en el piso de abajo su hermana estaba preparando el ponqué con las velas. María estaba emocionada, hacía un tiempo nadie hacía nada para ella. Se arregló y bajo.
“¡Mari! No tenían ponqué de zanahoria, pero compre de naranja con arequipe. Espero te guste mucho. Eres la mejor hermana mayor de todas. Te quiero.”
“Cleo no te preocupes, la naranja también me gusta. Yo te quiero a ti hermanita” la verdad era que María odiaba la naranja y el arequipe, pero no podía culpar a su hermana. Cleo tenía 20 años menos que ella, sus padres habían tenido un “feliz accidente”. Desde pequeña sabía que Cleo era diferente al resto. Tuvieron que sacarla del colegio porque los profesores decían que era retrasada, pero era la mejor hermana que hubiera podido pedir, siempre alegre, siempre dispuesta a darle un abrazo. Sopló las velas del ponqué y se sirvió un pedazo pequeño, Cleo casi se come la mitad del ponqué, pero María le dio un pedazo un poco más moderado. Después de comer era hora de revisar a mamá. María entró en el cuarto.
“Mamá hay ponqué si quieres. Es mi cumpleaños, no se si te acuerdas” no hubo respuesta. “¿Mamá?” se acercó a la cama de su madre. Por un momento pensó que se había pasado con la morfina, pero el movimiento del pecho de su madre la calmó, aún respiraba. Se acercó un poco más. Nuevamente le tocó retroceder, el hedor de su madre no había mejorado, sintió como penetraba cada uno de los poros de su cuerpo. El olor se mezcló con el sabor del arequipe en su boca, María buscó una caneca para vomitar. Decidió revisar el vendaje improvisado que había hecho, el cual estaba mojado por el líquido verde. Por el momento lo dejaría así y en la mañana llevaría a su madre al hospital. Llamaría a Bustamante y le pediría el permiso.
Salió del cuarto de su madre y llamó a Cleo para dormir. Se despidió con un beso en la frente y se encerró en su cuarto. Se sentía sucia nuevamente, por lo que se metió en la ducha. Sacó un nuevo jabón, este con olor a naranja. Se restregó fuertemente el cuerpo completo, esta vez no olería a su madre. Se olió las manos. Mamá. No era posible. Volvió a lavarse una y otra vez, pero no lograba quitarse el olor de encima, siempre que volvía a llevarse las manos a la cara, olía a su madre. La imagen del seno lleno de pus entraba y salía de su cabeza. Se lavó con fuerza, seguía oliendo. Pensó que tal vez era su madre que estaba apestando toda la casa, después de llevarla al hospital todo mejoraría.
Se acostó. Entre más rápido durmiera, más rápido llegaría al hospital. Cerró los ojos e intentó dormir. Pero el olor penetraba su todo su cuerpo, sentía la suciedad, sentía como si el líquido verde estuviera encima de ella. Abrió los ojos, y no había nada. Se puso dos pedazos de papel en la nariz, pero el olor estaba adentro de ella. No había escapatoria. Abrió las ventanas de su cuarto y prendió las velas de su mesa de noche. Seguía ahí. Pasaron horas y María no había podido conciliar el sueño, cada vez que cerraba los ojos sentía como si de su cuerpo saliera pus y la arropara. Se metió a bañar dos, tres, cuatro veces más, sin éxito alguno. Ya era suficiente. Iba a limpiar a su madre.
Entró en la habitación y prendió la luz. Su madre seguía durmiendo. Quitó las vendas del seno, intentando no despertarla. Estaban húmedas y las botó de inmediato a la basura. Un hilo de líquido verdoso salía del seno de su madre. Cogió un nuevo paquete de gasas y lo tapó. Rápidamente, la gasa se humedeció, por lo que tuvo que poner una nueva, una y otra vez, hasta que se acabaron las gasas del nuevo paquete. Desesperada sacó más gasas, sin embargo, se acabaron otros dos paquetes. No sabía qué hacer, no aguantaba más ese hedor, penetrando su nariz, entrando por su boca, lo saboreaba cada vez que respiraba. Su madre dormía profundamente, parecía que estaba respirando más lento de lo usual, pero María no le puso mucha atención. Toda su atención estaba enfocada en el olor. En un momento de rabia decidió apretar el seno de su madre, lo que hizo que saliera más pus, María maldijo entre dientes, lo limpió nuevamente y para su sorpresa se dio cuenta que ahora salía menos líquido que antes. Volvió a presionar, esta vez con más fuerza el seno de su madre. Una explosión verdosa salió disparada de su madre. María sentía como si hubiera ganado. Lo limpió, pensando que sería la última vez, pero cuando terminó, se dio cuenta que había un resto que seguía saliendo. Apretó con fuerza el seno de su madre una y otra vez, pero seguía saliendo pus. María estaba al borde de las lágrimas, no sabía qué más podría hacer, pero sabía que no podía seguir así.
Entonces tuvo una idea. Se acercó al closet y abrió uno de los cajones. Sus amigas le habían recomendado tener cuchillas, por si debía quitar las costras de la espalda de su madre. Cogió una cuchilla y la admiró, el frío metal brillaba con la luz del cuarto, sin una mancha, perfectamente conservado para los procedimientos médicos. Se acercó a su madre, que no había despertado y acercó su herramienta al seno, al lugar donde el pus la invadía. Sin titubear cortó el seno de su madre, primero un poco, y luego llena de felicidad hizo un trazo tan grande como su puño. Botó la cuchilla lejos y empezó a apretar el seno con fuerza, para sacar cada gota de pus, ya no la molestaría más.
“¿Mari qué haces?” Cleo se encontraba en pijama en la puerta del cuarto.
“¡Cleo! Vete a dormir, estoy ayudando a mamá”
“¿Mari no le ofreciste ponqué a mamá?”
“Si le ofrecí Cleo, pero ahora está dormida, vete a tu cuarto y duerme”
“¿Por qué estás encima de mamá?”
“La estoy ayudando, por favor ve a dormir”
“Déjame despedirme, no pude darle las buenas noches”
“Vete a dormir, mamá está muy cansada”
“Quiero despedirme Mari”
“Cleotilde vete a tu cuarto en este instante, no lo voy a repetir otra vez” Cleo se acercó a María desafiante. Cuando estuvo suficientemente cerca palideció.
“¿A qué huele? ¿Qué es eso rojo en la cama de mamá?”
“¡Vete a dormir!”
“¿Mari que le hiciste a mamá?”
“La estoy ayudando” María se paró de la cama e intentó alejar a Cleo de su madre, pero su hermana era mucho más grande que ella. Se lanzó encima de María intentando llegar a su madre.
“¿Mamá? ¿Estás bien?”
“¡CLEOTILDE VETE A DORMIR YA!”
“Mari quítate que quiero estar con mi mamá” Cleo lanzó a María a un lado, como una muñeca de trapo. Cleo cogió a su mamá, gritando para que reaccionara, pero esta seguía en un sueño profundo. María estaba asustada, no sabía que Cleo la podía tratar así. Mas aún, no sabía que Cleo olía a pus, ahora que estaba cubierta de él. María vio como Cleo comenzaba a supurar por los oídos, la nariz y la boca. No podía ser cierto, parpadeo y seguía viéndolo. Solo había una solución.
“Cleo, tengo que ayudarte a ti también” con un rápido movimiento María cogió la cuchilla del piso, se trepó en la espalda de Cleo y comenzó a apuñalar a Cleo en la cara, en la espalda, en el pecho. Chorros de pus comenzaron a salir de Cleo, como una fuente de líquido verde que nunca acababa. Su hermana peleó por unos minutos, pero se cansó y dejó de pelear. Ahora ambas dormían, y por fin María podría limpiar el desastre que habían hecho.
“Cleo mira lo que hiciste, y ahora adivina a quién le va a tocar limpiar todo esto”.
Se había demorado toda la noche, pero su madre y su hermana estaban impecables. No había pus en ningún lugar de la casa y al fin podría descansar. María salió de su casa. En la entrada los vecinos y un grupo de policías habían salido a visitarla, al fin tendría invitados en su cumpleaños. Los policías decidieron llevarla de paseo en su carro. Mientras unos hombres con batas blancas subieron y llevaron a su mamá y su hermana en otro carro, este más grande y blanco. María estaba tranquila, al fin olía a rosas.
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2020.09.04 05:42 SpeedHS11 Edgar Allan Poe - O Gato Preto e Outras Histórias

Edgar Allan Poe - O Gato Preto e Outras Histórias (editora PandorgA) 
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Este livro contém 4 contos:
- o gato preto (1843)
- Ligeia (1838)
- a queda da Casa de Usher (1839)
- pequena conversa com a múmia (1839)

O Gato Preto (1843) 
''NÃO ESPERO NEM PEÇO que acreditem neste relato estranho, porém simples, que estou prester a escrever. Louco seria se eu o esperasse, em um caso onde meus próprios sentidos rejeitam o que eles mesmos testemunham.''
Faço das palavras de Poe as minhas, o conto começa com Poe falando de sua paixão por animais, e que sempre foi mimado pelos pais em relação à isso, o conto carrega toda uma história por trás, a começar pelo nome Plutão, que é o apelido de Hades (deus dos mortos), a cor preta, a superstição de que gatos pretos seriam bruxas disfarçadas e também a ideia de sete vidas dos gatos, todas essas características se encaixam perfeitamente no enredo do conto.
Com o passar do tempo, Poe foi mudando para uma pessoa pior, graças ao alcoolismo, se tornando mais melancólico, irritável, e indiferente às todos ao seu redor, menos ao gato, porém isso não durou muito tempo e o gato agora também passara a sofrer assim como todos os outros com as atitudes de Poe.
Quando Poe voltava para casa após mais uma noite de puro alcoolismo, percebeu que Plutão evitava-o, percebendo isso tratou de agarrar o gato, porém, o gato ficou assustado (com razão) e acabou dando uma pequena mordida em sua mão, isso despertou uma fúria (como o próprio Poe diz, demoníaca) e ele acaba por arrancar o olho do gato com um canivete que estava em seu bolso.
''de fazer o mal pelo único desejo de fazer o mal'' E foi assim que Poe fez o que ele julgava errado mas fez. Em uma manhã fria ele enforcou e matou o gato, no galho de uma árvore enquanto lágrimas escorriam de seus olhos, segundo as próprias palavras de Poe: ''enforquei-o porque sabia que assim fazendo estava cometendo um pecado - um pecado mortal, que comprometeria então minha alma importal e a colocaria - se tal coisa fosse possível - além do alcance da infinita misericórdia do Deus mais misericordioso e mais terrível.'' A noite do mesmo dia terminou com a casa de Poe em chamas, a cortina de seu quarto pegou fogo e por pouco conseguiram sair todos vivos e a casa acabou completamente destruída.
No dia seguinte ao incêndio, quando Poe visita as ruínas do que sobrou de sua casa, todas as paredes com exceção de uma tinham desabado e justo nessa única parede que não havia sido destruída completamente, estavam as palavras ''estranho!'', ''singular!'' e outras expressões similares, que despertaram a curiosidade de Poe, porém, o que mais o intrigava era o fato de que nessa mesma parede havia a figura de um gato de um gato gigantesco e havia uma corda ao redor do pescoço do anomal, Poe criou uma grande explicação para o ocorrido e se deu por satisfeito, embora dessa forma tenha prontamente satisfeito a razão, ele não poderia dizer o mesmo quanto à sua consciência.
Sem mais nem menos, surge um gato preto extremamente parecido com Plutão, no meio da noite em mais um dia de bebidas de Poe, os dois acabam gostando um do outro e assim, o gato segue para a casa de Poe e logo se familiariza com a casa e a esposa. Aos poucos por alguma razão Poe começou a sentir uma aversão ao gato, o fato do animal não ter um olho e a marca no peito do gato que antes era indefinida, mas agora essa marca branca passa a ser a imagem do enforcamento, contribuiram para essa aversão.
Certo dia enquanto ia para o seu porão, o gato mais uma vez o seguia e acompanhava-o, desta vez o gato acompanhava Poe enquanto descia as escadas e quando o fazendo cair, isso despertou uma fúria demoníaca em Poe, que na mesma hora pegou seu machado, quando estava pronto para matar o animal sua mulher interviu, desviando o golpe, sem pensar Poe enfiou o machado na cabeça de sua mulher, ela caiu morta sem sequer gemer.
Poe agora precisava se livrar do corpo, pensou e chegou na conclusão que deveria emparedá-la no porão, o que ele fez foi retirar os tijolos de um ponto da parede que havia uma saliência de uma falsa chaminé e fez no final das contas um ótimo trabalho.
O gato obviamente assustado com a situação fugiu e nunca mais voltou, isso despertou uma sensação de alívio em Poe, ele se sentia um homem livre, a sua consciência em relação sua mulher, pertubava- o pouco. No dia seguinte policiais foram até a casa fazer uma última busca e quando já estavam prestes a ir embora, Poe cita o quanto aquele porão fora bem construído e acaba por bater na parede com a bengala que segurava, na qual estava o cadáver de sua mulher do coração.
O eco da batida nem tinha acabado de soar quando uma voz de dentro respondeu com um uivo, como se tivesse vindo do inferno, com isso Poe quase desmaia até a parede do lado oposto, o cadáver ''com a boca vermelha escancarada e o olho solitário de fogo, estava sentada a criatura hedionda cujos ardis tinham me seduzido ao assassinato, e cuja voz delatora havia me condenado à forca. Eu tinha emparedado o monstro dentro da tumba!''
Ligeia (1838) 
O conto começa com Poe lembrando-se de Ligeia, fazendo grandes elogios e lembrando-se apenas que a encontrou pela primeira vez em alguma grande e decadente cidade às margens do Reno. Poe não se lembra do nome de sua família.
''Não existe beleza rara sem que haja algo de estranho em suas proporções''. Poe segue exaltando Ligeia: Alta, porte majestono, a quietude complacente de seu comportamento... A pele rivalizava com o mais puro marfim, a imponente fronte sobressaindo e a delicada proeminência acima de suas têmporas, as brilhantes e negras madeixas, negras como as asas de um corvo, luxuriantes cachos naturais, suas linhas delicadas do nariz, as covinhas, os olhos bem maiores do que o comum, a magnífica curvatura do lábio superior e o aspecto suave e voluptuoso do inferior. Ele se lembra de seus olhos, incríveis e incomuns, largos e luminosos, e sentiu fortes sentimentos ao lembrar de seus olhos, que só sentiu os mesmos sentimentos raramente quando: viu o crescimento de uma videira, numa mariposa, uma borboleta, um fluxo de água corrente...
Poe lembra dos primeiros anos de casamento, em que ele confiava em Ligeia em nível de confiança semelhante à de uma criança, a ser guiada por ela, em um caótico de investigação metafísica em que se achava ocupado durante os primeiros anos de casamento. Enquanto Poe acompanhava de perto a morte de Ligeia na cama, ela demonstra todo a sua paixão e pede a Poe que leia alguns de seus versos, logo após Poe terminar a leitura, Ligeia ergueu-se e teve espasmos, e então, abaixou os braços retornando ao leito de morte e morreu.
Meses depois do ocorrido, Poe, compra uma abadia em um lugar remoto da Inglaterra se casa com Lady Rowena, no primeiro mês de casamento ela temia o violento mau-humor de Poe seu temperadomento, que tanto evitava e amava. No segundo mês de casamento Lady Rowena fica doente e demora para se recuperar até que um segundo e mais violento acesso a acometeu, colocando-a de volta à cama em sofrimento, ela começa a ficar doente de forma mais grave e reccorente, Poe então decide dar uma taça de vinho para recuperá-la, foi aí então que ele ouviu passos leves sobre o carpete próximo a cama, e então quando Rowena estava prestes a bebero cálice, ele viu caindo dentro da taça, três ou quatro grande gotas de um brilhante líquido, porém ele achou que fosse tudo imaginação e não mencionou o fato à ela, algum tempo depois ela morre e seu corpo é preparado para o túmulo.
Com o tempo, Poe percebe que suas bochechas voltam a ficarem vermelhas, durante alguns dias ele escuta alguns sons do cadáver e havia até mesmo uma leve pulsação de seu coração, ela estava viva, porém, sempre indo e voltando da morte, com grandes sinais à prova, mas Poe não se importava e estava cansado das violentas emoções.
De repente, ela ergue-se da cama, cambaleando de olhos fechados avanã para o meio do quarto, Poe se aproxima e toca, fazendo assim cair os tecidos sinistros que a enrolavam, revelando assim seus cabelos negros, mais negros que as asas de um corvo da meia-noite e os grandes olhos, grandes, negros e selvagens de seu perdido amor, Lady Ligeia.
A queda da Casa de Usher (1839) 
Poe percorri de cavalo um caminho escuro, chegando à casa de Usher (sua caraterística principal era parecer excessivamente antiga) ele sente uma sensação de insuportável melancolia invadir seu espírito, ele chega até a sala grande e imponente em que Usher (um dos únicos amigos de infãncia e adolescência de Poe) estava, Usher então se levanta do sofá e o comprimenta calorosamente. Com sua voz que variava rapidamente de um indecisão trêmula até uma forma pesada e lenta de falar, ele contou sobre o objetivo da visita e do consolo que ele esperava sentir com a presença de Poe e abordou a causa de sua doença, disse que era um mal constitucional e familiar para o qual ele já não tinha esoerança de encontrar uma cura.
Ele sofria de um aguçamento mórbido dos sentidos: só suportava as comidas mais insípidas, só podia uisar vestes de certa textura, o cheiro de todas as flores o oprimia, uma mera luz fraca torturava seus olhos e somente alguns sons não lhe inspiravam horror. Poe percebe pouco a pouco por meio de alusões entrecortadas e ambíguas, ele estava dominado por certas impressões supersticiosas com relação ao imóvel onde vivia e de onde, por muitos anos, nunca havia se aventurado a sair, superstições acerca de uma influência cuja força hipotética foi descrita em termos muito obscuros para ser relatada aqui e a aproximação evidente e iminente da morte de sua querida e amada irmã, lady Madeline.
Lady Madeline tinha uma apatia, uma devastação física lenta e gradual, e frequentes afecções de um caráter parcialmente cataléptico. Até então, lutara com firmeza contra a doença e não se entregara à cama, mas, ao final da noite, ela sucumbiu e Poe nunca mais a veria a mesma dama pelo menos enquanto vivesse.
Usher declarou que tinha a intenção de preservar o corpo da irmã por quinze dias (antes de finalmente sepultá-la), em uma das várias câmara que existiam dentro dos muro principais da casa, a razão era o caráter incomum da morte da falecida e as inevitáveis perguntas inoportunas e impulsivas por parte dos médicos, Poe ajuda pessoalmente nos preparativos do sepultamento temporário, levam ao à uma câmara que estivera fechada por muito tempo e lá é revelado que Usher e sua irmã eram gêmeos.
Uma noite tempestuosa, ma terrivelmente bela invadiu o quarto quase erguendo-os do chão, um vapor agitado subia pela casa e a encobria como uma mortalha, Poe logo retirou Usher de perto da janelo e colocou-o na poltrona, lendo um de seus romances favoritos: ''O Louco Triste'' de Sir Launcelot Canning.
Ao terminar a leitura, em que um escuto havia caído sobre um piso de prata, Poe, como escuta como se relamente um escudo de bronze tivesse caído com todo seu peso sobre um pavimento de prata. Quando Usher é questionado por Poe sobre o barulho, Usher: ''Sim, eu ouço e tenho ouvido. Por muito... muito... muito tempo... por muitos minutos, muitas horas, muitdos dias ouvi... Nós a colocamos viva no túmulo! INSENSATO! ESTOU LHE DIZENDO QUE ELA AGORA ESTÁ DO OUTRO LADO DA PORTA!''
Como em um passe de mágica, a porta para que Usher apotava abriu lentamente, e lá estava a figura alta e amortalhada de lady Madeline Usher. Então, com um lamento baixo, desabou pesadamente sobre o corpo do irmão, e em sua agonia final, arrastou-o para o chão, morto, vítima dos terrores que havia previsto.
Poe então foge horrorizado daquele quarto e daquela mansão, de repente, uma luz forte surgiu no caminho, era a luz da lua cheia, um vermelho escalarte que brilhava através daquela rachadura na mansão e que se estendia até do telhado até o chão. Dali veio um sopro forte do redemoinho, as grandes paredes desabavam enquanto se ouvia uma demorada e tumultuada gritaria, como se o ruído viesse de mil aguaceiros, e o lago profundo e gélico aos seus pés se fecharam, de forma sombria e silenciosa, sobre os destroços da ''Casa de Usher''.
Pequena Conversa Com a Múmia (1839) 
O simpósio (festa após um banquete) da noite anterior tinha sido demais para Poe, com uma dor de cabeça miserável e caindo de sono preferiu fazer uma última refeição antes de dormir (Welsh rabbit). Porém, ainda não completara o terceiro ronco quando a camapinha começa a tocar furiosiamente, era um bilhete do doutor Pononner, que dizia que obteve o consentimento dos direitos do museu da cidade para examinar uma Múmia, em um salto se levantou da cama rumo à casa do doutor.
Chegando na casa do doutor ele encontrara um grupo ansioso e a Múmia, encontrada às margens do Nilo, estendida sobre a mesa de jantar, acâmara onde fora encontrada a Múmia era rica em ilustrações, isso indicava uma vasta riqueza do morto. Encontraram o corpo em ótimo estado de preservação, sem nenhum odor perceptível, cor avermelhada, olhos removidos e substituídos por olhos de vidro, cabelos e dentes em boas condições. Quando perceberam que já passava de duas horas da manhã, decidiram adiar a dissecação até a noite seguinte, porém, alguém surgiu com a ideia de fazer um experimento com a pilha de Volta (aplicar eletricidade).
Prestes a ir embora, Poe se depara com as pálpebras da Múmia coberta pelas pálpebras, depois do choque inicial decidiram prosseguir com um novo experimento, e, durante o mesmo, a Múmia desfere um pontapé no doutor Ponnonner que foi lançado à rua janela abaixo. Depois de iniciarem o teste elétrico a Múmia espirrou, sentou e se dirigiu aos senhores Gliddon e Buckingham com um egípcio perfeito um discurso, neste discurso ele reclamou de ser despido num dia frio e da forma como fora tratado.
Gliddon fez um discurso em que citava principalment os enormes benefícios que a ciência podera obter com o desenrolamento e a evisceração das múmias e aproveitou o momento para se desculpar por qualquer incômodo que pudéssemos ter causado à múmia Allamistakeo, reparando que ela estava se tremendo de frio, o doutor correu e logo voltou com uma casaca preta, um par de calças xadrez azul-celeste, uma camisa xadrezinha cor de rosa, um colete de brocado com abas, um sobretudo branco, uma bengala de passeio, um chapéu sem aba, um par de botas de verniz, um par de luvas de pelica cor de palha, um monóculo, um par de suíças e uma gravata cascata.
Seguiu-se uma série de perguntas e de cálculos pelos quais se tornou evidente que a antiguidade da múmia tinha sido muito mal avaliada, haviam passado cinco mil e cinquenta anos e alguns meses desde que ela tinha sido despachada. Logo depois a múmia explica o princípio fundamental do embalsamento e que gozava de ter o privilégio de ter nas veias sangue do Escaravelho, pois só assim teria o direito em sua época de ser embalsamado vivo. O Escaravelho era o brasão, as ''armas'' de uma família muito nobre e muito distinta, pois era comum se retirar o cérebro e as vísceras do cadáver antes de embalsamá'lo, só o clá dos Escaravelhos não seguia essa regra.
''Veja nossa arquitetura!'' gritava Ponnonner. ''A Fonte Bowling-Green!Ou, se esse espetáculo e imponente demais, contemple por um instante o Capitólio, em Washington, D. C.! E o bom doutorzinho chegou até a detalhar de forma minuciosa as proporções do edifício a que se referia. Explicou que o pórtico era adornado com não menos que vinte e quatro colunas, cada uma com um metro e meio de diâmetro e colocadas a três metros de distância umas das outras.
O conde respondeu que lamentava não se lembrar das dimensões precisas de nenhum dos edifícios principais da cidade de Aznac, cuja fundação se perdia na noite dos séculos, mas cujas ruínas permaneciam ainda de pé, se lembrou de ter visto um palácio secundário que tinha cento e quarenta e quatro colunas, com onze metros de circunferência e sete metros de distância entre cada uma delas, o acessoa esse pórtiro, vindo do Nilo, era feito através de uma avenida de três quilômetros, composta por esfinges, estátuas e obeliscos de seis, dezoito e trinta metros de altura. O palácio em si tinha, só em uma das direções três quilômetros de comprimento e deveria ter, ao todo, uns onze de circuito. As paredes eram ricamente decoradas, por dentro e por fora, com pinturas hieroglíficas. Ele não pretendia afirmar que até cinquenta ou sessenta dos Capitólios do doutor poderiam ter sido construídos dentro dessas paredes, mas que tinmha absoluta certeza de que duas ou três centenas deles se espremeriam ali com alguma dificuldade.
Nisso se seguiu a noite com os cavalheiros fazendo perguntas complexas ao egípcio, que respondia todas surpreendentemente bem, os cavalheiros não sabiam mais que perguntas fazerem, pois, a cada pergunta que faziam, o egípcio respondia todas e simplesmente os calava com sua superioridade egípcia em basicamente todas as áreas mencionadas pelos cavalheiros ali presente.
Porém, quando estavam prestes a serem derrotados intelectualmente, Ponnonner perguntou se as pessoas no Egito realmente pretendiam rivalizar com as pessoas modernas, na importantíssima questão do vestuário. O conde então olhou para os suspensórios de suas calças e, segurando a ponta de seu fraque, segurou-os perto dos olhos por alguns minutos. Deixando-os cair finalmente, sua boca escancarou-se gradualmente de uma orelha à outra, mas não me lembro se respondeu alguma coisa.
O egípcio baixou a cabeça. Nunca houve um triunfo tão completo, nunca antes a derrota foi assumida com tanto despeito, Poe pega seu chapéu e parte para casa. Chegou em casa depois das quatro horas da manhã e foi-se deitar, agora eram dez horas da manhã com Poe escrevendo estas lembranças, ansioso para saber quem será o Presidente em 2045, iria procurar o doutor Ponnonner e pedir para que seja embalsamado por alguns séculos.
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2020.05.15 06:47 DanteNathanael Nelkenherz: parte 1/2

NELKENHERZ


Las escaleras están frescas con heridas mientras sube escalón a escalón, poco a poco la obscuridad esclareciendo en sus viñetas oculares, volviendo a respirar con tranquilidad. Y aunque presentemente se encuentre solo, en su corazón lleva la compañía de todo el mundo.
La encuentra limpiando claveles en el estanque del jardín. Se pone de puntitas y trata de evadir las recientes flores y frutos caídos de las jacarandas que cubren la casa de la extraña lluvia tardía. Las obscuras ramas dibujan hipotrocoides en el aíre. Gorriones con la cabeza rojiza surfean el flujo etéreo que pasea sobre la ciudad, hacía el moribundo sol, la niebla ascendente pintada más y más de naranja en el horizonte hasta esfumarse en espirales concéntricos. . . . Pero antes de llegar a ella, ve la suavidad y lentitud con la que lava cada pétalo—del rojo pasan al rosa dentro del agua. A su lado apenas queda un par. Acercándose un poco más, las pieles de los irregulares pétalos revelan haber sido artificialmente teñidos con un rojo escarlata. Lentamente, todavía de puntitas, la abraza por detrás, un beso en la mejilla, un silencioso “ya estoy en casa, cuéntame.”
Termina de lavar los últimos claveles, los amarra en un ramo con la liga de su cabello, exdorado y cayendo en gravedad disminuida, seguramente por la presión atmosférica, y por fin le deja ver sus ojos, su mirada decaída. Una serie de jalones cardiacos le hacen instantáneamente besarle la frente y abrazarla. Pequeñas aglomeraciones de tristeza liquida empiezan a bajar por sus mejillas. Ambos se paran al mismo tiempo, petricor acercándose cada vez más. Deja que ella tome el ramo. Lo sostiene cerca de su pecho, manchando su azul uniforme. Caminan hacía la puerta trasera, entrando silenciosamente a casa.
La luz permanece apagada. A través del estudio hay veladoras que él empieza a encender, mientras ella regresa del almacén con un jarro acampanado de vidrio. Dentro de él coloca las flores, agua y unas cuantas lágrimas. Cuando la ultima veladora ha sido despertada, el pequeño cofre, Cuauhxicalco—que le sorprende aún funcioné después de tanto tiempo, especialmente al ser su primer proyecto de carpintería, regalo de su primer aniversario—ya descansa en sus blancas y temblorosas manos. Se acerca y le desabrocha el pequeño collar de oro del cual pende una pequeña llave con las letras vanvda en el cuerpo de esta, que ahora va clink, clink, para abrir y revelar múltiples chalchihuites, jades y serpentinas. De su bolsillo saca 3 jades. Las lágrimas dentro de él no pueden ser contenidas por mucho más tiempo, pero da su todo para seguir mirando en silencio. Ella toma un pétalo de clavel y envuelve una de las piedritas en él. Tan pronto como introduce las tres piedritas se deja caer, él apenas si la alcanza.
La sienta en el sillón de vinilo negro, su favorito, en la esquina del estudio. Toma otra silla y se sienta frente a ella. Después de un minuto, comienza a hablar.
“No fueron 3.”
“Oh. Gracias a Dios. . . .” La tristeza viene ahora a ser reemplazada por curiosidad. “¿Entonces por qué pusiste tres piedritas dentro del cofre?”
La lluvia llega al techo sobre sus cabezas. Su pequeño entra a la habitación, buscando a sus padres, extrañado de no haber escuchado el usual tumulto en la puerta delantera.
“Cuando me llamaste y dijiste que quizás tardarías un poco más, no pensé que fuera tan grave, Cariño.”
Las manitas del pequeño toman otra silla y la arrastra hasta quedar entre ellos. Despeja el cabello de sus ojos y se amarra su casi dorado cabello con una liga que siempre lleva en la muñeca. Su mirada revela entender lo que está pasando. Coloca una de sus manitas de porcelana en la pierna de mamá y la otra en la pierna de papá, y asiente gravemente, pidiendo que continúe.
Und ich gehör dir nicht zu.
Beide klagen wir nun.
¿Dijiste algo, Preciosa?” dice mientras pasea su trapo de derecha a izquierda sobre la blanca superficie moteada del mostrador, dejando un rastro húmedo—susurros narcolépticos de caracol. “¿Has estado leyendo tus poemarios de nuevo?”
“¡Yia! Pfugeljin.”
“¿Vögelchen?” una pequeña risa. “¿Y ahora por qué soy una pequeña ave? ¿Qué hice ahora?”
“Eeeees—“ acercándose hacía él, hasta dejarse caer sobre sus hombros, rodeándolo con sus suaves y cansados brazos, recostando su cabeza en palpitante pecho de su amado, para continuar “—porque eres el que me lleva al cielo en tus alas.”
Las ultimas tormentas han dejado de caer, aunque el hombre del clima, Don Eladio, alias “Hieladio,”avisó de un frente frío que llegaría del Norte por la tarde. El un poco oxidado gallo de los vientos, siempre anunciando en sutil canción la víspera del amanecer sobre el letrero de la florería, Nelkenherz en grandes letras serif rojas sobre un fondo blanco, avisa que el viento se acerca no desde el Norte, pero del Este.
En el encuadre se puede ver la parte baja del letrero de la tienda, del cual cuelgan cuatro bulbos geométricos, uno parpadeando, a punto de morir; ambos ventanales llenos de flores por detrás. Y la gran puerta de cristal-madera obscura, de la cual sale jovial, suelta y sonriendo naturalmente a quien pase Maxine Boan. La florería le pertenece a ella y a su esposo, Kelvin Antares. Las piernas del lucero de la calle Aloe se mueven de un lado para otro por debajo de su danzante vestido mientras recoge las restantes mesas que por la mañana estaban llenas de amapolas, lirios, petunias, girasoles, rosas, margaritas, geranios, hortensias, petunias, begonias, gitanillas, azucenas, nomeolvides y claveles—los primeros del año. La cámara no puede captar muy bien todo el rango de colores por la mañana, pero ya que es tarde, bajo la luz monótona, nublada, saturada, ella brilla en el centro de la película.
Un pequeño beep avisa que ya ha terminado de grabar. La guarda dentro de los tantos bultos de su chaqueta y se levanta de la silla frente a la florería. Todos esperan ya la lluvia, pero no viene . . . espera pacientemente en las alturas para dejarse caer.
La cita es alas 19:30, en la entrada a la Posada del Sol.
Realmente no sabe lo que está haciendo. Un amigo le había recomendado trabajar con Tomas Villacorta Jr. Desde hace un año. Era un trabajo simple como este: ir y tomar video de un grupo de amigos que siempre se reunía cerca de Plaza San Pedro. Cuando la noche caía, bajo el manto matrimonial del sol y la luna, de las estrellas y el smog, se acercaban más, pagándole a alguien en la iglesia para subir a la azotea, al Hospital Juárez. Allí llevaban un tipo de ritual para comunicarse con la Planchada. Habiendo contactado previamente a la Quemada unos días antes, que había revelado el nombre de aquel malvado italiano, pidiendo que le hicieran pagar por lo que hizo, pues así lo quería la Tierra.
“Deste gafe ni la Llorona sabe. Su crimen castigado verlo he. ¿Encontréis vosotros a V.? Diz que Planchada en vida fuera duno de su cuna amante.”
“¿Eulalia ‘La Planchada’ del Hospital Juárez?”
“Con ella averar.”
Así que lo hicieron. . . . Un poco.
La Planchada estaba demasiado cansada después de la pandemia que ocurrió hace unos años. Los pacientes necesitaban demasiada atención. Incluso tuvo que ir de paso a otros hospitales para suplir con la carga a los enfermeros espectrales que allí laboraban. En sus aventuras fuera del Juárez se encontró a varios fragmentos del alma de Nightingale trabajando horas extra. Historias fueron intercambiadas y pronto Eulalia se dio a conocer en todo el mundo fantasmal benigno. (Algunos dicen que incluso el maligno, pues se apareció el fantasma de un criminal, herido, una noche en la explanada del Juárez. Eulalia lo curo y lo cuidó sin dirigirle la palabra.) Esto hizo que se arreglara de nuevo el cabello y lavara sus ropas, por lo que cuando finalmente apareció, casi no la reconocieron. Era 12 de mayo. Se sentó con ellos.
Eulalia reveló el nombre de aquel muchacho que la engaño, dejándola atrás, sola. Huyendo con aquella que finalmente llamaría esposa . . . Teodoro V.
Los chicos desaparecieron uno a uno después de eso. Él nunca lo supo.
Pero el dinero escaseaba, y el trabajo del magnate transnacional era demasiado fácil como para que pagara $10000 . . . solamente por filmar por una semana a una reconocida pareja que vendía flores y nunca daño a nadie. Demonios, incluso él mismo había ido a comprarle flores ahí a ella . . . a ella . . . varias veces. . . . ¿Qué podría pasar?
En las puertas de la Posada del Sol lo esperaba un agente vestido de basurero—es eso . . . sí, dice “prohibido penetrar a personas no autorizadas:” nice—naranja como el metro, como el cuerpo de una pluma, estoico, llenando botes despintados y oxidados de una cantidad exagerada de basura para un disfraz. Le hizo una señal de que echará el instrumento en la basura.
Bajo la acera, dando la mejor impresión de desinterés que pudiera, y aventó todo junto dentro del bote de basura orgánica. El hombre le maldijo.
Antes de llegar a casa, por curiosidad pasó de nuevo por la florería. Maxine ya había recogido todo y se encontraba dentro. En su mano una taza que al beber de ella empeñaba sus lentes. Kelvin estaba terminando de merodear en la caja, un último click antes de acercarse a Maxine, quien instantáneamente sonríe viéndole a los ojos . . . ¿fue eso una patada? No puede ver muy bien desde ahí.
Recuerda que todavía lleva puesta el arrugado disfraz, desparramándose a los lados como una masa viscosa dejada mucho tiempo sobre la mesa. Se la quitó y la desechó en el cubo más cercano. Finalmente se arma de valor para ir a saludar a la pareja, que ya van un paso afuera de la florería. El cielo aún está gris, pero ni el viento ni la lluvia tienen la presencia que se esperaba. Cuando Kelvin apaga las luces, todos los colores de la calle Aloe se dispersan a los vientos como motas de polvo. Ni una herida traería un poco de color de vuelta.
“¡Memo!” salta Maxine. Su negro cabello lacio se alza y cae lentamente en ritmo con su vestido, resaltando la luminosidad de sus dientes, rodeados de un rojo natural. Se acuerda de ella. “¿Cómo has estado? Hace mucho que no pasas por la tienda. ¿Las cosas siguen mal?”
“Si. . . . No la he vuelto a ver desde el invierno. Navidad fue la última vez que estuvimos verdaderamente juntos, desde ahí he estado estático. No sé si—“
“Memo,” interrumpe Kelvin.
“Señor,” haciendo un pequeño saludo japones, sincero y automático, con los ojos fijos en el suelo.
“Me pareces un excelente chico, Memo. Desde que venías a comprarle ramos personalizados, desde la primera hasta la penúltima vez que entraste en esta tienda, pude ver en tus ojos cuanto la amabas. Ah, no solo en tus ojos, todo tu ser rebosaba de amor, de energía.” Una pequeña pausa, sus pupilas brillantes, buscando qué decir, le dan la vuelta al mundo.
“Es repentino,” voltea a ver a su esposo, que le da el si con la cabeza. “¿No gustarías acompañarnos un poco a la casa? Me gustaría saber qué está pasando contigo y con . . . ella.”
“No se preocupe, puede nombrarla.”
“—con Claire.”
“Por supuesto, no tengo nada más que hacer por hoy.”
Después de 5 calles y 2 vueltas, subiendo las escaleras verdeas, las que si tienen barandal, llegan a una grandiosa reja que tiene las letras A&B en la cúspide, sobre las cuales descansa una corona de flores. Todo el trabajo de hierro parece estar hecho a base de gigantes flores petrificadas.
Guillermo mira su reloj . . . se le hunde el pecho. Ya es un poco tarde, pero ya no hay una razón por la cual llegar a casa lo antes posible. Comprará la cena en el camino de vuelta . . . y una botella de ron.
Adentro va Maxine, luego Guillermo y finalmente Kelvin, quien cierra la puerta tras de sí. Dentro de los umbrales de la casa, Guillermo puede ver claramente una distinción entre aquel lugar y el mundo exterior. Todo huele a paz, el peligro ya no sabe en su boca. ¿Es esto lo que es un hogar? Su pecho se hunde todavía más. Trata de que los recuerdos de un futuro imposible ahora no le llenen los ojos, desbordando todo aquello que no dice, el dique de su escasa seguridad llevado a un punto crítico. La humedad derrumbándose lentamente sobre su cara lo llevará de nuevo a la orilla del mar donde la conoció. Sabe que cada vez que lo hace, la brisa de barre su corazón con bruma algún día lo convertirá completamente en un bloque de sal, uno que todas las empresas que lucran con la insoportable inaceptabilidad de una partida, esperando en los valles emocionales donde la obscuridad es más densa, más pesada, que se pega a la piel, exprimirle todo hasta convertirle en un fantasma que recurre a la pornografía, el alcoholismo, la putería, para seguir huyendo . . . pero nunca podrá huir de nada. Y lo sabe. La promesa de amanecer en otro día más brillante, apenas consciente, con la boca seca y una resaca, siempre termina por llevarlo a un día todavía mas obscuro, donde el sol sigue brillando igual pero lo siente cada vez menos. Los horizontes a los que quiere llegar son solo los bordes de su tumba, y cada vez que cierra los ojos, la única luz que hubo en su vida, la única que dejó entrar, va rondando en el laberinto de su tragedia, sin parpadear . . . ni sus parpados lo protegen de notar su ausencia. . . .
. . . y Maxine lo abraza sin dudar. Finalmente llora. Kelvin entra para preparar la sala.
En los lapsos que puede abrir los ojos, un poco distorsionadas por el mas acuoso, puede ver muchas flores y cajas, cajas grandes, apiladas por doquier.
Maxine lo sienta a su lado en el sillón más largo, dando de frente a la apenas usada chimenea. “Deja salir todo,” le dice.
Kelvin cena solo. Deja preparados otros 2 platos y sube a realizar una llamada. Aún cuando Guillermo ya ha dejado de llorar, La voz, con un tono de emoción igual al que cuando empezó, puede oírse todavía.
“Así que eso paso. . . .”
“Ya han pasado tantos días y todavía la extraño.”
“No importa,” Maxine con una sonrisa. “La verdad solo la extrañas porque le daba estabilidad a tu vida. Desde que se fue, nada ha sido lo mismo—¿cierto?—pero no tiene que serlo. Las cosas deben de mejorar. Y todo, especialmente el amor, se da de forma natural. Me contaste que incluso has rechazado a algunas personas por ella. Bueno, me parece que es porque crees que no eres digno de nadie, le tienes miedo a demostrarle a otras personas lo que realmente eres. Pero dime, ¿te has sentido mejor por rechazarlas? Quizás sientas que estás siendo responsable al no entrar en una relación, pero, querido, no lo estás siendo. Vales muchísimo como para que sigas huyendo de tomar responsabilidad de ti mismo, Sabes que tu corazón quiere amar, pero lo único que haces cuando se presenta ese amor es huir, llenándote la cabeza de mil cosas. No retrases lo inevitable, no quiero que te hagas daño.
“Pero ah, hermoso, mírate. Realmente mírate. Estás así por alguien que ya no está. Tu amor es muy grande. Tiene una fuerza inmensa. Ocúpalo en ti mismo y en alguien que realmente quiera lo mejor para ti. Quizás pienses que no es así, pero encontrarás a alguien que te ame, que pueda ver a través de todo lo que escondes, directo al tesoro de tu alma. Y ni tu pasado ni tus miedos le van a importar, por que está ahí no solo para amarte, también para enseñarte todas las cosas que hay por amar en ti: cuando la veas sonreír, cuando le haya contado a alguien de ti y al presentártelos digan ‘¡Memo! es un placer conocerte,’ cuando duerma tranquilamente en tu pecho y te diga con toda seguridad que tú eres lo que ella quiere. Y cuando menos te des cuenta, tu corazón habrá sanado, y ella te tratará igual, pero ahora estará aliviada de que puedes por fin verte como ella te ha visto desde el principio. Y no es que no vea toda la obscuridad en tu corazón, no es que sea ciega a ella, a veces, cuando no la veas, tendrá miedo, pero sus ojos brillarán de nuevo, pues sabe que eres realmente aquél que brilla por debajo de toda esa obscuridad.”
Antes de que la sonrisa de Memo se transformara en llanto, Kelvin baja al fin, sus pasos resonando en la escalera, pues baja dando brinquitos.
“¿Ya?” le pregunta a Maxine. Ella asienta. “Bueno, toma,” le dice a Guillermo, alargando el teléfono del cual ya cuelga una pila portátil.
“Amm . . . ¿yo?”
“¿Quién más, campeón?”
“Ah, uhhh, ahhhh . . . okay . . .” se pega el teléfono a la oreja. “¿Bueno?”
“Holaaa, ¿Memo?” Al oír aquella voz, el corazón de Guillermo empieza a latir de otra manera, no con ansiedad, pero con emoción.
“S-s-¿si?”
“Un placer Memo. Me llamo Eurus y—“
“¿Crees que estará bien? Eurus lleva mucho tiempo queriendo conocerlo.”
“Lo hará. Nuestra niña es la mejor.”
Cuando bajan de nuevo, la llamada todavía sigue su curso.
“—si solamente la buscas cuando estás triste, no la amas. Definitivamente extrañas la seguridad que te daba. Es más fácil regresar a lo que eras antes, porque así ya nadie podrá juzgarte por lo que eres realmente, temes abrirte con alguien más, porque como dijo mamá, crees que no te amaran. Bueno, Cariño, la realidad es que muchos y muchas te han amado, pero en tu necedad, has cerrado la puerta por un amor oxidado, que ya ni es cenizas, es carne muerta, y te vas a pudrir con ella si sigues aferrado.”
Al llegar a casa, ya muy de madrugada, Guillermo. . . . Bueno, la conclusión lógica entonces es que realmente amas a quien buscas cuando estás feliz, ¿no? . . . Guillermo estaba muy feliz. Y no podía dejar de pensar en Eurus.
. . .
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2020.05.09 05:47 Packandreita LEEAN ESTO🔥🔥🔥

Les cuento que estaba relax en el mueble de mi casa el martes pasado, cuando a eso de las 8 de la noche me llega un mensaje por el buzon del OnlyFans... Era nuestra chiquilla preguntandome si estaba interesado o no en lo que habiamos conversado sobre los packs explicitos. Basicamente le comente que si estaba interesado en que hicieramos negocios pero a otro nivel, y que mas que ver sus fotos me gustaria invitarla a cenar para conocerla, en un restaurant-lounge muy famosillo entre las empresarias VIP de estas tierras, solamente como amigos (que si queria podia llevar compañia), pero que de todas maneras le iba a pagar lo que me costaba el pack, para que supiese que hablaba en serio. Note como ella se tardo un poco mas de habitual en responder luego que le dije eso, pero al cabo de unos minutos me dijo que le parecia super, y que podiamos vernos el jueves en la tarde-noche. Les confieso que no esperaba esa respuesta, sino el tipico "jajaja puede ser" que ya me habia soltado en ocasiones previas... Pero bueno, uno a veces en la vida esta mas lechuo que otras, asi que cuadramos bien la cita... Llegada la ocasion, me encontraba yo mas nervioso que la verga y sentia que todo habia transcurrido mas rapido de lo previsto, como quinceañero a punto de tener su primera cita a ciegas. Para mi mayor sorpresa, desde lejos reconozco de una el monumento de mujer entrando por el pasillo hacia la mesa que habia elegido meticulosamente en un rinconcito apartado del restaurant, pero venia sola! La saludo con un besito en la mejilla tratando de que no se me notara que me temblaban las piernas y procedo a ayudarla con la silla para que tomara asiento. Le pregunte que deseaba tomar, pero yo previamente ya me habia llevado mi botella de Buchanans 18 Años y, como parte de mi elaborado plan, la habia dejado perfectamente visible para que ella supiera, como no, que era un pantallero con billete, capaz de bajarse sabroso de la mula (obviamente no lo soy, asi que lo que hice fue llevarme la botella desde mi casa y pagar alla solamente el descorche). Pedimos su bebida, comenzamos a conversar y no perdi oportunidad para sutilmente hacerle llegar informacion sobre mis numerosas inversiones y lo estresado que me tiene la situacion del pais, ya que las ganancias este año no habian estado a la altura de los años anteriores. "Fijate tu lo vacio que esta el restaurant, cuando antes, este mismo dia y a estas horas, no cabia un alma mas, y la gente ya estaba haciendo fila afuera para poder entrar"... "No se consiguen los repuestos para la camioneta, todo hay que estarlo pidiendo en el extranjero y trayendoselo por empresas de envios"... "Antes viajaba todos los fines de semana a Los Roques, a Aruba, a Punta Cana, y en el aeropuerto uno se encontraba un poco de conocidos. Ahora lo que da es tristeza"... Fueron algunas de las perlitas que le fui soltando a lo largo de la conversacion. Tambien aprovechaba de preguntarle esporadicamente sobre sus cosas, pero obviamente no le estaba prestando demasiada atencion a sus respuestas, ya que estaba concentrado en no dejar la vista fija por mas de 5 segundos en las inmensas tetas que se asomaban a traves de una blusita transparente (debajo de la cual tenia un sosten negro que lucia algo costoso, por supuesto). Total que, para no hacerles el cuento mas largo de lo debido, al acercarse el momento de retirarnos le sugiero que no es necesario que gaste dinero en taxi para irse, que yo podia acercarla hasta donde se dirigiera luego de alli, y que la situacion estaba sumamente insegura en la ciudad a esas horas. Conmigo se iria mas segura que boveda de banco central, ya que andaba en camioneta blindada. Pues señores, dejenme decirles que esta debe ser la semana mas afortunada de mi vida, porque la demonia acepto sin chistar! Pido la cuenta, y nuevamente como parte de mi plan, le pregunto al mesonero si es posible pagar con dolares en efectivo, y que si la propina tambien la podia dejar asi. Por supuesto que la respuesta ustedes ya se la imaginaran, asi que procedo a sacar de una bonita cartera negra LV de cuero que utilizo para ocasiones especiales, par de billetes con la efigie de un tal Benjamin Franklin, diciendo al mismo tiempo "dejalo asi" y entregandole en las manos al mesonero otro billete doblado y no visible junto a la expresion "esto es para ti". Me despido de todo el que se atraviesa en nuestro camino hacia la salida como si los conociera de toda la vida y cuando llego al tipo de valet parking, le entrego el ticket de estacionamiento junto a otro billetito verde doblado y la misma frase pretenciosa. Por un instante me quedo congelado apreciando como ese par de monumentales nalgas, metidas en un pantaloncito de cuero a punto de explotar, se dirigen hacia el puesto de copiloto de mi flamante y fiel camioneta, previa ayuda (desinteresada?) de los zamuros del valet parking, quienes deben haber pensado que acababan de traerle el carro a un narco pesado, no tanto por el vehiculo, sino por la diosa que se estaba montando en el... Procedo a montarme yo tambien, le pido destino a Andreita y nos enfilamos hacia la direccion indicada. En el camino retomo el tema de las fotos sin censura que me ofrecio y le pregunto que por que no aprovecha semejante belleza para apuntar mas alto en el negocio, que con esa figura que posee, podria facilmente hacer mucho mas dinero que el que esta consiguiendo actualmente, y que conozco varios hombres de negocios, amigos mios, que estarian dispuestos a pagarle lo que pida con tal de poderla apreciar como Dios la trajo al mundo... "Jejeje, mi amor, es que yo eso ya lo hago desde hace tiempo" me responde al tiempo que trato de no chocar y de recoger la mandibula que se me acaba de caer al suelo de la camioneta, y antes de que yo pudiera siquiera balbucear cualquier comentario adicional, me lanza la estocada final diciendo "cualquiera que me quiera conocer de manera mas intima lo puede hacer, yo cobro mil dolares la hora"... Como se imaginaran, no terminamos en la direccion dada originalmente sino en un establecimiento de descanso familiar denominado "California Suites". Entramos a la suite alquilada por mi (por toda la noche, aunque ella se iba a ir al cabo de una hora), me dice que le de unos minutos y se encierra en el baño. Yo por mi parte me despojo de mi vestimenta en menos de 5 segundos y voy llenando el jacuzzi de la habitacion con agüita agradablemente caliente, aun sin poder creer por completo que eso me estuviese pasando a MI... La imagen de ese caramelo saliendo en ropa interior del baño y preguntandome si queria que se metiera conmigo en el jacuzzi, es algo que JAMAS se va a borrar de mi memoria... Muchachos, yo estaba literalmente en shock cuando se metio en el jacuzzi, se sento a mi lado, me dejo tocarle esas inmensas tetas que porta y ni se inmuto cuando comence a acercar mi boca hacia esos pezones paraditos. Sentia que en cualquier momento iba a eyacular sin remedio alli mismo y ella ni siquiera me habia tocado el machete. Les confieso que no se cuanto tiempo pase pegado como chivito a esas tetas, pero cuando vuelvo en mi, escucho que me dice "levantate" y me pide que me siente en el borde del jacuzzi. Lo unico que pude hacer antes de que mi güevo entrara en la boca mas suave, delicada y deliciosa que ha pasado por mi vida, fue clavar mi vista en uno de los multiples espejos que adornan la habitacion, ver semejantes nalgas rebotando al ritmo que me lo mamaba y fue entonces cuando un pensamiento perturbador invadio de coñazo mi mente: "sera que esto es un sueño?" Dejame pellizcarme pa ver... Hermanos, nunca, pero NUNCA en la vida hagan eso, porque si estan efectivamente soñando, van a agarrar la arrechera mas malditamente grande de este mundo cuando se despierten, COMO ME PASO A MI!!! Todo era un sueño, de esos que uno tiene pocas veces en la vida, y en los que desearia quedar atrapado para siempre tipo Inception... JAJAJA! Asi que ya saben. Postdata: para los que llegaron hasta aqui por el comentario del panita jodedor @Mrbirthmarks en el otro post, lamento decirles que eso tampoco es verdad, se trata de una desalmada fake news. El simplemente los queria trolear, y yo tampoco los iba a dejar pasar lisos dada la oportunidad, jajaja! Buenas noches, yo tambien los amo...
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2020.01.26 17:44 Pipoco45 7

C90 Remix (Letra/Lyrics)
Ouh! C90, C90, llegando al party en la C90 C90, C90, llegando al party en la C90 Ya voy de volada, mami, ponte buena Tengo un par de phillies pa’ quemar con ella Muéveme ese booty como sabes, nena ‘Toy prendiendo el suelo (¿Qué?, ¿qué?, ¿qué?) Ouh! C90, C90, llegando al party en la C90 C90, C90, llegando al party en la C90 Ya voy de volada, mami, ponte buena Tengo un par de phillies pa’ quemar con ella (Yah) Muéveme ese booty como sabes, nena ‘Toy prendiendo el suelo con la C90 (Ey) Uh (Ui-ui-ui), ce-ce-ce (Ce) John C se aparece en la C90 Hizo mucho ruido, toda la gente atenta Mucha salsa encima, sorry, no está a la venta Cuando yo empecé no tenía ni pa’ la renta Ahora me cago de risa cuando hago las cuentas Alto matemático y ni me había dado cuenta, ey Flow que ostenta, ey, ah, incrementa, wow Fresco, Mentos, menta, ey, lo mueve en cámara lenta Pará, pará, pará, pará Se-se corre la voz y to’ nos reconocen El party se puso, los cuerpos transpiran, no, brrr (Cuidadito) Pispea, los miro como ellos me miran, okey Flexin’ como hasta la sei’ Se me tiran como de a sei’ Wacho, ‘toy coronado como rey, ey Okey, yo lleno la maleta casi completa, la gente inquieta Todos calladito’ porque a papi respetan No por movilidad me prestaron la C90, que- Ouh! C90, C90, llegando al party en la C90 (Ui-ui-ui) C90, C90, llegando al party en la C90 Ya voy de volada, mami, ponte buena Tengo un par de phillies pa’ quemar con ella Muéveme ese booty como sabes, nena ‘Toy prendiendo el suelo con la C90 (Eh, eh, eh, eh) Mi amigo con un Criptón pero yo voy con la C- Cuatro turras que me siguen, en dos una Wave La poli’ me pregunta pero yo no lo sé La droga la tomamos, sino revíseme Paso con la moto, pero agarra la cartera Señora, yo no robo, me explota la billetera Yo vengo de barrio por eso es que tengo tierra Pero nos hicimo’ grande’ y nos pegamos como sea, oh, babe C90, C90, corro al lado del XTZ Se lo inventan, te lo cuentan Ya no le’ creo, son Cenicienta Yo internacional como Trueno, eh Nos espera John C en el aeropuerto, uh Que quieren matarme como a Lennon Fumando con Bhavi, no me entero Y ahora le pica, como le pica No me complica, kush en el pica’ Llamé a tu chica, se comunica Pide una cita, que se repita Ah, ah, ah, ah Cuando paso me la llevo de butaca Voy con la campera volando como una capa El porro en la media y en la mochila mi paca, jaja Ouh! C90, C90, llegando al party en la C90 C90, C90, llegando al party en la C90 Ya voy de volada, mami, ponte buena Tengo un par de phillies pa’ quemar con ella Muéveme ese booty como sabes, nena ‘Toy prendiendo el suelo con la C90 (Ey) Ey, ando en la C-No-ven-ta Tu-Tucumán te lo cuen-ta Doscientos concier-to’ en venta, y Toda la grada se fue, yah, con-, ey, -ten-ta, bro’, ah Ey, no me toque’ la bocina Que con el John C soy el John, John Cena One night four tarimas Sácame este flow que lo tengo encima Estuve en México, también en Lima Cuando yo aparezco se te cambia el clima La poli’ me para porque estoy en China Haciendo wheelie llegué a la cima, ja Sh*t, ustede’ hablando cosa’ que ni son En la moto me fui pa’ la casa de mi son Haciendo más ruido que en la Harley Davidson Ah, yeh, Trueno te piso Bro, que te piso, pium, paramédico Neo, Bhavi, Trueno, épico John C, C90 se picó Ouh C90, C90, llegando al party en la C90 C90, C90, llegando al party en la C90 Ya voy de volada, mami, ponte buena Tengo un par de phillies pa’ quemar con ella Mueveme ese booty como sabes nena ‘Toy prendiendo el suelo con la C90 Ando sin un peso, lo que tengo es s3x0 Pa’ darle candela, si quiere, la beso Me quedo tranquilo, negro, lo asimilo Vivir como quiero siempre fue mi estilo No importa si falta, si debo, no tengo Me fijo mañana cómo es que lo arreglo Trabajo de día, de noche la brego Igual tiro un tema y capaz que me pego De nuevo ‘tamo’ acá, no me importa na’ Dice que quiere matarme, yo le digo: “Amor y paz” No somos iguales, no puede ni comparar Los que ‘tamo’ ya sonando y los que quieren figurar Cuando arranco el maquinón, nena, pierdes el control Ella me dice “mi amor”, yo le canto mi canción Ando sin papele’ esquivando los zorro’ Los guacho’ del barrio me hacen el coro No pueden bajarme, manito, no lloro No pueden llegarme si estoy en el podio A mi nena le gusta la vida mala Me pide que lo prenda, lo quema, no deja nada Cuando me mira riendo la quiero comer completa Nena, súbete a la nave, la clave, la C90 Ouh C90, C90, llegando al party en la C90 C90, C90, llegando al party en la C90 Ya voy de volada, mami, ponte buena Tengo un par de phillies pa’ quemar con ella Mueveme ese booty como sabes nena ‘Toy prendiendo el suelo con la C90 Yeah John C, mami Trueno, Bhavi, Neo Yeah, this is the remix Jarana boys C nove-, C nove-, C90 C nove-, C nove-, C90 C nove-, C nove-, C90 Neo, Bhavi, Trueno, épico John C, C90 se picó
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2020.01.20 12:09 Guille90 Tips para llevar vaqueros

Al ser el denim un material tan asequible y versátil, las mujeres pueden preguntarse cómo llevar vaqueros en casi cualquier situación. Los vaqueros ya no son sólo un par de pantalones duraderos. Vienen en una amplia gama de precios y estilos, incluyendo pantalones vaqueros para mujeres de tallas grandes. Puede encontrar un par de vaqueros económicos en casi cualquier lugar, pero también puede encontrar diseños de alta gama que cuestan tanto como varios pares juntos. Tantas mujeres están constantemente a la caza de ese par perfecto de jeans que una vez que los encuentran, quieren usarlos tanto como sea posible.
Cómo usar jeans para diferentes ocasiones
Los vaqueros pueden llevarte desde una cita del miércoles por la noche hasta un viernes informal en la oficina o una salida de fin de semana. Son así de flexibles. Sin embargo, para causar la mejor impresión en su tela vaquera favorita, asegúrese de llevar los vaqueros de la manera correcta y de usar los accesorios adecuados. Aún así, hay algunas situaciones en las que incluso el vaquero más elegante no será apropiado.
Incluso si los vestidos son más de tu estilo, puedes llevar el par de vaqueros adecuado en una cita y lucir tan sofisticada como si tuvieras un pequeño vestido negro. Lo principal que quieres recordar al elegir los jeans para las citas es el color: cuanto más oscuro, mejor para un atractivo chic en general. Los vaqueros oscuros parecen más unos pantalones que sus homólogos lavados con ácido, que están pasados de moda. Otro punto a tener en cuenta es el ajuste. Los pantalones elegantes son más elegantes que los holgados y también adelgazan. No olvide tampoco el zapato de tacón alto, ya sea una bomba o una sandalia. Añade un top elegante, joyas y un bolso complementario y tu look estará completo.
Consejos para usar jeans
Para las mujeres que se preguntan cómo usar los jeans para el ajuste más favorecedor, tenga en cuenta estos puntos:
Los vaqueros de cintura alta hacen que tus piernas parezcan más largas. Incluso cuando los vaqueros que abrazan la cadera están de moda, no todo el mundo puede llevar los vaqueros más modernos y verse bien en ellos. Uno de los principales problemas de los vaqueros de cintura baja es que cuando te agachas, tu ropa interior suele ser visible. Los vaqueros con cintura más alta no sólo te ayudan a evitar el problema de que se te caiga algo, sino que también hacen que tus piernas parezcan más largas, un punto importante para las mujeres con piernas cortas.
Los vaqueros deben caer más allá del tobillo cuando se usan tacones. Las mujeres pequeñas que usan tacones altos con jeans deben recordar siempre elegir un par que caiga más allá del tobillo. Esto alarga la pierna de una manera favorecedora y es un buen consejo para las mujeres que no son tan pequeñas.
Elija ajustes clásicos para la longevidad. Los vaqueros ajustados, los vaqueros de piernas anchas y los vaqueros de tiro bajo entran y salen de moda, pero si quieres unos vaqueros que duren toda la temporada, elige un par que no sólo te quede bien, sino que te favorezca en lugar de unos vaqueros que sólo son parte de la última tendencia de la moda.
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2020.01.20 03:58 altovaliriano Arya Stark

Mais uma vez o “sábado de personagens” deslocado para o domingo. E mesmo assim atrasa...
Hoje, Arya Stark é a personagem da semana.
Arya é literalmente a filha do meio de Catelyn e Eddard. A terceira de cinco. A segunda do sexo feminino. Mas é a única criança de Catelyn que se parece com uma Stark. Esta constatação, isoladamente, já revela como Arya se diferencia de seus irmãos.
Porém, o caso de Arya vai mais além. Ela herdou o espírito selvagem da família de Eddard, sendo especialmente parecida com sua falecida tia Lyanna. Talvez por isso que Ned tenha tanta tolerância com Arya e seus ímpetos aventureiros e inclinações marciais. De todo modo, Ned não poderia alegar desconhecer que sua filha não aceita exercer os papéis que são relegados às mulheres nos Sete Reinos:
– E eu posso ser conselheira do rei, construir castelos ou me tornar Alta Septã?
– Você – disse Ned, dando-lhe um suave beijo na testa – casará com um rei e governará seu castelo, e seus filhos serão cavaleiros, príncipes e senhores e, sim, talvez mesmo um Alto Septão.
Arya fez uma careta.
– Não – ela protestou –, esta é a Sansa – dobrou a perna direita e voltou aos exercícios deequilíbrio. Ned suspirou e a deixou ali.
(AGOT, Eddard V)
A natureza diferenciada de Arya, porém, tem seus custos. E o principal custo é sua convivência com sua irmã Sansa. Martin chegou a declarar (vide seção abaixo) que Arya foi criada primeiro, mas que a personagem estava muito bem relacionada com os demais irmãos. Assim, ele sentiu que era necessário criar Sansa para atazana-la.
De fato, o papel de Sansa e Jeyne Poole é apenas o de ridicularizar Arya e fazer com que ela frequentemente sentisse que não tinha competência para desempenhar os papéis que eram esperados dela como mulher. Ao longo dos livros, estes sentimentos parecem não se alterar. De modo que fica cada vez mais evidente que o afeto que as irmãs nutrem uma pela outra é, no máximo, distante:
Sansa era educada demais para sorrir da desgraça da irmã, mas havia o sorriso afetado de Jeyne no seu lugar. (AGOT, Arya I)
Arya saíra ao senhor seu pai. Os cabelos eram de um castanho sem brilho, e o rosto, longo e solene. Jeyne costumava chamá-la Arya Cara de Cavalo, e relinchava sempre que ela se aproximava. (AGOT, Arya I)
Sansa sonhara em ter uma irmã como Margaery; bela e gentil, com todas as graças do mundo às suas ordens. Arya havia sido completamente insatisfatória no que tocava a ser irmã. (ASOS, Sansa II)
A Agulha era Robb, Bran e Rickon, a mãe e o pai, até Sansa. (AFFC, Arya II)
Dentre seus irmãos, Arya somente desfruta de um relacionamento próximo com seu “meio-irmão” Jon Snow. Não é coincidência que Jon seja outra pessoa por quem Sansa nutre um afeto distante. Arya e Jon dividem algumas características. Ambos não se adaptam bem à atual dinâmica familiar de Winterfell e são os parentes de Eddard que mais se assemelham a ele. Estas peculiaridades provavelmente foram as responsáveis por unir Jon e Arya.
Entretanto, muitos leitores enxergam mais do que isso. Há durante toda a saga diversos momentos em que os “meio-irmãos” pensam um no outro em contextos que sugerem inclinações românticas, ainda que platônicas.
GRRM afirma (vide seção abaixo) que tais indícios eram fortes no primeiro livro, quando ainda existia a idéia de tornar Jon e Arya um par romântico, mas que isso foi sumindo dos livros ao longo da saga. Tudo não poderia ser algum tipo de complexo fraterno.
Entretanto, não é o que se verifica nos livros seguintes. A última vez que Arya e Jon se viram foi no começo de A Guerra dos Tronos, mas eles ainda estão pensando carinhosamente um no outro mesmo nos mais recentes volumes da série:
Ygritte trotou para o lado de Jon enquanto este reduzia o passo do garrano. Ela dizia ser três anos mais velha do que ele, embora fosse quinze centímetros mais baixa; qualquer que fosse a sua idade, a garota era uma coisinha rija. Cobra das Pedras chamara-a de “esposa de lança” quando a tinham capturado no Passo dos Guinchos. Não era casada e sua arma favorita era um pequeno arco curvado feito de chifre e represeiro, mas “esposa de lança” ajustava-se a ela mesmo assim. Lembrava a Jon um pouco sua irmã, Arya*, embora esta fosse mais nova e provavelmente mais magra. Era difícil dizer se Ygritte era magra ou gorda, comtodas as*peles que usava.
(ASOS, Jon II)
Ela nunca se incomodara em ser bonita, mesmo quando era a estúpida Arya Stark. Apenas seu pai já lhe chamara daquilo. Ele, e Jon Snow, algumas vezes*. Sua mãe costumava dizer que ela poderia ser bonita se lavasse e escovasse o cabelo e tomasse mais cuidado com suas roupas, do jeito que a irmã fazia. Para a irmã, as amigas dela e todo o resto, ela fora apenas Ary a Cara de Cavalo. Mas estavam todos mortos agora, até mesmo Arya, todos menos seu meio-irmão Jon. Algumas noites, ela ouvia falarem dele nas tavernas e bordéis do Porto do Trapeiro. O Bastardo Negro da Muralha, os homens o chamavam.* Nem mesmo Jon teria reconhecido a Cega Beth, aposto. Aquilo a deixava triste*.*
(ADWD, A Garota Cega)
Em todo caso, qualquer que seja, foi este sentimento que moveu Jon Snow a abandonar seus votos e desertar a Patrulha. Assim, é algo que move Jon em direção à Arya e o leva a aceita-la da forma que ela é.
Tal qual Eddard, Jon não desdenha da aptidões de Arya. Ele foi, em verdade, o primeiro patrocinador delas, antes mesmo do pai. Ao presentar a “irmã” com Agulha, Jon semeou o terreno para que Eddard oferecesse a Arya um treinamento de dançarina da água. É notório que Eddard estava tentando desviar Arya de ambições maiores (como a cavalaria, por exemplo), mas a história de Agulha e o treinamento com a Syrio Forel forem responsáveis por plantar prenúncios frutíferos na história.
O primeiro foi tornar Braavos uma cidade com a qual Arya tinha uma ligeira familiaridade. Assim, quando ela tivesse que ir para lá, não parecesse um total tiro no escuro. A segunda é a frase que Jon Snow diz antes mesmo de presentar a irmã:
Quanto mais tempo ficar escondida, mais severa a penitência. Costurará durante todo o inverno. Quando chegar o degelo da primavera, encontrarão seu corpo ainda com uma agulha bem presa entre os dedos congelados.
(AGOT, Arya I)
Muitos leitores veem nesta frase um prenuncio de que Arya poderia morrer durante a Batalha pela Alvorada. Assim, caso se corpo fosse encontrado com a espada Agulha presa às suas mãos, saberíamos que as palavras inocente de Jon se provaram proféticas. Até mesmo poderia servir para que o corpo de Arya fosse identificado mesmo se ela estivesse com um rosto diferente.
Outro fato de nota que ocorreu a Arya antes de partir para Porto Real e todas as aventuras que se seguiram daí foi a adoção da loba gigante Nymeria. Ainda que soe natural que Arya daria um nome de uma mulher ousada para sua loba, a referência dornesa parece de alguma forma distante demais da realidade nortenha para que não haja algum significado nesta escolha... ou talvez seja apenas um detalhe de construção de mundo.
Qualquer que seja o caso, Nymeria e Arya foram separadas com pouco tempo de criação e adestramento. Este tempo,entretanto, foi suficiente para que o dom como troca-peles de Arya fosse despertado. O fato de que Nymeria conseguiu sobreviver ao ser forçada a fugir foi determinante para o desenvolvimento à distância das aptidões de Arya.
Plantadas estas idéias no leitor, Martin segue até o final de A Guerra dos Tronos fazendo com que Arya passe por horas de treinamento, ocasionalmente usando-a como espectadora de eventos inusitados, como o encontro entre Illyrio e Varys no subsolo da Fortaleza Vermelha. Um fato curioso deste encontro é que Arya observa bem a fisionomia de Illyrio, mas não a de Varys (que está disfarçado). Dessa forma, uma amiga me questionou se isso não seria um indício de que Arya poderia ter que acabar recusando uma missão da Casa do Preto e do Branco para matar Illyrio no futuro, pois o “conhece”. É uma questão a se pensar...
De toda forma, Arya presencia em mais vivacidade o massacre dos homens Stark no momento da prisão de seu pai, assim como está presente quando ele tem sua cabeça cortada. A fuga da Fortaleza Vermelha, inclusive, a provoca a matar uma pessoa pela primeira vez na vida: um cavalariço de sua idade que poderia denunciá-la.
Quando Yoren a extrai de Porto Real para leva-la ao Norte, Arya começa a ter que sobreviver em meio ao luto. Assim como Sansa, Arya é deixada em circunstância hostis. Durante os A Fúria dos Reis, ambas as garotas suportam muitos abusos e humilhações, mas ao menos Sansa pôde contar com relativo conforto. Da parte de Arya, ainda que ela desde pequena se sinta à vontade em meio à plebe, a jornada se prova particularmente árdua. Especialmente porque Arya se vê pela primeira vez vivendo sobre uma nova identidade.
Após a morte de Yoren, não demora para que o grupo de órfãos vire presa de Gregor Clegane e seu bando. Conforme se passam no cárcere, Arya começa a bolar sua famosa lista, com todas as pessoas que ela julga responsável por trazer sofrimento a ela e àqueles ao seu redor. O que é curioso é que, apesar de listar o Rei Joffrey entre os albos, a garota de 9 anos não tenha o discernimento de que sua lista somente mira em capangas e fantoches, mas esquece de vilões de verdade, como Tywin Lannister.
Essa falta de discernimento se repete quando Arya está em Harrenhal e Jaqen a oferece 3 mortes em troca das vidas que ela salvou do incêndio. Novamente, a garota Stark se limita a indicar nomes sem importância. Quando surge a ideia de nomear Tywin Lannister, sentimentos nacionalistas a fazem burlar a barganha de Jaqen para convencê-lo a ajudá-la na libertação dos prisioneiros nortenhos e dos homens Frey. Portanto, Arya não demonstra não empregar seu potencial assassino para grandes causas, atendo-se a pequenas vinganças e revanches.
Ainda assim, Jaqen entrega a Arya a moeda de ferro que mais tarde a levaria a Braavos para o treinamento junto aos homens sem rosto. O que causa curiosidade seria o motivo pelo qual Jaqen selecionou a menina. O perfil dela não combina com o da seita, como vemos ao longo de Festim dos Corvos e Dança dos Dragões. Sem falar que ele a presenciou fazendo uma barganha contra o próprio Jaqen.
Fora de Harrenhal, Arya acaba novamente sendo feita prisioneira alguns dias depois de partir. Mas dessa vez, é reconhecida e fica permanentemente na expectativa de ser levada a sua mãe, não importa se vendida ou simplesmente entregue. Mas o objetivo da viagem que Martin a impõe é conhecer os efeitos da guerra sobre as Terras Fluviais, sob o ponto de vista dos camponeses.
Antes que essa jornada termine, porém, duas coisas ocorrem: Arya é raptada por alguém em sua lista (Sandor Clegane) e Roose Bolton informa que encontrou Arya e vai enviá-la ao Norte.
Como GRRM gosta de lembrar as semelhanças entre Arya e Lyanna, não há como não enxergar em seu rapto ecos do rapto de sua tia por Rhaegar Targaryen. Talvez haja aqui algum paralelismo que estamos deixando de enxergar. Mas as distinções são bem claras. Sandor estava levando Arya de volta pra casa, enquanto Rhaegar estava levando Lyanna para longe do Norte. Um detalhe incidental nesta questão é que Sandor “morre” à beira do Tridente tal qual Rhaegar (ainda que este tenha morrido no vau rubi, local que Arya e Sandor evitaram).
Quanto ao segundo evento, a farsa de Jeyne Poole como a falsa Arya permitiria que a verdadeira se tornasse, de fato, ninguém. A intenção, claro, era fechar uma ponta para resgatar a história dali a 5 anos, quando Jeyne Poole já estivesse estabelecida como Arya. Neste futuro que nunca aconteceu, Arya haveria florescido, o que era a intenção de Martin. Ele sempre cita como as histórias dos adultos não tinha tempo para esperar que “Arya chegasse a puberdade”.
De fato, como Arya é comparada com Lyanna diversas vezes, seria de se esperar que a puberdade lhe avivasse a beleza selvagem e que já a víssemos em Braavos em estado avançado de seu treinamento. Se sabe que o primeiro capítulo de Arya em Os Ventos do Inverno foi escrito antes de Martin abandonar o salto de 5 anos, portanto, as circunstâncias que ela parece que vai viver agora aos 11 anos seriam aquelas que, originalmente, se pensava que ela viveria ao 16 anos (aproximadamente a mesma idade que Lyanna tinha quando morreu).
Porém, o caminho seguido em O Festim dos Corvos e A Dança dos Dragões foi acompanhar o treinamento de Arya desde o começo. Muitos leitores acusam estes capítulos de serem encheção de linguiça, mas eu os entendo apenas como lentos. Há 3 linhas mestras acontecendo neles: 1) modificações na política de Braavos, 2) conflitos internos da própria Arya não querendo abandonar sua herança Stark, 3) revelação de segredos da Casa do Preto e do Branco.
Caso o salto temporal houvesse ocorrido, eu imagino que os 2 primeiros itens poderiam ser contados facilmente via flashbacks, sem necessidade de presenciarmos as sementes serem plantadas (que é o que Martin parece ter feito ao longo de Festim e Dança). Porém, o terceiro item me parece ser o cerne dos capítulos de Arya, como ou sem salto temporal.
Era de se esperar que os sacerdotes não fiquem contando segredos a acólitos tão novos como Arya. Mas o Homem Gentil parece estar estranhamente aberto a instruir uma aprendiz com menos de 1 ano de Casa sobre a história da seita e lhe permitir fazer missões com rostos novos. E Arya não está se provando ser digna dessa confiança.
Bem, na série da HBO, a Casa do Preto e do Branco tentou eliminar Arya, mas ela simplesmente se mostrou superior ninguém sabe como. Em A Dança dos Dragões, Arya demonstrou estar um passo à frente do Homem Gentil entrando na pele de um gato de rua que a seguiu até o templo. Com este truque ela conseguiu descobrir que era o sacerdote quem a surrou quando estava cega.
Muitos leitores especulam que esta habilidade sobrenatural seria uma vantagem que Arya usaria para trapacear nos treinamentos, haja vista que não é uma habilidade pela qual Homens Sem Rosto são famosos. Daí, afirmam esses leitores, quando a convivência na Casa do Preto e do Branco se tornar insustentável e um Homem Sem Rosto for enviado para eliminar a discípula rebelde, os poderes de troca-pele são o diferencial que faria com que Arya sobrevivesse ao ataque do assassino e pudesse escapar de Braavos para Westeros.
O retorno de Arya a Westeros é outra icógnita. Atualmente não sabemos de motivos que a tirariam de Essos. Alguns apontam a morte de Jon Snow como o combustível. Mas eu costumo argumentar que Arya matou o cantor Dareon simplesmente por ele ser um desertor, como Jon. Outros acreditam que Arya saberá sobre o próprio casamento com Ramsay e virá a Westeros para desfazer a farsa. E, por fim, há aqueles que dizem que ela simplesmente voltará para matar Freys, Boltons e o restante de sua lista.
Porém, há um grande consenso que esta volta implicará em um encontro com sua mãe, agora na forma de Senhora Coração de Pedra. Alguns acreditam que este encontro será chocante o suficiente para mudar a cabeça de Arya com relação ao seu desejo de vingança. Outros acreditam que a confluência de objetivos só tornará tudo duplamente letal.
Bem, qualquer quer seja o desfecho da história, ainda não foi publicado. Nos resta especular.

Declarações de GRRM sobre Arya

PERGUNTAS

  1. Jon e Arya têm inclinações românticas reais (ainda que platônicas) um pelo outro? Ou é apenas Freud em ação?
  2. A frase de Jon sobre Arya ser encontrada congelada com agulha na mão é um presságio de que ela morrerá na batalha da alvorada?
  3. O fato de ter nomeado sua loba como Nymeria, revela que Arya teria alguma propensão para viajar a Dorne nos próximos livros?
  4. Os poderes de troca-pele de Arya são alguma forma de trapaça para o treinamento dos Homens Sem Rosto?
  5. O rapto de Arya por Sandor ecoa de alguma forma o rapto de Lyanna por Rhaegar?
  6. Você acha que os capítulos de Arya em Braavos estão mais para encheção de linguiça ou escalada de tensão?
  7. Que diferença você acha que o abandonado “salto temporal de 5 anos” faria na história de Arya pós-A Tormenta de Espadas?
  8. Você acredita que os poderes de troca-peles de Arya a farão uma assassina particularmente perigosa entre os Homens Sem Rosto?
  9. O que você acha que vai levar Arya de volta a Westeros?
  10. Você acredita que Arya se encontrará novamente com seus irmãos, Jeyne Poole ou Senhora Coração de Pedra? Caso positivo, que tipo de reação você espera que ela tenha nestes encontros?
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2019.05.17 22:12 lord31173 Soñé que ya no eramos así [Parte I]

Lo que está a punto de leer es de mi autoría y de ser citado en algún momento agradeceria hacerlo simplemente a un usuario Venezolano de reddit, es mi debut como escritor de cuentos cortos y me gustaria saber que piensan, si no les gustó para nada tratare de mejorar, o en caso contrario de que les guste con sus comentarios me harian saber que se viene la segunda parte.

Entre otras teorias, gente cercana al ámbito espiritual afirma que los sueños a veces son conexiones al multiverso hechas por nuestro subconsciente para conectarse a nosotros mismos de otros planos, viendo mediante el tercer ojo a dimensiones paralelas que son puentes atemporales, habiendo gente que entrena esta disciplina durante un largo tiempo con la finalidad de procurar el mejoramiento personal, partiendo del concepto de que las redes neuronales y algoritmos cerebrales poseen una gran complejidad, lo cual representa el hecho que después de millones de años de evolución aún no sabemos totalmente el potencial de nuestro órgano pensante que es capaz hasta de soñar despierto usando la imaginación. En criollo y en pocas palabras, verse a sí mismo haciendo vainas imposibles de hacer actualmente, dan ganas al menos de intentarlo o imaginarlo.

Mi sueño comienza a las afueras del Metro de Caracas, chateando por un grupo de WhatsApp con 2 amigos y 1 amiga del liceo, a pocos minutos de haber quedado para reencontrarnos y asistir juntos al Lollapalooza en su 8va edición esta vez a celebrarse en el paseo los próceres. Al leer en el chat que ya todos escribían que iban saliendo casi simultáneamente, decidí entrar a la estación ya que había llegado temprano a la cita y recordé sorpresivamente que, por haber reservado en la preventa del evento, tenía derecho a reclamar unos pases del metro con el logo del concierto, en conmemoración de uno de los pocos días del año y aparte de cuando había votaciones que el metro es gratis. Esto lo implementaron años atrás para incentivar a la gente a ejercer su derecho cívico, lo cual supero positivamente las expectativas de la gerencia del metro y del gobierno central.

Había full seguridad privada en la estación, los vigilantes portaban un uniforme con chaleco azul y cada uno tenía radio y revolver enfundados a cada lado de la cintura, unos chamos más o menos de mi edad conversaban risueñamente encaramados a una escalera móvil, reemplazando una cámara de seguridad que se había dañado el día anterior. Caminé hacia la taquilla sin haber nadie en la cola esperando antes de mí, y la chama empleada del metro que me atendió, al mostrarle el brazalete del concierto me saludo con una sonrisa como si me conociera de toda la vida, me pidió el código único del evento y me dio mi par de boletos de conmemoración por el concierto, buscándome conversación además alegando que ella había pedido el día libre y todo para ir al concierto también, pero que no pudo reservar en la pre venta ya que en cuestión de pocas horas todo estaba vendido, haciéndome pucheros y caritas tristes como indirecta para que me la llevara en caso de que alguno de mis amigos no pudiera asistir. Tuve que cortar la conversa algo tajante para mi gusto ya que la chama era bastante atractiva pero notablemente más joven que yo, y que detrás mío había gente haciendo cola con brazalete en mano también para retirar sus tickets del metro edición aniversario, y sentía sobre mis hombros los ojos de los guardias de seguridad apurándome para no alargar la fila más de lo necesario.

Acto seguido tome el celular y le tomé 2 fotos a los boletos, e inmediatamente la subí a mi Google Drive, y las elimine de la galería para ahorrar memoria ya que sabía que en el concierto iba a necesitar espacio para las fotos. Al hacer el ultimo click escucho mi nombre por el pasillo de una de las salidas del metro, cuando veo vienen mi amigo y amiga casi que agarrados de manos saludándome desde la distancia, pensé que seguramente estaban felices de verse ya que después del liceo todo el mundo se distancio en sus planes y fui el único que decidió quedarse en Venezuela a sacar el pregrado, mientras la mayoría de ellos salieron del país a estudiar y a diferencia de mí, llegaron con títulos de post grado nuevamente al país.

Mientras me contaban de sus vidas y nos poníamos al día casi que todos hablando a la vez, el otro pana que faltaba por llegar haciendo gestos de cansancio y sed extrema por supuestamente haber corrido el último tramo de escaleras hasta llegar a nosotros, lo cual nos impactó jovialmente ya que este último era conocido desde el liceo por su impuntualidad y el uso del humor con exageración, para justificarse cuando llegaba tarde a un sitio. Resulta que según me cuentan, la primera pareja de amigos, se encontraron accidentalmente en una Universidad en España, luego de que la Universidad a la que había postulado mi amiga le rechazo la beca de fundayacucho, sin decirle el motivo y pues aprovechando que otra universidad con la misma carrera que ella quería tenía convenio con la prestigiosa Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, pues decidió irse a estudiar allá consolidando un noviazgo algo accidental considerando que en el liceo andábamos los 4 juntos y nunca hubo nada de nada, lo que me impresiono a boca abierta y ella me respondió con un anillo de compromiso en su mano, y tal cual como si fuéramos adolescentes otra vez celebramos los cuatro juntos con un abrazo grupal mientras me arrepentía mentalmente por no haberle aunque sea pedido el número de teléfono a la chama de la taquilla.

Momentos después abordamos el vagón que nos llevaría a nuestro destino, pude notar en el metro el aire acondicionado, las cámaras de seguridad en los vagones, las calcomanías algo descoloridas con el símbolo de 'zona wi-fi gratis', y a su vez las 9 líneas del metro de Caracas dibujadas en un estilo moderno en la parte superior del vagón las cuales nos hacía sentir orgullosos de nuestro país una vez más por ser el único en Latinoamérica en procurar llevar el metro no solamente a la capital sino que todos los estados tenían su metro, con menos líneas obviamente aunque igual de bien gerenciadas que el de Caracas.

Nos tomamos varias fotos en la fila antes de entrar al concierto y se escuchaba en el fondo un grupo de rock Venezolano que no reconocí, practicando como teloneros de Red Hot Chili Peppers y pude ver a lo lejos a la GHP (Guardia de Honor Presidencial) como custodios impolutos del evento quienes no permitían que se enfocara ni tomara fotos a una tarima específica, ya que se rumoraba que el presidente de la Republica iba a asistir, teniendo mucha lógica, ya que contaba mi amiga de manera jocosa que en sus días de estudiante en Cambridge, el ahora presidente por pura casualidad cantó al frente de Bono de U2, al ser el único estudiante Venezolano en la facultad de Derecho, haciéndose notar por un cover con cuatro de la canción ‘Summer Rain’ en un acto de bienvenida a los nuevos estudiantes de la facultad, impresionando a Bono quien estaba de incognito en la multitud, pensando que era un Ukelele afinado de una manera algo inusual, lo cual declaro para sorpresa de los venezolanos en una entrevista a la prensa días después.

La GPH que custodiaba el evento, se remonta a la época de la gesta independentista Venezolana como compañía de Húsares, y por ley eran los encargados de la custodia personal y de seguridad del primer mandatario y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, siendo una de las ramas militares de la Republica cuyo proceso de admisión era estricto de por demás, y para ser miembro de sus filas a excepción de las otras fuerzas, el aspirante debía poseer formación académica superior (mínimo TSU), para ser parte de sus filas en todos los niveles, desde conscripto pasando por suboficial hasta oficial, la política estaba prohibida por ley y casi al nivel de taboo en las fuerzas armadas y el país se regía Constitucionalmente por los principios del Libertarismo desde el tercer periodo presidencial de Renny Ottolina casi a finales del siglo XX. El militar y todo funcionario público y miembro de cualquier fuerza de orden público o de seguridad del estado, inspiran respeto como autoridad y también por sus méritos académicos a diferencia del país vecino Brasil (Un chofer de bus), nuestro presidente era un carajo estudiado que representaba lo mejor de nosotros.

Se vanagloriaban en las escuelas de formación de oficiales como la ‘ELITE’ juvenil Venezolana, implantando estos institutos militares un pensum académico de estudios y militar a la altura de academias militares extranjeras como West Point del U.S Army ofreciendo recíprocamente programas de intercambios de estudios en todos los institutos militares profesionales y de seguridad del estado Venezolano, recibiendo cadetes de todo el mundo a formarse en nuestras aulas lo que hablaba de un nivel de calidad de vida comparable a los de Australia, habiendo polémica en los medios por una supuesta lista de espera para el ingreso, donde los números extranjeros por convenio e intercambio superaban casi el doble el contingente estudiantil nacional.

Estando ya en el concierto, mi amiga saluda de abrazo a una chama que se acercó a nosotros la cual hablaba rápidamente con acento que para mi era desconocido hasta ahora, mientras de fondo RHCP tocaba Can’t Stop, ellas aun conversaban y noté que uno de mis amigos se me queda mirando sonriendo y acercándose hacia mí, diciéndome al oído, ‘esta fue una sorpresa que te preparamos, no nos gusta que estés solo marico, eres demasiado depinga y te queremos burda’, me presenta mi amiga a la chama y resulta ser una Chilena, de nombre Ignacia, ligeramente mayor que yo pero al rato de haber hablado y roto el hielo gracias a la música me propuso irnos al pasto a hablar con más serenidad, mientras nos dirigíamos a sentamos en la grama, sentía como me latía el corazón y le escribí a mi amigo ‘mamaguebo, es perfecta’, lo que 5 segundos después regrese la mirada a la tarima y vi claramente como leía el mensaje, se lo mostraba a los otros panas y se reían todos a carcajadas, haciendo mi amigo un extraño gesto con su lengua a modo de ‘misión cumplida’, nos sentamos y cuando nos disponíamos a comenzar a hablar, ambos soltamos un suspiro al unísono lo cual hizo que se sonrojara, mientras Anthony Kiedis dirigía con las palmas el cambio de ritmo de la canción anterior, a un ritmo mas lento con el opening de guitarra tocando Snow (Hey Oh), haciendo exaltar a la muchedumbre del concierto a gritos de alegría.

La chama en efecto era algo mayor que yo, con 32 años me contaba que conoció a nuestra amiga en común en clase de yoga hace semanas y que sus padres eran dueños de una empresa minera multinacional que gano una concesión en Venezuela recientemente, y para supervisar mejor las operaciones mineras en el sur del país, su padre había decidido tramitar los papeles para la visa familiar para que su esposa e hija lo acompañaran en los cinco años que dura la concesión, ella al igual que yo es Abogada y como llego a Venezuela hace poco pues se planteo la posibilidad de hacer un post grado aquí, lo que no me mencionó fue la especialidad que quería estudiar.

Hablamos que jode de todo un poco y en fin, super depinga la chama, luego de que ‘The Killers’ despidieran el día de festival cantando ‘Human’. La chama hacía mención de que el presidente no llego nunca, me reí de su comentario mientras me dispuse a llamar un Uber ya que la chama no quería devolverse a esa hora en metro ya que venia traumada por las cosas medio locas que pasaban en los vagones a las altas horas de la noche en su país de origen. El Uber por suerte llego rápido, un chamo con acento portugués (Quizá un inmigrante Brasileño escapando del régimen narco comunista) manejaba el WV Gol color negro que nos iba a llevar a casa de ella, le pregunte si me podía llevar a mi casa después que la dejáramos a ella a lo cual me dijo que si, dándome cuenta hasta ese punto que este carro era un año mas nuevo que el mío, el cual después de haber cobrado mis pasantías en la fiscalía antes de graduarme y completando con un dinero que junte vendiendo unas skins viejas de cs go por steam (Por alguna razón ahora valían mucha plata y en su momento eran un common drop).

En fin, recorde pude comprarme mi carrito de agencia un par de años atrás y que debia cambiarle los neumaticos pronto, sintiendome super indeciso por la cantidad de cauchos y tipos de estilos que le podia adaptar ya que el mercado de modding en el pais y especialmente para este vehiculo se habia disparado desde que jovenes como yo eramos los conductores mas frecuentes para este modelo por ser accesible para la juventud.

Hablábamos de cualquier vaina en el camino y me pregunto si había comprado para los otros días del evento también, a lo que respondí que sí, pero solamente para el del día siguiente ya que las otras bandas de los otros días me daban ladilla y ese era el día que entre medio del evento se iba a presentar Linkin Park, y quería escuchar entre otras cancones a Chester Bennington y Mike Shinoda tocar en vivo la canción ‘One More Light’, a lo cual no me respondió nada, solamente reacciono casi instantáneamente, con ojos llorosos apartando la mirada de mi hacia la ventana y agarrándome la mano entrelazándome sus dedos, pensé que había sido efecto del alcohol por las marronas (Solera Märzen) que nos habíamos tomado juntos en el concierto, en fin, tarde un momento en reaccionar y caer en cuenta que quizá esa canción tenia algún significado sentimental o quizás simbólico para ella, o murió algún familiar recientemente, no se. Me soltó la mano suavemente y me dijo que ella no había comprado para ese día y que se le paso el detalle de que se iba a presentar esa banda.
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2019.01.30 18:23 HDLH Noticias

Les dejo un texto de un grupo de chicas las cuales recopilaron testimonios de intento de secuestro en el METRO de la CDMX
SECUESTRO DE MUJERES EN EL SISTEMA DE TRANSPORTE COLECTIVO METRO (CDMX).
Nota: Estos testimonios sólo corresponden a los intentos de secuestro en la CDMX dentro o cerca de instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro.
Las estaciones con más casos en este año son Martín Carrera, Barranca del muerto, Mixcoac, San Antonio, Indios Verdes, Coyoacán y Ermita.
_____ ESTE AÑO _____
METRO UNIVERSIDAD: Parada del pumabús hacia el Estadio universitario ATACANTES: -Hombre joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -El hombre se acerca y comienza a jalarla hacia un automóvil utilizando frases como “sé que estás enojada, ahorita lo arreglamos” -La joven forcejea, se acerca una mujer y luego más gente, la joven puede huir AUTOMÓVIL: Camioneta blanca
METRO COPILCO / EUGENIA: Dentro del metro hasta las calles cercanas de Metro Eugenia ATACANTES: -2 hombres *Por lo menos una persona dentro de cada auto HECHOS: -La joven se da cuenta de que un par de hombres llevan días siguiéndola desde el metro hasta destino -Un día saliendo de un lugar cerca de metro Eugenia, dos camionetas le cierran el paso y los 2 hombres que la seguían intentan subirla a uno de los autos -Una mujer y un policía enfrentan a los atacantes y la joven logra huir AUTOMÓVILES: Camioneta negra y camioneta blanca
METRO COYOACÁN: Caminando sobre Avenida Coyoacán y calle Martín Mendalde ATACANTES: -Hombre 1: cabello negro, tez morena, 1.70 m, con sudadera -Hombre 2: alto, fuerte, con sudadera y encapuchado *2 hombres dentro de la camioneta HECHOS: -El hombre 1 la persigue -El hombre 2 le cierra el paso e intenta meterla a la camioneta -Forcejean y se acerca un guardia de seguridad -Uno de los hombres dice “somos novios”, “le dan estos ataques”, “la voy a llevar a la casa” -Se acerca otro guardia de seguridad, los atacantes huyen AUTOMÓVIL: Camioneta blanca tipo van, sin placas
METRO COYOACÁN: Fuera del metro 22:30 h ATACANTES: Hombre 1: aproximadamente 40 años *2 hombres dentro de un auto HECHOS: -La mujer y el hombre forcejean en lo que parece un intento de asalto -Un testigo se acerca -El hombre la intenta jalar y utiliza frases como “está haciendo un berrinche” y “ya vámonos”
DESDE METRO COYOACÁN HASTA METRO CANAL DEL NORTE: Dentro del vagón 8:40 h ATACANTES: Hombre 1: moreno, obeso, 1.60m, playera negra, jeans de mezclilla azules HECHOS: -El hombre sujeta a una joven de 16 a 17 años por detrás, ésta se ve muy asustada -Una mujer se percata de la situación y defiende a la joven haciendo ver que eran familiares -El hombre las persigue por las instalaciones hasta que más testigos intervienen -Se acercan dos guardias de seguridad y el atacante huye hacia el coche AUTOMÓVIL: Sin datos
METRO GUERRERO / BUENAVISTA: Transborde de Guerrero a Buenavista 20:30 h ATACANTES: -Hombre 1: tez morena, vestido de camuflaje HECHOS: -El hombre sigue a la joven durante todo el transborde, luego se acerca a ella para preguntarle la hora, ella le contesta y se aleja hacia el interior del vagón, el hombre también entra -La joven camina más rápido, el hombre la sigue hasta Fórum Buenavista y logra perderlo entre la multitud del suburbano
METRO INDIOS VERDES: Fuera del metro, mercado en la base de las combis 17:00 h ATACANTES: -Hombre 1: moreno, bien vestido, alto -Hombre 2: joven, playera negra y gorra azul HECHOS: -El primer hombre jala a la joven de la mochila, posteriormente la abraza y le baja la cabeza para que no pueda ver; ella le ofrece su celular y él lo rechaza -Se acerca el segundo hombre y le pone una navaja en el costado, ambos la dirigen hacia el metrobús -Un hombre se da cuenta de la situación, se acerca y aleja a la joven de sus agresores
METRO INDIOS VERDES: Fuera del metro, base de mexibús 18:40 h ATACANTES: -Hombre 1: tez morena, cara redonda, bigote, ropa de trabajo en construcción -Hombre 2: tez morena, ojos pequeños, gorra HECHOS: -Un testigo se percata de que los hombres están vigilando a una mujer, se hacen señas y comienzan a seguirla -El testigo se adelanta hacia la chica, la toma le brazo y la aleja para explicarle la situación
METRO TACUBAYA: Afuera, en la plaza del paradero de los camiones del Olivar y Santa Lucía ATACANTES: -Hombre joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -El hombre se acerca a pedir una dirección y de forma insistente le pide a la víctima que lo acompañe -Una señora se da cuenta y se acerca, el hombre se aleja -La víctima se aleja y cerca del Oxxo un carro blanco se frena, de éste desciende el mismo hombre y intenta subirla diciendo “es mi novia, está alterada porque no ha tomado sus medicamentos” -Otras personas se percatan de lo que sucede y jalan a la víctima AUTOMÓVIL: Auto color blanco
METRO MARTÍN CARRERA: Dentro del metro ATACANTES: -Hombre 1: Alto, moreno, chino y gordo HECHOS: - El hombre la toma del brazo, la jala y la golpea - Mientras el atacante parece esperar algo en la avenida, la mujer logra zafarse y correr - La víctima fue testigo de cómo otro hombre se llevaba a una joven, sin lograr ver el desenlace
METRO MARTÍN CARRERA: Dentro del metro 6:00 h ATACANTES: -Hombre 1: Entre 25 y 26 años, ya lo había visto en esa zona -Hombre 2 HECHOS: -La abordaron en la fila de la taquilla, ella camina hacia los vagones exclusivos -Los hombres la siguen en el vagón de atrás hasta la estación en donde bajó y posteriormente en el transborde -El hombre 1 la toma del brazo diciendo “tranquilízate, hablamos en la casa” -Algunas personas se acercan a preguntarle a la mujer si todo estaba bien y ella logra huir
METRO MARTÍN CARRERA: Desde el metro hasta fuera de las instalaciones ATACANTES: -Hombre 1: HECHOS: -El hombre sigue a la joven desde el vagón, se acerca cada vez más hasta que la alcanza en un semáforo, ahí la jala hacia un auto -La joven logra gritar, unas personas de un puesto cercano se acercan y el hombre huye
METRO AQUILES SERDÁN: Dentro del metro, andén dirección El Rosario ATACANTES: Hombre 1 HECHOS: -Un hombre la amaga por detrás, le tapa la boca y la amenaza -Comienza a jalarla intentando sacarla de las instalaciones y la besa para que parezca que tienen una relación de pareja -La joven logra zafarse y el hombre huye en sentido contrario
METRO MIXCOAC: Afuera del metro, frente al Autozone de Mixcoac 6:30 h ATACANTES: Hombre 1 *Un hombre dentro de la camioneta HECHOS: -El hombre intenta subirla a la camioneta jalándole la mochila -Con el auto en movimiento, ella forcejea y logra zafarse, cayendo al pavimento -Los hombres huyen AUTOMÓVIL: Camioneta blanca antigua
METRO MIXCOAC: Afuera del metro, cerca de la oficina para la educación de adultos mayores 8:15 h ATACANTES: -Grupo de hombres *Por lo menos un hombre dentro del auto HECHOS: -La mujer va caminando hacia el metro, y se percata de que un grupo de hombres afuera de un automóvil con las puertas abiertas se comunican con señas -Los hombres corren hacia ella, pero logra huir AUTOMÓVIL: Jetta blanco
METRO SAN ANTONIO: Afuera del metro, sobre prolongación San Antonio VÍCTIMA: -Mujer de aproximadamente 25 años, tez blanca y cabello rizado ATACANTES: -Hombre 1: camisa desabotonada, dentro del automóvil *Por lo menos otro hombre y un perro grande dentro del auto HECHOS: -Una persona fue testigo de cómo subieron a la mujer a un automóvil estacionado sobre la avenida -La mujer pidió ayuda y el hombre respondía “ya, amor, no pasa nada” -El testigo intentó acercarse al auto y el perro le ladró agresivamente, posteriormente se fueron en dirección al Sur AUTOMÓVIL: Aveo color negro
METRO SAN ANTONIO: Afuera del metro ATACANTES: -Hombre 1: moreno, con gorra -Hombre 2: conduciendo el automóvil -Hombre 3: HECHOS: -Los 2 hombres comienzan a gritarle desde el auto como si la conocieran y ella los ignora -De un puesto de la esquina sale otro hombre que la toma de la muñeca, ella le da un golpe en la cara y sale corriendo AUTOMÓVIL: Color gris
METRO CHABACANO: Transborde dentro del metro ATACANTES: -Un grupo de 6 hombres y una mujer HECHOS: -Los atacantes comienzan a rodear a la mujer acercándose en parejas -Ella empuja a los dos que están frente a ella -Aunque intentan jalarla y en el forcejeo rompen su bolso, la mujer logra ponerse a salvo en un vagón
METRO SAN LÁZARO: Afuera del metro 11:00 h ATACANTES: -Hombre 1: pelo corto, negro y ondulado, moreno y con un lunar en la nariz -Mujer 1: pelo corto, delgada, piel morena clara, vestimenta masculina *Había por lo menos otras dos personas HECHOS: -La mujer fue drogada con algún tipo de fármaco que la dejó inconsciente, posteriormente fue golpeada y abusada sexualmente
METRO MOCTEZUMA: Dentro del vagón, dirección Pantitlán ATACANTES: -Hombre 1: anciano -Mujer 1: grande, con niños -Mujer 2: grande HECHOS: -El anciano se sube al vagón repartiendo volantes y le entrega uno a la joven y a otra mujer; al momento de regresarlo, la joven comienza a sentirse muy mareada, con pesadez y frío -Una mujer cercana le recomienda que se baje y como esto le causa desconfianza, le pide a su novio que la espere en el andén -Al caminar con su novio, se percatan de que la mujer que le dijo que se bajara los va siguiendo, y que otra mujer los observa desde lejos -Posteriormente, un médico le dice a la joven que fue drogada mediante el folleto *La joven pudo ver como otra mujer que recibió el volante fue tomada del brazo y llevada por un hombre, sin saber qué pasó después
METRO BOULEVARD PUERTO AÉREO: Dentro del metro, en el andén ATACANTES: -Hombre de entre 20 y 25 años HECHOS: -El atacante se le acercó, la amenazó con un cuchillo y le dijo que iría con él y se subiría a una camioneta blanca -Una mujer se da cuenta y comienza a gritar “fuego” para llamar la atención -Un policía se acerca y el hombre huye AUTOMÓVIL: *Se menciona una camioneta blanca
METRO SANTA MARTHA: Fuera del metro, sobre Avenida Zaragoza ATACANTES: -Hombre 1: 30 años, 1.60m, moreno, delgado, cabello casquete corto -Hombre 2: 26 años, 1.65m, delgado, cabello largo -Hombre 3: 50 años, moreno, delgado, cabello corto *Por lo menos otro hombre dentro del automóvil HECHOS: -Una persona que conducía sobre la avenida vio como los tres hombres intentaban subir a una mujer a un coche -Un camión le cierra el paso al auto, la mujer aprovecha para zafarse y correr AUTOMÓVIL: Compacto y rojo
METRO ATLALILCO: Fuera del metro ATACANTES: -Hombre 1 *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -La mujer caminaba fuera del metro cuando un hombre la toma de la muñeca y la amenaza, jalándola hacia un automóvil -Ella forcejea y dos personas que se dan cuenta de la situación, se acercan AUTOMÓVIL: Aveo sin placas
METRO UAM IZTAPALAPA: Fuera del metro, del lado de Soriana ATACANTES: -Hombre 1: joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -La mujer caminaba sobre la acera cuando el hombre se le acerca, le habla y comienza a seguirla -Ella acelera el paso y el hombre se sube a un automóvil AUTOMÓVIL: Tsuru color blanco, placas que inician en A-27
METRO IMPULSORA: Saliendo de uno de los puentes que conectan al metro 15:30 h ATACANTES: Hombre 1 HECHOS: -El hombre la tomó del brazo y la llevó hacia las escaleras de salida diciendo cosas como “no hagas berrinche, vámonos” y “es mi novia que hace un drama” -Un vendedor ambulante se percató de la situación y llamó a unos policías, el hombre huyó
METRO TEZONCO: Afuera del metro sobre Avenida del Árbol 17:00 h ATACANTES: -5 hombres dentro del automóvil blanco -2 hombres dentro del automóvil blanco HECHOS: -Dos mujeres que caminaban al salir del metro son abordadas por un hombre joven que les ofrece un plan telefónico -Una de las mujeres se da cuenta que los tripulantes de un auto blanco le hacen señas a los de un automóvil gris -Los tripulantes del auto blanco se disponen a bajar, pero se dan cuenta de que las mujeres se alejan y desisten -Las mujeres se ocultan y observan cómo los autos y sus tripulantes se quedan ahí por más tiempo, también observan que están armados AUTOMÓVIL: Un auto color blanco y otro color gris
_____ MÁS CASOS CON MENOS INFORMACIÓN _____
METRO ERMITA: Dentro del metro HECHOS: Te siguen desde adentro hasta que sales e intentan meterte a un automóvil AUTOMÓVIL: Color blanco
METRO NATIVITAS: Afuera del metro, frente al Oxxo 19:00 h HECHOS: Dos hombres intentaron subir a una joven a un auto, un testigo la apoyó y huyeron AUTOMÓVIL: No hay datos
METROS LÍNEA DORADA: Periférico Oriente, Calle 11, Lomas Estrella, San Andrés Tomatlán, Tlaltenco: Fuera del metro HECHOS: Te siguen y amenazan fuera del metro para que subas a un automóvil AUTOMÓVILES: -Color blanco -Color dorado -Color negro
METRO SAN PEDRO DE LOS PINOS: Fuera del metro HECHOS: Se ha visto un auto estacionado fuera del metro con las puertas abiertas AUTOMÓVIL: Jetta blanco, sin placas y con vidrios polarizados
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro 8:00 h HECHOS: Dos hombres siguieron a una mujer, la jalaron, pero ella logró correr y subirse a un camión. Esto pasó dos días seguidos a la misma hora.
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro, frente a la plaza Portal San Ángel 20:00 h HECHOS: Cuatro personas (hombres y mujeres) rodearon a una mujer para “leerle la mano”, como ella los ignoró, comenzaron a hablarle de manera agresiva como si la conocieran, la mujer se resguardó en una tienda. Al salir vio que esas personas estaban junto con otras en un automóvil estacionado frente a la plaza.
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro, frente a la plaza Portal San Ángel ATACANTES: -Hombre 1: 1.78m, tez blanca y ojos claros HECHOS: -El hombre aborda con insistencia a una joven y su acompañante, diciendo que la conoce y que tiene una cita con él -La joven y su acompañante se alejan pero se percatan de que siguen siendo vigilados
METRO INSURGENTES SUR: Fuera del metro 14:00 h ATACANTE: Hombre 1: 1.75m *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: Un hombre amenazó e intentó forzar a dos mujeres para que entraran a un auto, hasta que un hombre se acercó y los atacantes huyeron en la camioneta AUTOMÓVIL: Camioneta negra recién pintada
_______ AÑO PASADO _______
*METRO TAXQUEÑA: Transbordo a tren ligero hasta estación Registro Federal 8:40 am HECHOS: -Un hombre la toma del brazo y comienza a actuar como si fuera una discusión de pareja durante 5 estaciones del tren ligero -Como la mujer llama la atención de la gente, el hombre dice que “está en tratamiento psiquiátrico y tiene ataques” -Una mujer se da cuenta y lo aleja de ella
*METRO CONSTITUCIÓN DE 1917: Afuera del metro, sobre Ermita Iztapalapa 20:15 h ATACANTE: -Hombre 1: aproximadamente 25 años, 1.75m, tez morena, bien vestido *Por lo menos un hombre dentro del auto HECHOS: -Una camioneta se acerca hacia ella -Un hombre la jala del brazo hacia la camioneta, fingiendo una pelea de novios -Cuando un policía se acerca a pedirles que se calmen, ella aprovecha para huir AUTOMÓVIL: Camioneta blanca
*METRO SAN JUAN DE LETRÁN: Afuera del metro, hacia la Plaza de la tecnología ATACANTES: -Hombre 1: joven -Hombre 2: joven HECHOS: -Un hombre la toma del brazo diciendo “ven, Fer, vamos por las cosas que quedamos” y ella lo golpea -Se acerca un segundo hombre y le dice “ya vámonos, vieja loca” -Ella dice que no los conoce y pide ayuda a un hombre que va pasando, éste los enfrenta
*METRO GUERRERO: Transbordo a Línea B ATACANTES: -Hombre 1: maduro, tez morena -Hombre 2: bien vestido, joven HECHOS: -El hombre maduro le pide ayuda a la mujer dentro del metro, luego se acerca el hombre joven e intentan que salga del las instalaciones con ellos -La mujer se asusta y una señora se acerca a auxiliarla y a pedir ayuda, los hombres huyen
*METRO GARIBALDI / UAM IZTAPALAPA: Desde el andén de metro Garibaldi hasta el camión que tomó fuera de UAM Iztapalapa ATACANTES: -Hombre 1: 1.70m, robusto, tez blanca, sudadera blanca y gorra HECHOS: -El hombre que la sigue desde el metro se sube por la puerta de atrás al mismo camión que la joven -El atacante se queda en la puerta obstruyendo el paso y comienza a hablar por teléfono, haciendo referencias sobre la joven y dando a entender que un auto los sigue para llevársela -Cerca de dónde la víctima tenía que descender, ésta le escribió a su madre para que la estuviera esperando -El hombre la tomó de la cintura para que se bajara con él, ella se defendió, se alejó y cuando iba a llamar a emergencias, el hombre se bajó del camión
*METRO MERCED: Afuera del metro ATACANTES: -Hombre : alto y delgado -Mujer HECHOS: -El hombre la toma de la cintura afuera del metro, la joven logra zafarse y entra al metro con dirección al poniente -En Salto del Agua, una mujer se le acerca, la toma del brazo y le dice que no haga nada -Se acerca el mismo hombre de antes y ambos intentan sacarla de las instalaciones, pero la mujer forcejea y logra perderse entre la gente
*METRO LA RAZA: Un hombre la abordó en La Raza y la siguió hasta la calle de Donceles ATACANTES: -Hombre atractivo HECHOS: -El hombre la amaga y le dice “no hagas nada pendejo” -Ella llama la atención de unos granaderos, se zafa y el tipo huye
*METRO BALDERAS/ 20 NOVIEMBRE: Dentro del vagón, desde Balderas hasta 20 de Noviembre 10:30 h ATACANTES: -Hombre 1: 30 años, 1.68m, robusto, tez morena clara, nariz redonda, labios largos y delgados, poco pelo -Hombre 2: 25 años, 1.75m, delgado, tez clara, cabello rizado, ojos grandes, nariz aguileña, cara afilada, boca ancha -Hombre 3: 40 años, 1.80m, fuerte y robusto, tez morena, cabello ondulado con gel, ojos pequeños, nariz aguileña, labios grandes HECHOS: -Los hombres siguen a la joven desde Balderas, en Zapata uno de ellos se acerca a pedirle sus datos y se sube al vagón detrás de ella, con dos sujetos más acompañándolo -La joven se baja en 20 de Noviembre y se percata de que los sujetos la siguen, así que pide apoyo de las personas en el andén, quienes la acompañan con los policías de la estación -La joven y los policías salen a esperar la llegada de una patrulla y observan que los atacantes están afuera de la estación esperándola, al ver a los policías, los atacantes huyen
*METRO XOLA: Fuera del metro, caminando hacia el metrobús Xola ATACANTES: -Hombre 1: conductor -Hombre 2: copiloto HECHOS: -La mujer se da cuenta de que un hombre en un auto comienza a seguirla -Posteriormente el hombre y su copiloto se bajan del automóvil y comienzan a perseguirla y a ordenarle que se suba con ellos
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2018.10.25 14:21 allianceMcloud La Playa parte 3 (O)

-Bueno, es momento ¿no crees?, mi ropa ya está seca y debemos de apresurarnos si queremos alcanzar algún cuarto de hotel cercano a la carretera. -Le dije después de darle un beso en la frente para que despertase- Despertó con los ojos entreabiertos y volteó su mirada a la luz incandescente de la hoguera, en ese momento vi como una idea se formaba en sus ojos. Se levantó a toda prisa, vistiéndose y jalándome. No hubo necesidad de hablarme para entender que esa era una señal para que hiciera lo mismo, me levanté y comencé a vestirme. Ella apresuró el paso y se dirigió al festival lejano, al parecer ya no temía que fuéramos extraños y si soy sincero esa idea se me había ido con el sueño. Yo corría detrás de ella y estaba contento de que ella hubiera despertado feliz y con un mejor humor, a unos cuantos pasos de la hoguera nos detuvimos para ver que toda la gente disfrazada del desfile se encontraba bailando alrededor del fuego y que los pueblerinos se encontraban a unos metros de distancia, todos vestidos de blanco y con flores en las manos, me percate que eran las misma flores con colores eléctricos que había visto en los balcones de las casas. . La gente no cantaba o bailaba como el resto, ellos solo se mecían de un lado a otro y acompañaban a la música con cánticos parecidos a los gregorianos. La gente empezó a caminar lentamente hacia los bailarines y mientras más se acercaban, el color blanco de sus ropas se tornaba en rojo. Nos quedamos boquiabiertos, no podíamos creer lo que veíamos, la ropa por arte de magia cambio y ellos no parecían asombrarse en lo más mínimos, nos quedamos atónitos y justo cuando creímos que todo era magia un danzante con las vestimentas más finas y complexión mesomorfa se acercó a la hoguera y metió su mano al fuego, en ese momento ella le grito: “¡para, te harás daño! “, nadie le hizo caso, a nadie le importo, porque todos seguían viendo la llama y fue cuando yo la observe también, sé que suena ilógico, yo tuve que parpadear más de una vez para saber que lo que estaba observando era cierto, en medio de la hoguera se encontraba un hombre agachado y era a ese hombre a quien el danzante trataba de ayudar. Se irguió lentamente, estirando las piernas una a la vez y de una manera inhumana pude ver como acomodaba sus huesos que estaban torcidos de manera imposible, algunos volteados por completos y otros en posiciones que no les correspondían. La vi y ella había perdido el color, se acercó lentamente hacia mí.
-¿Dejamos lejos el coche? Me preguntó susurrando.
-Si corremos estamos a un par de minutos. Justo cuando acababa de pronunciar las últimas palabras lo percibí, en mis bolsas no sentía peso alguno, el tiempo se detuvo y sentía como me tragaba la arena y un nudo en mi garganta se formó. Busque su mano lentamente.
-Dime por favor que tú tienes las llaves y mi cartera. Le dije con voz baja y sin poder ocultar el miedo en mi voz.
Pude observar como su mano se deslizó lentamente a sus bolsas y antes de que ella sacara las manos de las bolsas, giró a verme, vi sus ojos rojizos y empezó a negar con la cabeza. Lo primero que se me ocurrió fue que al correr las habíamos tirado o que seguían donde me había quitado la ropa, donde habíamos dormido. Ella tomó mi mano y vi que con sus mirada me pedía que mirara hacia la hoguera. Al girar vi la figura de un hombre, la llama de la fogata cambiaba de tonalidades entre azul y verde, el juego de luces era hipnotizante y no tenía la fuerza suficiente para apartar mi mirada por más que intentara. Estábamos perdidos viendo como el color rojo de la ropa de la gente regresaba a blanco y las flores lentamente se marchitaban. Ella me apretó la mano tan fuerte que me sacó del trance y noté que los pueblerinos perdían juventud y el festival que al principio era música y danza, ahora estaba lleno de sollozos y en el ambiente se respiraba tristeza.
-Tenemos que irnos de aquí ahora. Le dije mientras trataba de jalarla más hacia mí.
-Pero míralos se ven todos tan felices y los colores son tan brillantes, tal vez deberíamos de unirnos.
La miré, le di un beso y le apreté la mano tan fuerte como ella lo había hecho, había salido del trance y estuvo a punto de gritar si no hubiera sido por mi reflejo de taparle la boca. Le dije que me siguiera y al voltear soltó un grito, un danzante voluptuoso y de casi dos metros la tomó de los brazos y la cargó, cuando intenté lanzármele a golpes, alguien ya me había sujetado por mi espalda y empezó a ahorcarme.
Mi visión se oscureció, me zumbaban los oídos y sentía como mi cuerpo perdía fuerza al segundo; nunca perdí realmente el conocimiento pero mis ojos solo captaban secuencia de imágenes, veía como ella pataleaba y golpeaba luchando por zafarse de su captor sin éxito, me miraba con lágrimas en los ojos y gritaba mi nombre. El danzante detrás de mi intentaba calmarme, escuche algunas palabras y tendrán que disculparme pero la falta de oxígeno impidió que pudiera concentrarme, oí algo como “no le… daño… necesit… ritual… guient… por favor enten… tamos”. Deje de forcejear, me relaje y justo cuando sentí que la presión de la llave que me sometía disminuyo, le propiné un codazo en el abdomen que lo hizo retorcerse y bajó su guardia, agacho la cabeza y quedó a una distancia lo suficientemente cercana para que fuera el siguiente objetivo de mi codo, con toda mi fuerza restante golpee su cara y este cayó. Tambaleándome corrí lo más rápido que mis piernas y la falta de oxígeno me permitía detrás de la persona que se la había llevado. Ella se encontraba dentro del círculo y rodeada por los nativos, los danzantes ya no estaban alrededor de la fogata sino formaron un pasillo que conducía a la fogata y al viejo que lideraba el desfile de antes, por fin lo entendí, el viejo era la persona que faltaba en el festival, era la persona que estuvo sentado todo este tiempo dentro de las flamas. Corrí, rompí el círculo empujando a todas las personas que se pusieron en mi paso, me tropecé, luche por pararme y alcancé su brazo, la tome con fuerza e intente jalarla pero ella se opuso y en ese momento vi sus ojos, sus pupilas estaban dilatadas a pesar de que veía directo a las llamas.
-¿¡Qué haces!? Tenemos que irnos ya, no se están moviendo.
-No puedo, él está en mi cabeza, a c o m p a ñ a m e c o n é l. me dijo lentamente.
Le tomé la mano y entendí que no me seguiría, que su fuerza era sobrenatural y que no podía moverla, lo único que mi cabeza me ordenaba es no la dejes ir sola. Camine a su lado lentamente mientras las personas a los costados bailaban, hablaban y cantaban en una lengua que no entendía, una que nunca había escuchado y nos seguían con su mirada. Finalmente a unos cuantos pasos del anciano, nos estiró su mano, vi que en sus ojos solo era posible ver el negro de sus pupilas, sin iris, sin nada alrededor, solo dos puntos negro rodeados de blanco, al clavar mi mirada el color grisáceo de sus iris apareció, su boca se abrió y de ella sonaron más de una sola voz, voces de niños, mujeres, hombres y ancianos que se encontraban atrapadas dentro de él.
Deje de sentir la brisa, la arena en mis pies y el calor de las llamas que chocaba en mi cara, mis oídos se abrieron para escuchar cada palabra que salía de la boca del anciano, la miró fijamente y empezó hablar.
-Créeme pequeña, todas esas dudas que flotan ahora por tu cabeza, se resolverán con el tiempo. No hay nada que tengas que temer, nosotros todos te protegeremos a ti y a tu acompañante, no les haremos daño y los acogerémos como uno de los nuestros.
-No podemos quedarnos, tenemos un plan, no puedo hacer lo que me pide, no podemos ser parte de ustedes. Ni siquiera sabemos que es todo esto. Respondió moviendo solo su boca y sin parpadear, se notaba que le costaba trabajo articular las palabras y que con cada nueva palabra la siguiente se arrastraba más y se comprendía menos. Finalmente toda su atención estaba fijada en la plática.
- Este lugar es un papel en blanco, es todo lo que has pedido y se manifiesta según tú lo desees, nosotros lo escribimos a nuestro placer, la naturaleza vive con tan solo pensarlo, es un río de vida, el sol que ilumina y calienta todo este lugar, dando vida y manteniéndonos dueños de todo lo que se mueve y crece a tu alrededor, nada funciona a menos que yo lo diga. Al terminar de decir estas palabras apuntó con su dedo índice a un lugar cercano a la hoguera y pasto empezó a crecer de la arena.
Ambos estábamos asombrados por lo que acabábamos de presenciar, quise hablar y preguntar mil cosas, pero no lograba mover mi boca, tampoco podía mover mis extremidades, solo lograba que mis ojos circularan y vieran todo el panorama, me encontraba paralizado y fue ahí cuando vi que uno de los danzantes murmuraba algo mientras me veía. No es como si crea en la magia pero después de ver todo lo que había pasado, sabía que ese danzante era la razón por la cual no podía moverme. Ella se encontraba igual de asombrada, balbuceaba y no lograba terminar ninguna frase.
-E..En.. ¿Qu…. Ee? ¿Qu…é? intentó preguntar pero estaba en el trance sé había hecho más fuerte y ya no le permitía hablar. No fue necesario que ella acabara de formular la pregunta para que el entendiera o al menos siguiera su explicación.
-No es coincidencia que nos conociéramos, tu y yo estamos forjados del mismo material, somos como el cielo, azul y rojo, lleno de sueños, somos como las estrellas y las llamas del fuego, brillantes y distantes. Sabemos por los que han llegado antes que venimos del sol, como tu, como todos los aquí presentes, pero algunos se les ha olvidado. Yo, yo estoy aquí para preservar este paraíso que tenemos, esta hoja blanca que se nos ha entregado, para guiarlos y cuidarlos de los pecados y las vulgaridades que se hacen en el exterior. Yo he sido muchos, he sido miles pero nunca he sido solo uno, he visto como los ríos corren a través de la tierra. Tal vez he sido maldecido, pero la muerte nunca me ha juzgado ni me ha buscado y mucho menos un dios, la muerte no significa nada para mí y nuestra vida es igual que el fuego de esta fogata, que el mar que escuchas y la brisa que golpea tu cara. Aun así, no puedo evitar sentir que la brisa se ha hecho débil, el mar ha perdido corriente y la comida ha escaseado. Sé que esa cita se avecina.
Pude notar como las voces que hablaban se entristecían y la mirada del viejo se perdía mirando al mar, ahora que lo pienso y se los digo, sé que tenía miedo, sé que muy dentro no quería hacerlo. La luz de la fogata había bajado y mis ojos solo distinguía lo que vivía a pocos pasos, la veía y veía al viejo pero no podía distinguir nada más a lo lejos, la luz de la luna que nos había iluminado se había ido y las estrellas se ocultaron.
- No es que hayamos dejado de creer en dios, solo nos dimos cuenta que apuesta con nosotros, que se ríe de nosotros y le importamos siempre y cuando lo hagamos feliz, por eso decidimos dejar de ser una de sus fichas y aceptar lo que nos rodea. Lamentablemente esto ya ha durado una eternidad y ahora tu eres la que estábamos esperando, está en tus ojos, brilla como las estrellas y es fuerte en tu alma, por eso te pido que reconsideres lo que piensas.
-¿Cómo sabes que es lo que...? Claro lo entiendo. Termino ella y vi como una lágrima corría por el contorno de su cara.
Al caer la lágrima a la arena las llamas se extinguieron y nos vimos envueltos por la oscuridad, que era pesadísima, tan pesada que nos desplomamos, pero antes de que mis ojos no supieran si mis párpados habían actuado por sí solos o si la oscuridad me hacía creer que los tenía cerrados, pude sentir que nos encontrábamos solos, no había pueblerinos ni danzantes, nada solo ella y yo.
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2018.09.18 07:25 Zetusleep5390 La leyenda de los estudios en el callejón del aguacate.

La leyenda de los estudios en el callejón del aguacate.
Los últimos señores Mexicas habían llorado ya la pérdida de las tierras que algún día los acogieron y fueron testigo de la gloria de Azcapotzalco, que por aquellos días era el señorío responsable de estos parajes del sur de la Ciudad de México.
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Don Hernán Cortes había invitado a capitanes, soldados y aliados a un enorme banquete con vino de Castilla y cochinos de Cuba. Años después, Bernal lamentaría en sus crónicas de la conquista que los lugares fueron insuficientes y por otras cosas acaecidas aquella noche, hubiese preferido que nunca se llevara a cabo. La más macabra de las cosas acaecidas es el origen de esta historia. La noche fue agridulce, estuvo manchada por la sangre aunque no tuvo lugar batalla alguna. Las crónicas y la historia se han esforzado por borrar los terribles hechos que en aquella noche larga de Coyoacán costaría la vida de dos inocentes. No sólo las quejas por el espacio ahogaron la noche gloriosa de Cortés. Pasadas las 11 de la noche todas las antorchas se extinguieron, como por acto de magia la penumbra abrazó el patio del real de Cortés, el embrujo lo rompió el llanto desesperado de uno de los niños que jugaba en los pasillos, ese llanto centró la atención de todos los presentes que corrieron a avivar las antorchas y velas para restablecer la iluminación de aquel lugar. Los perros que habían acompañado a Cortés, tesoro preciado del conquistador, ladraron con violencia estridente que heló la sangre de todos los asistentes. Dos espadas de madera fueron halladas en el suelo, ante la mirada atónita y desesperada del resto de pequeñines que no atinaban a decir nada más que: “Julian y Rodolfo, ¡la noche se los ha tragado!”.
Entre llantos y confusión una puerta se cerró, como señalando el punto de escape de esa oscuridad que se había tragado a los pequeños.
Dos soldados liberaron a los perros, los canes corrieron velozmente por la puerta que señalaba el punto de escape -en todo momento ladrando con violencia y autoridad, como si sus ladridos fueran a detener al mal que ya todos buscaban-. Una comitiva liderada por Don Rodolfo De Escalante salió acompañando a los canes para apresar al responsable y dar con el paradero de los dos hijos varones del capitán español. Corrieron todos por caminos rurales y parcialmente empedrados, en espera de los caballos, carruajes y coches que algún día transitarían esas calles (algunas de las cuales al día de hoy siguen manteniendo tan rudimentario camino) como lo son los palacios y casonas españolas de estilo colonial que por aquellos días no eran sino cimientos, hoy testigos de la historia de México que nacía con la Nueva España tras la muerte de Tenochtitlán.
Finalmente, uno de los perros tomó camino por lo que hoy en día sería el final de la calle Francisco Sosa, donde la calle se convierte en la Cerrada Francisco Sosa; lugar en el que hoy se levanta un muro de piedra que en una esquina guarda un antiguo altar a la virgen del Rosario, sobre el que se elevan las ramas de un árbol de aguacate. Aquel perro paró y comenzó a ladrar en la penumbra con desesperación. La comitiva apresuró el paso y todos como una marcha coordinada pararon súbitamente ante una escena francamente dantesca. El perro que los había guiado tenia las orejas gachas, no dando crédito el animal a lo que sus ojos veían: eran las piernas y brazos del pequeño Julian De Escalante. El perro se lanzó contra un ente que estaba parado en la penumbra, desapareció para no ser visto más.
La pierna derecha del pequeño, cubierta en sangre, antecedía en fila a la pierna izquierda que a su vez estaba antes del brazo derecho y luego el izquierdo; donde la pequeña mano del inocente terminaba señalando hacia adelante en dirección a aquel ente de espaldas anchas y tamaño descomunal. El ruido que salía de aquella bestia era el de un coyote hambriento devorando a su presa. En sus anchas espaldas el torso y rostro de dolor del pequeño Julian que aún agonizaba, al borde de perder la consciencia el niño lloraba con desesperación y a los pocos segundos de que los soldados llegaron a su encuentro el pequeño perdió la conciencia. Un grito rompió el hechizo: “dadme la cara, ¡hideputa!” gritó un arcabucero de la comitiva, quien al mismo tiempo descargó en contra de la criatura. Aquel ente volteó despacio, entre sus brazos el cuerpo del pequeño Rodolfo De Escalante, de quien quedaba todo menos las vísceras que devoraba aquella criatura infernal. Los ojos de aquel ente eran de un rojo tan ardiente como las brazas que cocinaron los cochinos que ahora vomitaban todos los presentes a tan grotesco espectáculo. Varios de los soldados que componían la comitiva no pudieron contener las lágrimas y la desesperación, quedaron desarmados ante la barbarie que atestiguaban pues no hubo horror en las guerras que muchos ya habían vivido que se equiparara a lo que estaban presenciando. El cuenco que contenía las vísceras del niño le servían de plato ceremonial para beber la sangre del pequeño, a quien tomó entre sus brazos y alzó dejándolo suspendido para drenar todo su líquido vital.
El arcabucero entre llantos cargó nuevamente el arcabuz y arremetió contra la bestia. No pareció dañarla en absoluto. La reacción que aquella afrenta suscitó fue que el cuerpo del pequeño Rodolfo terminó recargado en una de las rodillas de la monstruosa aparición que arrancó de su espalda el torso de Julian y mordió su cuello para drenarlo también, el sonido de aquello era espantoso y toda vez que hubo bebido la última gota de sangre tomó de la cabeza los restos del niño, con violencia sin más lanzó el tronco del infante en dirección a la comitiva que inmóvil e impotente no daba crédito a lo que estaba viviendo, fue tal la fuerza con la que realizó el lanzamiento que la cabeza se desprendió del torso y quedó en la mano de ese monstruo. Así fue que abrió la boca de la cabeza, desprendió la quijada y lanzó a la oscuridad el resto de la pequeña cabeza. Dicha mandíbula sirvió entonces como un cuchillo ceremonial, la bestia tomó el hueso que había obtenido de Julian y rompiendo el esternón del pequeño Rodolfo accedió a su corazón, lo sacó. Lo sostuvo en sus manos y lo elevó como ofrenda a los dioses de esas tierras, ante todos los presentes de un sólo bocado devoró ese órgano. Del cielo cayó un rayo, como dictando sentencia de aquel rito se escuchó el aullido de un coyote proveniente de esa fiera, el suelo se abrió y el ente lanzó una bocanada de sangre hacia el cielo y desapareció al sonido de un extraño vocablo náhuatl que retumbó en los oídos de todos los presentes: NETZONCUILIZTETLATZACUILTILIZTLI (un aliado luego lo tradujo para todos, la venganza se ha consumado). Aquella sangre bañó una pequeña planta recién sembrada en la esquina de la muralla que limitaba los terrenos que pertenecían a Don Rodolfo De Escalante.
Don Rodolfo yacía en el piso, con el gesto de quien ha sido absolutamente derrotado. El peor castigo aún estaba por llegar. Su esposa Aura había sido avisado por alguien de la comitiva de lo ocurrido y a toda velocidad puso marcha por la noche, su hermoso vestido de gala no fue obstáculo para la desconsolada carrera de una madre que no quería dar veracidad a lo contado… hasta que llegó y se encontró con la horrible escena. El llanto desconsolado de la madre fue tal que los testigos se persignaron y llorando se esfumaron dejando en la absoluta soledad a la pareja. La madre tomaba las manos del pequeño Julian, acariciaba el rostro de Rodolfo, su llanto era incesante y su dolor no tenía parangón. Los días con sus noches que siguieron a tal atrocidad fueron para la mujer, agonía e infierno en vida. Los días los pasaba Doña Aura de rodillas en aquella discreta planta, que algún día sería un árbol de aguacate, lamentando sin parar la irremediable perdida de sus dos hijos. Por las noches dos esclavos tenían que salir por ella para cargarla al interior de la casa cuyas ventanas eran el vitral de aquel dolor indescriptible que consumió a Doña Aura. Las únicas palabras que salían de su boca era un doloroso testimonio de su pérdida: “¡mis hijos!”, constante recordatorio que avivó el odio y la locura en el corazón de Don Rodolfo. La falta de comida y el sufrimiento de la pobre madre la consumió a penas seis meses después. A un costado del aún tierno aguacate, Doña Aura pidió ser enterrada para estar con sus pequeños para toda la eternidad. Los restos mortales de los pequeños también fueron trasladados a ese lugar por instrucción de Don Rodolfo. La barda de piedra aún no terminada ganaba altura y la casa de los De Escalante iba tomando forma, cuya ala principal hoy permanece en aquel sitio, sitio desde donde hoy se cuentan las macabras historias que habitan en las oscuras horas de la noches. Las historias para no dormir.
Terrorífica historia es la de Don Rodolfo y los De Escalante en la Nueva España. Rodolfo y Juan De Escalante fueron dos hermanos provenientes de Toledo que se habían unido a la expedición de Cortés con el afán de llevar el negocio de su familia a las Indias. La familia De Escalante poseía una forje de armas que en buena parte fueron responsables de la muerte de miles de habitantes de las tierras que conquistaron los españoles. Los hermanos escalaron rápidamente entre los soldados de Cortés por su fiereza e inclemencia contra los conquistados. Los hermanos escribían cartas de jubilo y esperanza de expansión para la herrería, por supuesto que dejaban fuera los temibles detalles de sus proezas militares en Cuba, las Antillas, La Villa Rica de la Veracruz y Tenochtitlán. Fue Tenochtitlán el inicio de una serie de desgracias para los hermanos, serie que no culminó hasta extinguirse la vida de Don Rodolfo… quizás.
América tenía preparado un reclamo de sangre insaciable para los De Escalante, el primero en pagar ese peaje fue Don Juan, a quien Cortés había encomendado la conquista definitiva del Señorío de Azcapotzalco. Precisamente fue en Coyoacán donde los soldados que comandaba cayeron en manos de fieros guerreros águila que no tuvieron piedad sino de Don Juan, a quien presentaron ante el señor Cuahupopoca quien ordenó su inmediata decapitación y ofrecimiento ceremonial. El cuerpo de Don Juan nunca fue hallado, los totonacos que habían acompañado a los españoles en aquella empresa dieron parte de la crueldad que sufrieron los capturados a Cortés, quien vio en este suceso el pretexto perfecto para ordenar el sitio definitivo de Tenochtitlán y la toma definitiva de los Señoríos aledaños. Don Rodolfo De Escalante pidió a Cortés dirigir personalmente al bergantín que desembarcaría para la carga contra Iztapalapa y Coyoacán. Don Rodolfo sometió con brutal crueldad esas tierras que no tuvieron otra opción que pasar al bando de los conquistadores para culminar la toma definitiva de la gran Tenochtitlán. Aquella fue la primer venganza que Don Rodolfo juró en América, no sería la última.
Desolado tras la muerte de sus dos varones y su señora, Don Rodolfo envió a la pequeña Carmen de vuelta a España para ser cuidada por su hermana Doña Julia De Escalante viuda De Torrecillas. Don Rodolfo permaneció en la Nueva España supervisando la construcción de su fortaleza que habría de servir de casa, encomendó construir montado en la pared un altar a la virgen del Rosario, altar que aún permanece en la esquina que inicia el callejón del aguacate y cuya virgen en algunas noches, muchos cuentan, llora sangre.
Don Rodolfo montó guardia por las noches, desde que terminó la novena en honor a sus pequeños hasta el día de su muerte. En la esquina donde encomendó su altar, Don Rodolfo pasaba las noches rezando, entre los habitantes indigenas de esas tierras surgió la advertencia de no cruzar esa esquina al caer la noche pues aquellos que osaban poner un píe en aquella propiedad no volvían a ser vistos jamás. Durante el restante de la longeva vida de Don Rodolfo desaparecieron 46 niños y 20 jóvenes que se esfumaron por completo de esas tierras, hasta el día de su muerte, cuando sus criados dieron cuenta de los horrores que aquellas pobres almas sufrieron. Las osamentas fueron mortero para fortalecer la pared, dentro de la casa los gritos de auxilio eran ignorados mientras en su estudio de los horrores Don Rodolfo extraía la sangre abdominal para consumirla, mientras que la carne forraba sillas y mobiliario del estudio y los huesos se los daba a sus perros como juguetes o premios. Los sesenta y seis muertos, como toda la población indígena de esas tierras era para Don Rodolfo de Escalante el rostro del enemigo responsable de su dolor y tragedia.
Para 1537 el muro y la casa estaban terminados, un Rodolfo con aspecto de ermitaño prohibía a sus esclavos y criados hablar de lo que acontecía durante los días, sólo permitía que salieran a los jardines a regar con un balde que él les daba el aguacate que empezaba a formarse en árbol en la esquina de la propiedad.
Cuarenta años después de aquella fatídica noche de septiembre, noche en que Don Rodolfo lo perdió todo, un estruendo demoniaco llegó hasta la casa de Don Rodolfo, los criados y esclavos dicen que el diablo mismo le visitó para reclamar su alma. En la madrugada de aquel día Don Rodolfo echó a reír en la esquina de su casa, sentado como un niño contemplando su aguacate estremeciendo a todos los que le escuchaban, con una daga que había traído consigo de Toledo puso fin a su vida. La lectura de su testamento dejó en propiedad toda su Hacienda a su hija Carmen De Escalante de Rodriguez, quien decidió limpiar un poco su conciencia transformado aquella casa en una residencia para enfermos que formó parte de la herencia de los De Escalante en México hasta la década de los ochentas.
La casona de los De Escalante vio pasar por sus cuartos a miles de heridos y enfermos que padecieron en aquel lugar. Siglos de dolor abrazan la casa que hoy es hogar de nuestros estudios. El pasar del tiempo se ha encargado de hacer crecer la leyenda de este sombrío lugar.
Muchos años después de los sucesos que comenzaron todo un descendiente de los De Escalante decidió volver con su familia a la vieja casona de Coyoacán. Gustavo Escalante era padre de familia de Emilio, Benito e Irma, esposo de Beatriz Rodriguez. La familia vivió días felices desde el final de la primer década hasta la oscura noche del 20 de septiembre de 1929.
Don Gustavo fue un abogado de origen Español, un hombre bastante respetado por sus colegas y la sociedad en general, tenía muy buenos contactos y su familia vivía una muy buena posición en México. Sin embargo, existió un lado oscuro de Gustavo, una obscena obsesión por el ocultismo. En ocasiones desaparecía por semanas enteras para visitar brujos negros en Catemaco Veracruz. La inquietud que le robaba el sueño era la maldición que aquejaba a su familia desde que su ancestro, Don Rodolfo De Escalante, sembrara el terror en los corazones de los habitantes indigenas de esas tierras y se enemistara con sus dioses jurándoles la más fiera de las venganzas.
Fue así que un brujo le dio a Gustavo una Ouija para que contactara con su ancestro y esclareciera sus inquietudes en torno a los acontecimientos que dieron origen al sufrimiento de muchas generaciones de De Escalantes que por siglos se rehusaron a habitar en México temiendo un trágico final. Muchos siglos habían transcurrido ya y Gustavo estaba determinado a poner fin de una vez por todas al maleficio.
Aquella oscura noche del 20 de septiembre de 1929, Gustavo llegó a casa y pidió a toda su familia reunirse en el salón principal de su residencia. Sobre la mesa de su precioso comedor no había más que 4 velas negras y una tabla con letras escritas en ella. Gustavo explicó para sorpresa de todos el misterioso propósito de sus constantes viajes a Veracruz. Sus hijos por aquel entonces ya alcanzaban como mínimo la adolescencia siendo Benito el menor de ellos con 16 años. Beatriz no sabía muy bien como interpretar la extraña petición de su esposo, los hijos lo tomaron con cierta intriga y curiosidad. Cuando el padre de familia terminó la historia pidió que se apagaran las luces y se encendieran las velas para formar una suerte de circulo en torno al tablero. Todos tomados de las manos dijeron las palabras que el brujo había preparado para Gustavo. Con voz de mando y cierta esperanza dijo: Estamos aquí reunidos, generaciones de Escalantes que exigimos hablar con el alma de Don Rodolfo de Escalante, Capitán español que conquistó estas tierras y habitó hasta el día de su muerte en esta casa.
Todos los integrantes de la familia estaban tomados de las manos, expectantes a una respuesta por parte del tablero. Un frío como jamás habían experimentado los atravesó a todos, las luces que a la distancia se veían se apagaron súbitamente, un silencio sepulcral reinó en la sala… únicamente lo descompuso el sonido de los pabilos de las velas que se extinguieron una a una, como si alguien o algo estuviera soplando para apagarlas. Irma trató de soltar la mano de su padre, Gustavo le gritó: NO, NO DEBEMOS ROMPER LA CONEXIÓN. La pobre no lograba salir de su espanto pero decidió hacer caso a su padre, quien guiaba la sesión con extraña y natural destreza en el oculto asunto. De pronto el oráculo que era sostenido por Gustavo comenzó a moverse. Deletreo letra a letra su respuesta: S-A-N-G-R-E. Se miraron incrédulos todos pero ninguno quiso romper la conexión. Gustavo volvió a preguntar: Don Rodolfo ¿está usted aquí con nosotros? El oráculo nuevamente se movió deletreando la palabra: M-U-E-R-T-E. Nadie daba crédito de lo que estaba sucediendo en aquella oscura noche. Emilio, un joven de 20 años, decidió que había sido suficiente seguirle la corriente a la excentricidad de su padre y sin más soltó la mano de madre y su hermano Benito, al tiempo que dijo: “¡En verdad espera, padre, que no nos demos cuenta que no está buscando más que la manera de asustarnos! Me voy a dormir, ya tuve suficiente locura por un día”. Caminó hacia la puerta corrediza, pesada puerta de madera que dividía el salón principal del estudio de su padre, se cerró violentamente.
Beatriz la madre cayó desmayada, Emilio no podía creer lo que había visto, no había explicación alguna para que una puerta corrediza tan pesada como esa se cerrara abruptamente sin que nadie la empujara. Así fue que sin pensarlo le pidió a su hermano Benito que le ayudara a abrirla, Benito corrió rápidamente a interesarse por su madre que yacía desfallecida en el piso a un lado de la mesa.
Irma no podía parar de llorar, privada por un profundo e inenarrable horror era testigo de una de la escena más escalofriante de su vida. Ninguna leyenda de horror que conociera se comparaba ya con lo que estaba viviendo, ni siquiera las exploraciones que de niños hacían los hermanos en las noches para visitar el árbol de los susurros, pues Emilio les había contado que por la noche si se ponía mucha atención en el tronco del árbol de aguacate en el que terminaba su jardín se podían escuchar los lamentos de una mujer y unos niños, así como desgarradores gritos de horror. Ninguno de los asistentes estaba preparado para lo que tendrán lugar aquella oscura noche.
Cuando Emilio se percató de que su madre estaba tirada a un lado de la mesa corrió a ayudar a Benito, ambos le pidieron ayuda a su padre… nadie les contestó. Alzaron la cara para ver si su padre se encontraba bien, o si también había sido derribado, víctima del miedo ante una situación que comenzaba a pintar para peor. Para asombro de los hermanos, el lugar en donde ellos esperaban encontrar a su padre estaba vacío, sólo asomaba por los ventanales del comedor que daban al jardín la sombra del árbol de aguacate al final de su jardín. Gustavo había desaparecido. Sin dar mayor importancia a la desaparición del jefe de familia, los hermanos esquivaron a una horrorizada Irma que no podía salir de la conmoción. Todo mientras el tablero seguía activo y funcionando como un portal. Llevaron a la madre hasta un pequeño sillón que se encontraba en la sala principal de la casa y decidieron abrir uno de los grandes ventanales de la casa, pensando que quizá un poco de aire fresco reanimaría a la señora.
Cuando Emilio y Benito abrieron el ventanal se percataron de la figura de un hombre que estaba sentado, como contemplando el aguacate, ambos pensaron de inmediato en que su padre habría salido a tomar un respiro al jardín, sobrecogido por la emoción del momento… estaba parcialmente en lo correcto. Cuando decidieron llamarlo el hombre volteó, no vieron más que un ente completamente oscuro del que no se podían distinguir más que un par de brazas ardientes en donde deberían estar sus ojos. Sin dar crédito a lo ocurrido, continuaron su intento por reanimar a su madre. Emilio entonces le dijo a Benito que iría al botiquín por alcohol. Emilio echó a correr y atravesó sin mayor problema el umbral que antes estaba bloqueado por las pesadas puertas corredizas que separaban la sala del estudio y el resto de la casa. Benito, decidió atender al mismo tiempo a su hermana Irma; sin embargo, Irma también había desaparecido. Sorprendido por el hecho, pero sin ánimo de dejar a su madre sola, Benito empezó a llamar por su nombre a su hermana, fue entonces que escuchó carcajadas infantiles, nuevamente en el jardín. Benito estaba convencido de que su imaginación le estaba jugando una mala pasada, se llevó ambas manos al rostro para frotarse los ojos, al abrirlos nuevamente vio claramente a su padre sosteniendo a Beatriz con una mano y empuñando una daga en la otra. ¡PADRE, ¿QUÉ ESTÁ HACiENDO? Grito, e inmediatamente, Gustavo cortó de un sólo tajo la garganta de su hermana para dejarla tumbada al lado del árbol regando éste con la sangre que emanaba a borbotones del cuello de la joven. Benito no podía creer lo que estaba pasando, fue entonces que Gustavo lo miró fijamente y echó a reír.
¡Benito, muévete carajo, que mi mamá no se despierta! –gritó Emilio– súbitamente Benito salió de su asombro sin poder articular palabra alguna. Fue entonces que desde la segunda planta de la casa escucharon al padre llamándoles, este les decía que llevaran a su madre al patio para que el césped húmedo y el aire fresco la reavivara. Cuando Emilio se dispuso a seguir la instrucción de su padre Benito lo detuvo. ¡Mi papá está como loco, acaba de matar a Beatriz… cabrón, vámonos de aquí, hay que sacar a mi mamá! le dijo Benito a Emilio. Ignorando lo que su hermano le imploraba lo apartó y cargó a su madre, como quien carga un costal de papas salió por la ventana que apenas tenía una caída de 30 cm respecto al jardín y la acostó justo en el medio. Al intentar reintegrarse Gustavo apareció detrás de él, tomó al joven de la cabellera, le alzó la cara y de un sólo tajo lo degolló; con una fuerza sobre natural lo lanzó al tronco del árbol, cubriendo éste con la sangre que emanaba con potencia del cuello del joven. Benito subió a toda velocidad a su cuarto, el muchacho no podía dejar de pensar que todo era un mal sueño y tendría que despertar eventualmente. Su idea fue correr a su habitación, quizá contemplándose a sí mismo durmiendo: despertaría.
En el jardín, el cuerpo de Beatriz seguía tirado, sin conciencia alguna de lo que estaba sucediendo, fue así que Gustavo la recogió, tomándola entre sus brazos la cargó hasta la base del árbol, empuñando su daga se la enterró de forma violenta en el corazón. Inmediatamente dejó caer el cuerpo de su mujer, todavía con la daga clavada en el pecho, ya en el piso con la maestría de un cirujano (o quizá la de un carnicero) rompió la barrera torácica de la mujer, extrajo su corazón y lo contempló… mientras el cuerpo sin vida regaba con más sangre las raíces de el árbol de aguacate.
Benito presenció aquel horror desde su ventana. Buscando la salida de su pesadilla únicamente se hundió aún más en la misma. Benito sabía que la situación que vivía era límite, debía de enfrentarla para sobrevivir así fue que puso marcha a toda velocidad al jardín. Era Benito quien tenía que enfrentar a un Gustavo que aquella noche parecía más un demonio que su padre, fue así que antes de salir al jardín tomó la ouija de la mesa. Lo que había empezado todo tendría que terminarlo. A toda velocidad se lanzó en dirección a su padre para golpearlo con la tabla y así desarmarlo; sin embargo, en un reflejo ante el ataque inminente el padre clavó la daga en la tabla. La fuerza del golpe de aquella daga contra la tabla fue más la de una explosión que la de un simple pedazo de acero afilado rompiendo una tabla de madera. Un chillido horrendo se escuchó en lugar del sonido de la madera rompiéndose. Benito y Gustavo quedaron tirados en el jardín. El esfuerzo final y absoluto sería recomponerse para asestar el golpe final al oponente, cuando Benito intentó hacer lo propio, Gustavo estaba encima de él. Lo miro fijamente y le dijo: ¡Hijo, tienes que ser tú quien termine con esto, no traigas más dependencia maldita a este mundo!.
Benito intentaba quitarse a Gustavo de encima, la daga empuñada en su mano ahora tenía como base el tablero ouija… Gustavo retiró su brazo para tomar impulso y cuando todo parecía perdido para el muchacho… el padre de un sólo golpe y sin meditación se clavó el cuchillo en la sien.
El cuerpo sin vida de Gustavo escurría sangre en la cara de Benito, el joven con apenas 16 años no podía terminar de entender como toda su vida se había venido abajo en a penas minutos de una oscura y desafortunada noche de septiembre. Benito perdió la conciencia.
Debido a la posición social de la familia De Escalante y a algunos colegas del licenciado Gustavo De Escalante y Casas, los periódicos no publicaron más que una esquela recordando a “Gustavo de Escalante y Casas, padre de familia de Emilio e Irma De Escalante Rodríguez, esposo de Doña Beatriz Rodríguez Martínez, a quienes sobrevive el joven Benito De Escalante Rodríguez. Perdieron la vida durante un intento de robo a su propiedad. Qué en Paz Descansen…” el periódico daba información sobre los horarios de la novena que se ofrecería por el descanso eterno de la familia. La versión oficial de la historia fue esa. Benito único testigo y superviviente sabía que la realidad había sido otra, pero nunca hasta el día de su muerte quiso contar lo ocurrido. El relato de aquella oscura noche lo guardó en una caja junto a otra memoria oscura. La caja sólo decía: “no abran nunca esta caja de la media noche”. Clavado en ese baúl de madera estaba el arma homicida, una preciosa daga antigua con una empuñadura de fina manufactura que tenía el escudo de armas de la familia De Escalante.
El 6 de septiembre de 1986 el cuerpo del capitán del Heroico cuerpo de fucileros Benito De Escalante Rodriguez fue encontrado por su asistente doméstica en su casa en el barrio de Santa Catarina en la delegación Coyoacán, murió de causas naturales según lo indicado su certificado de defunción.
Su casa en el número 34 de la calle Francisco Sosa estuvo abandona muchos años. Las únicas visitas que recibía la propiedad eran el sin fin de curiosos y amantes de lo paranormal que se daban cita en las madrugadas para comprobar si el llanto de sangre de la virgen del Rosario, que se encontraba en un altar cubierto por las ramas y hojas de un antiguo árbol de aguacate, eran reales. O bien, si los lloros y quejas de dolor de una madre y sus hijos eran audibles entrada la media noche. O si el hombre de la capa se aparecía por aquella esquina a las 3 con 33 de la madrugada. Finalmente la delegación Coyoacán tomó posesión del inmueble y fue rentado como espacio para oficinas. En la oficina, que hoy es un estudio se encontró el baúl con la daga, donde escrita estaba la historia antes contada y una carta cerrada que decía “el niño”.
El niño 
Todas las tardes al volver del cuartel tenía la única certeza de que me encontraría al mocoso regordete jugando con sus amigos fuera de mi casa. Por años toleré que ese infeliz chamaco me imitara y me siguiera como marchando a mi lado, pidiendo tocar mi uniforme e ignorando mi atenta petición de que me dejara en paz. Pero yo nunca creí ser un asesino, odiaba a ese niño sí, pero nunca lo suficiente como para matarlo. Escribo esta confesión que espero no sea leída nunca, porque no puedo más con la culpa, pero sobre todo con la imagen maldita del escuincle regordete que me sigue a todos lados a donde voy.
El día 15 de septiembre de 1949, lo recuerdo pues volvía de la ajetreada jornada del desfile militar, toqué la puerta del número 15 de la privada Mondragón. Hasta ese lugar había seguido al condenado chamaco. Me atendió un señor, no tendría más de 40 años, con algo de sorpresa el muy maricón pensó que tenía algún problema que el ejercito iba a resolver. Le aclaré que mi visita tenía como objetivo resolver un asunto urgente. Quería saber si el niño malcriado y regordete era su vástago. Toda vez que el imbécil me confirmó que la dolencia ésa era su niño, le pedí que le ordenara que dejara de estarme fastidiando, le advertí que no quería volver a ver a su hijo y a su panda de amigos jugando cerca de mi propiedad nunca más. Tengo derecho a estar solo, a no escuchar el infernal chillido de esos mal nacidos cuando quiero retirarme a descansar. Como no podía ser de otra manera, me juró por su madre que la molestia no se repetiría, me ofreció pasar a su casa, tomar un café… nomás no me ofreció a su esposa porque no tuvo oportunidad. Le dije que lo único que quería de él era que su niño no me estuviera jodiendo y no se apareciera más por mi casa y mi calle. Se le pusieron sus ojos rojos y me extendió la mano, como si yo quisiera estrechar la mano sudada de un blandengue como ése, di la media vuelta y le dije: estás advertido, cabrón.
Antes de matarse mi padre me dio el mejor consejo de la vida: no traigas dependencia maldita a este mundo.
Ciertamente no tolero la compañía de mujeres que no sea por más de unas horas, desnudas y en la cama, como para qué carajos querría yo además a un niño.
El día 20 de septiembre de 1949, pasaban las 1800 horas cuando regresé de una caminata por el barrio. Ahí estaba ese engendro del demonio, jugando a las canicas en solitario. Le grité: “le advertí a tu padre que no quería volverte a ver aquí, mocoso”. Lleno de ira me abalancé hacía él. La cara de espanto que tenía la pequeña bestia ése era castigo suficiente. Pero aún hoy a tres años de lo que pasó no puedo entender lo que se apoderó de mí, ese día.
Todo lo que hice, si es que yo lo hice fue en calidad de espectador, cuando tomé al niño era para llevarlo de las orejas con el bueno para nada de su padre, con el afán de que le dieran una merecida chancliza, juro que esa era mi intención.
Primero le tomé de la oreja y cuando lo quise arrastrar el mocoso empezó a llorar. Ese tipo de mariconerías francamente me encabronan pero no como para tomarlo del cuello. Mis manos, las dos apretaron su cuello y cargaron al niño en la esquina de mi casa, parecía que se lo estaba entregando a la virgen, el olor de los orines de ese mocoso era penetrante, pero parecía que no me importaba que sus meados fueran a manchar mi uniforme, porque con los dos brazos lo cargué más hasta que escuché finalmente como el pescuezo le tronó. Juro que cuando volví en mí el niño estaba tirada burlándose de mí. Abrí el portón de mi casa y cuando iba a entrar a mi sala para tomarme un tequila escuché un golpe muy fuerte, era un coche que se había estampado contra el muro exterior de mi casa, abajo del coche estaba el cuerpo del mocoso ése… La cruz y la policía dijeron que el conductor tratando de esquivarlo se lo llevó y lo mató, pero yo sé que eso no fue así, como también sé que el empedrado de la calle no deja que los coches tomen mucha velocidad, no sé cómo es que el conductor de ese Cadillac también se murió.
Creo que estoy perdiendo la razón, pero también creo que la maldición de la que tanto hablaba mi padre es real. Juro por la memoria de mi madre que los acontecimientos de ese día me tuvieron como mero espectador, pero aún así no puedo quitarme de la cabeza la imagen de ese niño entre mis manos, sus ojos que se apagaron cuando le tronó el cuello. Todo lo demás que pasó ese día ya no sé si es verdad, o sólo un sueño. ¿Yo maté a ese niño? ¿Qué se apoderó de mí, llenando mi ser de tanta rabia? Ya no sé si es verdad, pero necesito limpiar mi conciencia.
Ese niño viene a joderme la existencia, todas las madrugadas a las 3 me levanto, lo quiera o no. También, lo quiera o no lo veo y lo escucho jugando con sus canicas en la esquina donde murió.

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2018.08.23 20:15 master_x_2k Zumbido IV

Zumbido IV

Brian llegó cuando Perra y yo estábamos caminando penosamente por el campo con palas y bolsas de basura en la mano. No es la imagen que quería que él tuviera de mí, pero me alegré de verlo de todos modos.
Me limpie usando el grifo en el abrevadero de agua de los perros, pero todavía estaba cubierta de huellas sucias de las patas, manchas de hierba y la piel todavía me picaba con la sensación de que los bichos se arrastraban sobre mí. No tenía ninguna duda de que, con mi pelo mojado y el estado de mi ropa, me veía bastante espantosa.
“Hay agujeros de bala en la puerta de entrada”, Brian habló desde el otro lado de la alambrada, levantando la voz para ser escuchado sobre el torrente de ladridos. Llevaba su traje y su casco, pero tenía la visera levantada y no estaba envuelto en su oscuridad. Desde la distancia, se vería como un tipo con equipo de motocicleta.
“Tranquilos”, ordenó Perra, y los perros se callaron. Al ver lo que los otros perros estaban haciendo, los pocos que no habían aprendido el comando se detuvieron después de uno o dos ladridos más.
“Sí, dispararon sus armas unas cuantas veces”, le dije.
“Y todavía están aquí”, dijo, con leve incredulidad.
“Mi decisión”, le dijo Perra.
“Es una mala decisión”, la amonestó.
“No voy a irme.”
Brian se cruzó de brazos. “¿Es tu orgullo o testarudez digno de lastimar a esos perros?”
Ella frunció el ceño y miró a los perros.
“Lo que dijeron sobre las salchichas,” dije en voz baja, “sobre envenenar a tus perros. No podrías detenerlos a menos que estuvieras aquí todo el día, todos los días, y tal vez ni siquiera entonces.”
“Es cobarde”, Perra escupió las palabras.
“Son cobardes”, le dije. “Básicamente la definición de cualquiera que se une a un grupo de odio. Pero incluso si atacaran de forma más directa, ¿podrías manejarlo? ¿Podrías si veinte personas aparecieran con armas de fuego? ¿O si Night y Fog pasaban a las tres de la mañana, cuando estás solo tú y estos muchachos?”
“Yo puedo arreglármelas sola.”
Suspiré un poco y planté mi pala en el suelo. Tenía que pensar en una forma de convencerla. Si perdía la paciencia frente a su terquedad, ella ganaría la discusión, y todos perderíamos.
“Lo sé. ¿Pero no es mejor confiar en nosotros? ¿Para de verdad manejar esto en lugar de hacerlo sola, escondiéndote y dejando que esos cabrones tengan el poder?”
“No me estoy escondiendo”, me miró enojada. “Estoy protegiendo-”
Brian la interrumpió, “Proteger a tus perros significaría llevarlos a un lugar seguro.”
Ella sacudió su cabeza violentamente. “No. Si hago eso, los malnacidos ganan.”
“Entiendo lo que dices”, le dije. “De verdad, sé a qué te refieres. Pero nuestra prioridad número uno es protegerlos a ti y a esos perros. Una vez que nos hayamos encargado de eso, podemos enfocarnos en enfrentar cualquier amenaza.”
Ella golpeteo con sus dedos contra su muslo, mirando hacia el edificio.
“¿Vamos a encargarnos de ellos?”, Ella hizo la pregunta un desafío.
“Sí”, habló Brian. “No me gusta que estos tipos se estén mudando a esta área. No me gusta que lleguen tan lejos como para atacar a un miembro de nuestro grupo. Si no hacemos algo para responder pronto, va a lastimar nuestra reputación. Necesitamos reputación, nos protege, da a la gente razones para pensar dos veces antes de jodernos.”
Perra asintió. “Bueno.”
Brian arqueó una ceja, “¿Bueno qué?”
“Iré, y vendrán los perros.”
Él sonrió, “Bien. No creo poder saltar esta cerca sin hacer enojar a esos perros, así que me reuniré contigo en la puerta de entrada. Voy a llamar a Coil en el camino.”
“Está bien”, dije. Cuando dio vuelta para irse, yo levanté la mano en el saludo de despedida más pequeño y patético del mundo. A pesar de que estaba bastante segura de que no lo había visto, me quedé sintiéndome como una idiota por hacerlo.
Eché un vistazo a Perra, que me estaba mirando con curiosidad.
“¿Qué?”, ​​Le pregunté, sintiéndome dolorosamente consciente de mí misma.
“Él te gusta.”
“N-”, comencé. Antes continuar con mi protesta, tuve que detenerme. Perra apreciaría la franqueza y la honestidad más que cualquier otra cosa. No estaba segura de poder darme el lujo de parecer deshonesta o de tener dos caras con ella. “…Sí. Me gusta.”
Ella giró para volver a entrar. Un horrible pensamiento me golpeó en ese momento.
“¿Te...te gusta a vos?", Le pregunté.
Ella giró su cabeza para darme una mirada enojada, una que no podía leer en lo más mínimo.
“Porque si lo haces”, me apresuré a agregar, cuando comencé a caminar detrás de ella, “Oye, tú estuviste aquí primero. Me alejaré y mantendré la boca cerrada si quieres intentarlo.”
Hubo unos cinco segundos en los que estuvo muy callada. Mi pulso latía en mi garganta. ¿Por qué me importa tanto esto?
“Deberías ofrecerle dormir con él.”
“¿Y-eh, qué?” Tartamudeé. El alivio se mezcló con la vergüenza, y el abrupto cambio de tema me dejó luchando por ordenar mis pensamientos.
“Es lo que quieren los chicos. Dile que estás disponible si alguna vez quiere coger. Él lo aceptará de inmediato, o comenzará a pensar en ti como una posibilidad y aceptará tu oferta más tarde.
“Eso es- Es más complicado que eso.”
“Es complicado porque las personas hacen que sea complicado. Solo corta con las estupideces y ve por él.”
“No creo que te equivoques sobre la necesidad de tener menos expectativas, reglas y rituales en torno a las citas, estupideces, como dices, pero no creo que pueda hacer lo que sugieres.”
“Lo que sea.”
Me di cuenta, tardíamente, que ella realmente me había ofrecido un consejo. Por... luché por encontrar la palabra. Por muy mal dirigida que hubiera sido su sugerencia, especialmente con Brian, fue probablemente el gesto más evidente de buena voluntad que le había visto, junto a ella diciéndole a Armsmaster que creía que yo podía patearle el culo.
“Gracias, igualmente”, le dije. “Lo, eh, lo tendré en cuenta.”
“No me importa si lo haces.”
Cruzamos el interior del edificio y Perra abrió la puerta para dejar entrar a Brian. Por un segundo, pensé que su franqueza la llevaría a decirle a Brian abiertamente que me gustaba, pero no era el caso. Estaba más centrada en evitar que los perros más rebeldes se escabullen y evitar que ladren al visitante nuevo que en nuestra conversación.
“No puedo contactar a Coil”, nos informó Brian.
“No pude alcanzar a Lisa o Alec antes”, respondí. “¿Crees que algo está pasando?”
Él asintió con la cabeza, “Tal vez. Quédate aquí con Rachel. Voy a chequear a los demás.”
“No”, dijo Perra. “No necesito niñera, y me estoy molestando con ustedes dos estorbándome. Taylor se va contigo. Me quedaré aquí y empacaré.”
“No es una buena idea”, dijo Brian, sacudiendo la cabeza, “Si te atacan mientras tanto-”
“-Tengo a Brutus, Judas y Angelica. Me las arreglé sola durante años, me encargué de personas más duras que esos hijos de puta. Si hay problemas, corro.”
“¿Y si toman a uno de tus perros como rehén?”, Le pregunté. “¿Uno en los que aún no puedes usar tu poder?”
Una mirada oscura pasó por su rostro mientras consideraba eso. “Entonces corro... y me vengo otro día, en mis términos.”
Brian golpeó su pie durante unos segundos. “Bueno. Si hay problemas, será bueno tener a Taylor cuidándome la espalda. Si puedo comunicarme con Coil, cuando lo haga, voy a tratar de conseguirte algunos camiones y personas que los conduzcan. Mientras tanto, mantente alerta y que no te maten.”
Perra frunció el ceño, pero ella asintió.
“Taylor, deberíamos irnos. Mientras antes veamos a Lisa y Alec, mejor me sentiré”, él ya se estaba moviendo cuando terminó de hablar.
En el momento en que estábamos fuera del alcance del oído, se quitó el casco, metiéndolo debajo de un brazo, y me preguntó: “¿Qué pasó?”
Le dije, explicando todo después del punto en que Perra y yo escuchamos el alboroto que estaban causando el hombre botella y su pandilla.
“Es curioso que sea Kaiser quien tenga problemas para controlar a su gente”, reflexionó Brian, cuando terminé.
Me preguntaba si todavía estaba adolorido por lo que Kaiser había dicho en la reunión.
“Coil aumentó la presión en el momento en que se rompió la tregua contra los ABB. Me sorprendería si Kaiser no tuviera las manos llenas con eso”, respondí.
“¿Lo estás defendiendo?”
No era frecuente que me sintiera muy consciente de la diferencia en los colores de nuestra piel, pero que me preguntaran si estaba inventando excusas para el supervillano de la supremacía blanca era uno de esos momentos.
“No quiero subestimarlo, es todo”, le dije.
Brian suspiró, “Sí. Quizás tengas razón. Pero Kaiser estaba dispuesto a exigir una indemnización por el ataque a su círculo de pelea de perros, y estoy más que dispuesto a hacer lo mismo por este ataque de sus skinheads, si llega a eso.”
“Ambos eventos tienen algo sustancial que ver con Perra”, noté.
“Soy consciente de ese hecho”, me dijo, frunciendo el ceño. “Ella es útil, ella es un recurso valioso para el equipo, pero viene con algunos problemas. Ya lo solucionamos en el pasado, lo solucionaremos en el futuro.”
“Claro.”
“¿Como estaba ella? ¿Alguna pelea?”
“Nada serio. No, en verdad estuvo bastante bien. Incluso podría hacerlo de nuevo, si ella me deja.”
“De verdad”, respondió, con escepticismo claro en su tono.
“De Verdad.”
“¿Qué cambió?”
“Estoy descifrándola, creo. Como opera, come piensa.”
“Llevo diez meses en el mismo equipo con ella, y ni siquiera he estado cerca de entender cómo piensa. Normalmente puedo evitar que vaya demasiado lejos o lastime a alguien, mantenerla en línea y hacer que siga las instrucciones, pero todavía no he tenido una conversación con ella que no haga que quiera golpearme la cabeza contra la pared.”
“Ese podría ser el problema. Estás a cargo, te admira, te respeta, pero...” Hice una pausa. ¿Cómo podría decir esto sin entrar en los detalles de su modo de pensar? “...Pero tu eres una especie de figura de autoridad en nuestro grupo, y su personalidad exige que desafié la autoridad. Especialmente cuando está insegura.”
Brian consideró eso. Con una nota de aprobación en su voz, él comentó: “Le estás poniendo bastante empeño.”
“Creo que te sería mucho más fácil manejarla si tomas un papel de liderazgo oficial en nuestro grupo. No solo ser el líder por defecto, sino tomar el puesto. Si no te sientes cómodo con eso, o si piensas que los demás te lo harán demasiado difícil, bueno, probablemente se sentirá más cómoda si confía en ti como alguien a cargo con el tiempo, mientras demuestras que puedes manejarlo.”
“Han pasado diez meses, ¿cuánto tiempo necesita?”
“¿Y ella ha tenido cuántos años, sin padres, maestros, jefes? Quiero decir, incluso cuando tenía padres adoptivos, no creo que fuera todo rayos de sol y arco iris, ¿sabes?”
Se frotó la barbilla. “…Sí.”
“Dime que no ha mejorado al menos un poco en el transcurso de esos diez meses.”
“Ligeramente.”
“Ahí lo tienes. Solo mejorará de aquí en adelante.”
Él me ofreció un gruñido derrotado en respuesta.
Brian caminaba a grandes zancadas, y tenía piernas largas, lo que me obligó a hacer pequeños trotes para mantener el ritmo. No era agotador, estaba en forma lo suficiente para correr, pero era vergonzoso sentirme como un niño pequeño tratando de mantener el ritmo de un adulto.
De cualquier manera, hicimos buen tiempo para volver al departamento.
Brian se llevó el dedo a los labios mientras se ponía el casco y bajaba la visera, emanando su oscuridad para ocultar el disfraz. Hice una mueca y traje bichos para cubrir mi rostro, llamando más desde el área para formar el comienzo de un enjambre. Brian - Grue ahora - extendió la mano y cubrió la puerta principal del departamento en la oscuridad, luego la abrió sin el más mínimo crujido o chillido. Antes de que subiéramos las escaleras de metal que conducían al segundo piso, él las cubrió con una capa de su poder para hacer que nuestros pasos fueran completamente silenciosos.
No anticipé la escena en la sala de estar del departamento.
La TV estaba encendida, mostrando anuncios. Alec yacía en el sofá, con los pies sobre la mesa de café, una comida en su regazo. Lisa estaba sentada en el otro sofá, la computadora portátil apoyada en sus piernas, un teléfono en su oreja. Giró la cabeza mientras subíamos las escaleras, nos dirigió una mirada extraña y luego volvió su atención a su computadora portátil.
“¿Por qué carajos no están contestando sus teléfonos?” Grue levantó su voz espeluznante. Levantó su visor y desterró la oscuridad a su alrededor.
Lisa frunció el ceño y levantó un dedo. Ella continuó hablando por teléfono, “-no estoy de acuerdo con esto, y si me lo hubieras preguntado, habría dicho que no deberías hacerlo. No, sí, creo que es una medida efectiva.”
Señaló la computadora portátil, y di un paso adelante, moviendo los bichos de mi cara y hacia el centro de mi espalda, donde estarían presentes, pero no en el camino, descansando sobre la tela en lugar de sobre la piel. Miré a la pantalla.
“Mi problema es que no son solo ellos. Son sus familias”, dijo Lisa por teléfono. “Regla implícita[1], no se jode con la familia de una capa.”
Leí el contenido del correo electrónico que ella tenía abierto. Sentí una bola de terror asentarse en la boca del estómago. Me incliné sobre el respaldo del sofá y le puse una mano en el hombro para estabilizarme mientras bajaba la mano para presionar la tecla de avanzar página en la computadora portátil. Leí más del correo electrónico y luego presioné el botón otra vez para desplazarme hacia abajo otra vez.
Cuando leí lo suficiente de la página para verificar mis sospechas, presioné la tecla de inicio para regresar a la parte superior de la página. Comprobé quién más había recibido el correo electrónico y la hora en que lo enviaron.
“Carajo”, murmuré. “¡Mierda!”
Lisa me miró, frunció el ceño y luego habló con la persona que estaba al otro lado del teléfono. “¿Podemos terminar de discutir esto más tarde? Tengo que hablar con mi equipo sobre esto. Kay. Luego.”
El correo electrónico era una lista. En la parte superior de la lista estaba Kaiser. Después de su entrada estaban sus lugartenientes, Purity, Hookwolf y Krieg, y el resto de los miembros del Imperio Ochenta y Ocho. Ni siquiera estaba limitado a personas con poderes, señalando a algunos capitanes sin poderes e incluso a algunos de los lacayos de bajo nivel.
La lista incluye imágenes y texto. Debajo de cada uno de los nombres de los villanos había un bloque completo de datos, señalando sus nombres civiles completos, profesiones, direcciones, números de teléfono, las fechas en que se mudaron a la ciudad y las primeras apariciones de sus identidades de traje en Brockton Bay. Había imágenes de ellos en traje emparejado con imágenes de sus supuestas identidades civiles, más o menos igualadas en ángulo y tamaño para facilitar la comparación. La mayoría de las entradas tenían archivos zip adjuntos, sin duda con más datos y evidencia.
Kaiser. Max Anders, presidente y director ejecutivo de Medhall Corporation, una compañía farmacéutica con sede en Brockton Bay. Padre de un Theodore Richard Anders y una Aster Klara Anders. Dos veces divorciado, actualmente vive en un piso en el centro de la ciudad. Conduce un BMW negro. Originario de Brockton Bay, hijo de Richard Anders. Richard Anders, según el correo electrónico, era Allfather, el fundador de Imperio Ochenta y Ocho. Según las imágenes, era evidente cómo la armadura se ajustaba a su rostro y cuerpo, y que tanto Kaiser como Max Anders tenían la misma altura y el mismo tipo de cuerpo.
También había otras imágenes, que mostraban a Max Anders con una hermosa rubia de veintitantos años, y Max Anders con una mujer de pelo castaño mayor en una cafetería, con la mesa llena de lo que parecía ser papeleo. Me desplacé hacia abajo para confirmar mis sospechas, la rubia apareció en otra foto con su hermana gemela. Fenja y Menja.
La mujer de pelo castaño era Purity, según el correo electrónico. Mucho más recatada de lo que podría haber pensado, dada la gran presencia que tenía de traje. Nombre real, Kayden Anders. Decoradora de interiores. Madre soltera de una tal Aster Anders. Purity fue promovida al segundo al mando de Kaiser en la misma semana en que Kayden Russel tomó la mano de Max en matrimonio para convertirse en Kayden Anders. Su separación se produjo en el mismo período de tiempo que Purity dejó el Imperio Ochenta y Ocho para, aparentemente, hacer las cosas por su cuenta. Pequeñas citas apuntaban a archivos aparentemente en el archivo zip adjunto.
Se alegaba que Krieg era James Fliescher. Jefe de una cadena de farmacias, a su vez conectado a Medhall. Padre de tres, casado. Según las notas en su bloque de información, se tomó unas vacaciones dos veces al año con su familia. El correo electrónico indicaba que el archivo comprimido tenía copias de correos electrónicos entre compañías donde les había dicho a sus compañeros de trabajo que había ido a lugares como América del Sur o París, y los registros de vuelo mostraban que estaba mintiendo. Él siempre fue a Londres. Dos veces al año, cada año, durante casi veinte años. Ni una sola vez, durante estos viajes, se había visto a Krieg en Brockton Bay.
La lista continuaba, y continuaba.
Cada pieza de información conectada a otras. Incluso la información sobre los soldados rasos como los que conocí anteriormente con el negocio de Kaiser, muestra cómo fueron empleados como empleados de bajo nivel de Medhall y sus negocios derivados. Parecía que todos tenían antecedentes penales, excepto las personas arriba de todo.
En resumen, era lo suficientemente amplio como para tomar un tipo especial de ignorancia voluntaria para no comprar lo que el correo electrónico estaba vendiendo.
El correo electrónico había sido enviado no solo a Lisa, sino al Brockton Bay Bulletin, a media docena de otras estaciones de noticias locales y a varias nacionales. Todos los que importaban y algunos que no.
El correo electrónico había sido enviado a la 1:27 pm esta tarde. Hace menos de una hora. Esas eran las verdaderas malas noticias.
“¿Coil hizo esto?” Murmuré.
Lisa asintió, con fuerza, “Síp.”
“Con tu ayuda, supongo.”
“Solo un poco. Me preguntó algunas veces, que le ofreciera mis pensamientos sobre algunas cosas, ponerlo en el camino correcto, eliminar posibilidades. No pensé que llegaría tan lejos, o que iría tan lejos. Una vez que lo puse en el camino correcto, aparentemente usó investigadores privados y hackers para desenterrar el resto de esto y obtener la evidencia fotográfica.”
“Carajo”, murmuré.
“No estoy de acuerdo con esto”, dijo. “Está cruzando una línea. No se trata solo de meterse con el enemigo, va a haber un montón de daños colaterales.”
“¿Por qué no contestaste tu teléfono?” Brian cambió de tema.
Ella parpadeó un par de veces, sorprendida, "Mi teléfono estaba casi sin carga, así que agarré uno desechable nuevo para hablar con el jefe. No quería usar el teléfono con el resto de la información de contacto de ustedes, solo para estar seguros. Alec estuvo conmigo todo el tiempo. Debería haber recibido llamadas.”
“Revisa tu teléfono, Alec”, dijo Brian, brusco.
Alec lo hizo. Sus ojos se abrieron, “Oh mierda.”
“Parte de ser miembro de este equipo es estar de guardia si te necesitamos. Lo juro,” Brian gruñó a Alec, “voy a patearte el culo tan fuerte-”
Lisa miró de Brian a Alec hacia mí, “Algo sucedió. ¿Hay alguien herido?”
“Sí, algo pasó, no, nadie está herido. Eso realmente no es lo que me preocupa”, le dije. Señalé la pantalla, “¿Coil planeó esto? ¿Es esto un plan suyo? ¿Usando su poder? ¿Usar su manipulación del destino o lo que sea para crear una coincidencia general, ponernos en una mala posición y obligarnos a unirnos a él?”
Lisa negó con la cabeza con fuerza, “No percibí nada parecido a eso, y no es así como funciona su poder. Además, esperaba que estuviéramos de acuerdo de todos modos. Él no pondría en peligro eso con un truco como este. Es demasiado crudo.”
“Así que fue solo él atacando al Imperio Ochenta y Ocho en un nuevo frente, y una maldita mala coincidencia para nosotros”, dije, tanto a mí misma como a cualquier otra persona.
“¿Qué está pasando?”, Preguntó Alec.
Inhalé profundamente e intenté explicar qué tan mala era la situación. “Coil acaba de hacer una gran jugada contra el Imperio, y parece que fue anónimo. Perra y yo peleamos con algunos de sus subordinados casi al mismo tiempo.”
“Yo no-” comenzó Alec.
“Míralo de esta manera”, interrumpí, “Kaiser y cada uno de sus veintiún lacayos superpoderosos van a estar lo suficientemente enojados como para querer matar a alguien, después de que Coil fue y puso sus vidas de cabeza. Kaiser y su gente saben quiénes somos, de nuestra cooperación contra los ABB. Específicamente, ellos saben quién es Lisa. Entonces, ¿a quién van a culpar por esto, si no al grupo con el que su gente estaba luchando esta misma tarde, el grupo con la muy talentosa recopiladora de información en sus filas?”
“Oh.” Alec dijo. “Mierda.”
“Exactamente.”
[1] Código Implícito: Las Unspoken rules o más “oficialmente” conocidas como Unwritten rules son reglas que tiene la comunidad de capas sobre como se comportan, no es un acuerdo formal, por eso las palabras unspoken=implícitas, sin mencionar, y unwritten=orales, sin escribir, tácitas. Aunque no son leyes formales el código tácito es respetado tanto por héroes como villanos.

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2018.06.27 06:13 master_x_2k Enredo III

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Enredo III

Abrí las puertas de vidrio para que Brian pudiera llevar las cajas de muebles. Lo que más me sorprendió de su edificio de apartamentos fue lo despejado que estaba todo. Sin basura, sin gente, sin ruido. Había un tablero de anuncios justo después del segundo juego de puertas, que era algo que normalmente podría haber esperado que fuera un poco desordenado, por regla general, pero incluso allí, las publicaciones individuales estaban cuidadosamente espaciadas, y todo estaba sellado detrás un cristal con una sola cerradura pequeña. Se sentía un poco estéril. O tal vez era solo que yo estaba acostumbrada a un área con más carácter.
No sabía qué decir. No solo en términos de la construcción de apartamentos de Brian, no tenía idea de qué palabras saldrían de mi boca. No tenía la destreza para charlar de forma natural. Por lo general, me las arreglaba planificando constantemente lo que podría decir. El problema era que me había distraído, no tanto por los atributos de Brian, sino por haber tomado conciencia de que los había estado mirando. Ahora que estaba tratando de recuperarme, ponerme en equilibrio mental y planear algo de conversación, todo lo que podía pensar era 'Maldición, Taylor, ¿por qué no puedes pensar en algo que decir?'.
Entramos en el ascensor, y Brian descansó las cajas en la barandilla de metal en el interior. Me las arreglé para preguntar, “¿Qué piso?”
“Cuarto, gracias.”
Presioné el botón.
Subimos, y cuando se abrió la puerta, le ofrecí a Brian una mano para estabilizar las cajas mientras él se retiraba del ascensor. Lideró el camino por el pasillo y se detuvo junto a una puerta mientras yo buscaba las llaves que me había dado, para encontrar la de su apartamento.
No estaba segura de lo que esperaba ver en el lugar de Brian, pero aun así logró sorprenderme.
Lo primero que noté fue que los techos eran altos. El apartamento era prácticamente de dos pisos, un arreglo bastante abierto con pocas paredes. La cocina estaba a nuestra izquierda cuando entramos, pequeña, separada de la sala de estar por un mostrador de bar / cocina. A nuestra derecha estaba el armario del pasillo y las paredes que abarcaban el baño y uno de los dormitorios. Justo en frente de nosotros estaba la espaciosa sala de estar, respaldada por una ventana del piso al techo y una puerta de vidrio que daba a un balcón de piedra. Unas escaleras conducían a un dormitorio situado encima del baño y el primer dormitorio. Supuse que era allí donde dormía Brian, basándome en la cama no desordenada, pero no hecha, que estaba a la vista desde donde estaba parada.
Lo que me impresionó, creo, fue lo suave que era el lugar. Había dos estanterías, de color gris claro, en la sala de estar. En los estantes, vi, había una mezcla de novelas, plantas y libros antiguos con espinas de cuero rajado y raído. Las frondas de algunas de las plantas colgaban sobre los estantes. El sofá y la silla que lo acompañaba eran de pana color canela pálido, con cojines gruesos y lo suficientemente profundos que parecían poder perderse en ellos. Podría imaginarme acurrucarme en ese sillón con las piernas tapadas a mi lado, un libro en mis manos.
De alguna manera había estado esperando una estética similar a la del cromo y el cuero negro. No es que asociara la personalidad de Brian o su gusto con ese tipo de diseño, pero era lo que podría haber pensado que un joven soltero podría llegar a conseguir. Ya fuera la suavidad de los colores, el pequeño frasco con piedras, el agua y el bambú en la encimera de la cocina o las imágenes en tonos sepia de los árboles en el vestíbulo, el lugar me dio una sensación de tranquilidad.
Sentí una punzada de envidia, y no fue solo porque el apartamento de Brian era agradable. Estaba obteniendo una mejor idea de quién era, y cómo éramos personas muy diferentes, en cierto sentido.
Brian gruñó mientras dejaba las cajas junto al armario delantero. Se quitó las botas y lo tomé como una señal para quitarme los zapatos.
“Entonces, ya empecé un poco”, me dijo, llevándome a la sala de estar, y vi que había un montón de tablas de color gris claro y una caja de cartón vacía apoyada contra la pared. “Resulta que realmente necesita un segundo par de manos. ¿Quieres algo antes de comenzar? Prefieres el té al café, ¿verdad? ¿O quieres un refresco? ¿Un bocado?”
“Estoy bien”, sonreí, quitándome la sudadera y poniéndola en el mostrador de la cocina. Le había prometido a Tattletale que lo haría. Sintiéndome muy consciente de mí con mi barriga expuesta, traté de distraerlo con la tarea que tenía entre manos: “¿Empezamos?”
El primer trabajo, el que dejó incompleto, era un conjunto de estanterías, y comenzamos con eso. Era, como él había dicho, un trabajo para dos personas. Los estantes tenían tres columnas con seis estantes cada uno, y cada parte se acoplaba con la ayuda de clavijas de madera. Era imposible presionar dos piezas cerca de la parte superior sin que las que estaban cerca del fondo se separasen, y viceversa, así que conseguimos un ritmo en el que uno de nosotros juntaba piezas mientras que el otro impedía que todo lo demás se desarmara.
En general, nos llevó unos veinte minutos más o menos. Después de verificar que todo estaba encajado y alineado, Brian arrastró el estante del piso y lo colocó contra la pared.
“Ese es uno”, sonrió, “¿Estás segura de que no quieres un trago?”
“¿Qué tienes?”
“Ven, tengo cosas en la nevera. Elije lo que quieras.”
Agarré una cola de cereza. Brian agarró una cocacola, pero casi la ignoró mientras abría la siguiente caja, la cuadrada que medía casi cuatro pies de ancho, y comenzó a colocar las piezas individuales en el suelo de la cocina. Una mesa de cocina con taburetes.
Resultó que la mesa de la cocina era un trabajo más difícil que la estantería. Las patas debían sostenerse exactamente en el ángulo correcto, o los pernos se atascaban en los agujeros, o forzaban a la pata de la mesa a salir de su posición. Cada vez que eso ocurría, terminamos teniendo que sacar el perno y comenzar de nuevo. Terminé sosteniendo firmemente la primera pata de la mesa mientras atornillaba los pernos de la base.
Sin mirarme, colocó su mano sobre la mía para ajustar el ángulo una fracción. El contacto me hizo sentir como si alguien hubiera arrancado una cuerda de guitarra que iba desde la parte superior de mi cabeza hasta la mitad de mi cuerpo. Un profundo ronroneo en mi interior que no se podía escuchar, solo se sentía. Me alegré mucho por las mangas largas de mi top, porque se me ponían los pelos de punta.
Me encontré por defecto cayendo en mi defensa más básica, quedarme callada, quedándome quieta, así que no podía decir ni hacer nada estúpido. El problema fue que esto me hizo muy, muy consciente del silencio y la falta de conversación.
Probablemente Brian no había siquiera notado el silencio, pero me pregunté qué decir, preguntándome cómo iniciar una charla o cómo mantener una conversación. Fue agonizante.
Se acercó para ver mejor mientras colocaba una tuerca en el perno, y su brazo se presionó contra mi hombro. De nuevo, provocó una reacción casi elemental de mi cuerpo. ¿Fue esto intencional? ¿Estaba señalando interés a través del contacto físico casual? ¿O estaba asignando significado a algo casual?
“Casi terminado”, murmuró, ajustando su posición para comenzar a atornillar el otro perno para la pata de la mesa. Su brazo no estaba presionando contra mi hombro ahora, pero por la forma en que estaba agachado, su rostro estaba a solo unos centímetros del mío. De acuerdo, eso fue peor.
“Taylor, ¿crees que puedes agarrar esa llave más pequeña sin mover la pierna?”
No confiaba en mí misma para responder sin hacer un ruido raro, así que simplemente cogí la pequeña llave y se la entregué.
“Eso es más rápido, gracias”, respondió, después de un segundo, “¿Puedes pasarme la tuerca?”
Lo hice, dejándolo caer en su mano en lugar de colocarlo allí, preocupada por lo que podría hacer o por cómo reaccionaría si mi mano tocaba la suya. No iba a sobrevivir las siguientes tres patas de la mesa de esta forma, y mucho menos las banquetas o el tercer mueble que ni siquiera habíamos empezado.
“¿Taylor?”, Preguntó.
Dejó la pregunta colgar, así que tragué saliva y respondí: “¿Qué?”
“Relájate. Puedes respirar.”
Me reí ligeramente al darme cuenta de que estaba conteniendo la respiración, lo que resultó en una exhalación nerviosa y entrecortada que solo aumentó la incomodidad que estaba sintiendo.
Él estaba sonriendo, “¿Estás bien?”
¿Qué se supone que debía decir? ¿Admitir que no sabía cómo lidiar con estar cerca de un chico guapo?
Miré al suelo, a la pata de la mesa que sostenía. “Me pongo nerviosa cuando estoy cerca de la gente. Pienso en, ya sabes, que tal vez tengo mal aliento, o tenga olor a sudor, y no podría notarlo porque es mío, así que aguanto la respiración así para estar segura. No sé.”
Bravo, Taylor. Bravo. Imaginé el más lento y más sarcástico de los aplausos lentos. Hablando de mal aliento y sudor era totalmente el camino a seguir. Uno de esos momentos brillantes que me daría vergüenza cada vez que lo recordara en los siguientes años o décadas, estaba segura.
Entonces Brian se inclinó, cerrando los escasos centímetros de distancia que nos separaban, hasta que nuestras narices prácticamente se tocaron.
“No. Hueles bien”, me dijo.
Si hubiera sido un personaje de dibujos animados, estaba bastante segura de que ese era el punto en el que me salía vapor de las orejas, o me derretía en un charco. En cambio, fui con mi primer instinto, una vez más, y me quedé muy callada. Me di cuenta de un calor en mi cara que debe haber sido un rubor furioso.
Sería difícil decir si fue una misericordia o no, pero Brian se distrajo con el sonido de una llave en una cerradura, y la apertura de la puerta de entrada.
Lo primero que pensé fue que la chica que entró era la novia de Brian. Entonces la vi mirar hacia nosotros, sonreír, y noté la similitud entre sus ojos y los de Brian. Su hermana.
Mi segundo pensamiento, o mi segunda reacción, en realidad, fue difícil de poner en palabras. Es como, podrías mirar un Mercedes y decir que era una hermosa obra de arte, incluso si no eras alguien que prestaba mucha atención a los autos. En líneas similares, cuando veías un Mercedes con una calcomanía de llamas barata pegada a las ruedas y un alerón casero pegado en la parte trasera, era doloroso y decepcionante en un nivel fundamental. Eso fue lo que sentí, mirando a Aisha.
Era hermosa, tan femenina como Brian era masculino, con pómulos altos, cuello largo y, aunque era dos o tres años más joven que yo, ya tenía pechos más grandes que los míos. Podrías convencerme de cortarme un dedo por tener piernas, cintura y caderas como las de ella.
Maldita sea, esta familia tenía buenos genes.
Solo necesitabas echar un vistazo a Aisha para saber que iba a ser completamente hermosa cuando terminara de crecer. Dicho eso, sin embargo, tenía una raya de cabello decolorado y parte de ese cabello decolorado había sido teñido en una franja de color púrpura. Era como si hubiera hecho todo lo posible por parecer vulgar, con shorts de jean rasgados sobre leggings de red verde neón, y un top sin tirantes que dudaría incluso en llamar ropa interior. Cualquier envidia que sentía hacia ella se veía acentuada por un sentimiento casi de ofensa, en cuanto a cómo estaba arruinando lo que le habían dado naturalmente.
“¿Estoy interrumpiendo?”, Dijo, con un tono ligeramente burlón, mientras me miraba sin poder entenderlo.
“Aisha”, Brian se levantó, “¿Qué estás haciendo aquí? Tú-” se detuvo cuando una mujer negra robusta y sólida entró por la puerta principal. Donde la mirada de Aisha hacia mi había sido ambigua, la mirada que esta mujer me dio fue todo lo contrario. Desaprobación, disgusto. Me di cuenta de lo que debía parecer, ligeramente sudorosos, en el suelo entre los muebles, con el estómago visible, prácticamente brillante con un rubor rosado. Me apresuré a agarrar mi sudadera y ponerla.
“Señor. ¿Laborn?”, Dijo la mujer pesada, “Me temo que esperaba que estuviera más preparado, pero parece que está en medio de algo.”
Brian negó con la cabeza, “Si señora. Sra. Henderson. Estoy casi seguro de que su oficina me dijo que los esperara a las dos esta tarde.”
“Esa fue la hora original. Aisha me dijo que quería reprogramar-” La señora Henderson se interrumpió y le lanzó a Aisha una mirada dura.
Aisha sonrió, se encogió de hombros y se levantó de un salto, así que estaba sentada al final del mostrador de la cocina. “¿Qué? Hay una película que quiero ver esta tarde con mis amigos.”
“Si hubieras preguntado, podría haber dicho que sí”, le dijo Brian, “Ahora probablemente voy a decir que no.”
“No es tu decisión, hermano, no estoy viviendo contigo todavía”, ella levantó le mostro el dedo del medio con las dos manos.
Brian parecía que iba a decir algo más, pero luego se detuvo. Suspiró, luego dirigió su atención a la trabajadora social de Aisha, “Lo siento por esto.”
Ella frunció el ceño, “Yo también. Debería haber llamado para comprobar, dada la historia de Aisha de torcer la verdad.” Miró su cuaderno y pasó la página, “Si quieres reprogramar, hmmm, me temo que ya llené la ranura de la tarde, pero tal vez ¿Este fin de semana…?”
Brian le dio a Aisha una mirada molesta, “Ya que está aquí, si estás dispuesta a pasar por alto los muebles que no hemos terminado de armar, podríamos hacerlo ahora.”
“¿Si estás seguro? ¿Qué hay de su... compañera?” Ella me miró.
Mi rubor probablemente no se había ido, y sospecho que me sonrojé un poco más de repente al ser puesta en medio de una situación incómoda. Probablemente no ayudó a desvanecer ninguna impresión equivocada que ella había percibido.
“Ella es una amiga, me estaba ayudando. Taylor, no estoy seguro de cuánto tiempo será esto. No quiero perder tu tiempo, pero me sentiría mal si te fueras tan pronto después de venir hasta aquí. Si quieres quedarte y relajarte, podría llevarte de regreso después.”
Cada parte socialmente torpe de mi cerebro ansiaba tomar la ruta de escape ofrecida, hacer mi salida, enfriarme. Fue difícil decir por qué no lo hice.
“Me quedaré, si no voy a estar en el camino. No tango planes para la tarde.”
Cuando Brian sonrió, me di cuenta de por qué no había aprovechado la oportunidad de irme.
La mujer volvió a examinarme en detalle. Ella me preguntó: “¿Estás en su clase en línea?”
Negué con la cabeza.
“No. Pareces un poco joven para eso.” Entonces ella me desafió, “¿Por qué no estás en la escuela?”
“Um”, dudé. Mantente lo más cerca posible de la verdad. “Estuve al borde de una de las explosiones de bombas y tuve una conmoción cerebral. Estoy faltando a clases que esté completamente mejor.”
“Ya veo. ¿Estás segura de que ensamblar muebles es lo que pretendía el médico cuando te dijo que descansaras y te recuperases?”
Sonreí torpemente y me encogí de hombros. Hombre, realmente estaba esperando no estar estropeando esto para Brian.
“Entonces”, Brian habló con la Sra. Henderson, “¿Quería mirar mi casa y ver el espacio que aparté para Aisha? Supongo que esta es una oportunidad para que revise un lugar antes de que la familia se apresure a barrer todo debajo de la alfombra.”
“Mmm”. Una respuesta no coercitiva. “Vamos al balcón, y puede contarme sobre el área y las escuelas cercanas.”
Brian abrió el camino y sostuvo la puerta para el asistente social. Se cerró detrás de él, dejándome con Aisha, que todavía estaba sentada en el mostrador de la cocina. Le di una pequeña sonrisa y recibí una mirada fría y penetrante a cambio. Incómoda, volví mi atención a la mesa y traté de ver qué podía hacer por mi cuenta, con la segunda pata.
“Así que. ¿Estás en el equipo de mi hermano?”
¿Qué? Estuve orgullosa de mí misma cuando apenas perdí el ritmo. “¿Equipo? Sé que hace boxeo, o boxeaba, al menos, pero-”
Ella me dio una mirada divertida, “Vas a hacerte la tonta, ¿verdad?”
“No estoy entendiendo. Lo siento.”
“Claro.” Se inclinó hacia atrás y pateó un poco las piernas.
Volví mi atención de nuevo a la pata de la mesa. No llegué muy lejos antes de que ella me interrumpiera de nuevo.
“Mira, sé que estás en su equipo. Proceso de eliminación, tienes que ser la chica bicho.”
Negué con la cabeza, tanto para negarlo como para exasperarme. ¿Qué carajo, Brian?
“Me dijo que tenía poderes, no dijo lo que eran. Como tiene poderes, cree que hay una posibilidad de que yo también los tenga. No quería que me sorprendiera. Descubrí quién era él después de eso, vi algo sobre algunos villanos que robaban un casino una noche en la que no estaba en casa, comencé a registrar las veces que no estaba disponible y seguía coincidiendo. Lo confronté y no hizo un buen trabajo negándolo.”
Con la esperanza de desequilibrarla, puse en mi rostro la más convincente expresión de sorpresa con los ojos abiertos tanto como podía “¿Estás diciendo que tu hermano es un supervillano?
Parpadeó dos veces, luego dijo, lentamente, como si estuviera hablando con alguien con una discapacidad mental, “Siiiii. Y estoy diciendo que tú también lo eres. ¿Por qué otra razón se juntaría mi hermano contigo?”
Auch. Eso dolió.
Me ahorré tener que dar una respuesta y mantener la farsa cuando Brian y la asistente social regresaron del balcón.
La asistente social estaba diciendo: “...dudoso, con la lista de espera.”
“Ella está en el territorio y estaría ingresando a la escuela al mismo tiempo que el resto de los estudiantes de noveno grado.” Brian respondió, mirando mal a Aisha, “Y eso significaría separarla de las malas influencias que tiene alrededor donde está viviendo ahora.”
Aisha le mostró el dedo, otra vez.
“Mmm”, respondió la asistente social, mirando de Aisha hacia él. “Me gustaría ver tu habitación después?”
“¿Mía? ¿No de Aisha?”
“Por favor.”
Brian condujo a la asistente social hasta las escaleras que conducían a su habitación, que daba al resto del departamento.
“Tal vez debería ver cómo reaccionas si lo grito en voz alta”, sugirió Aisha. Ella puso un acento falso, “¿Cómo te llamas, otra vez?”
Giré los ojos.
“¿No vas a decir? Como sea.” Sus manos se ahuecaron alrededor de su boca como si estuviera gritando, gritó burlonamente en un volumen apenas por encima del habla regular, “¡Bichito y Grue, en casa!”
Miré hacia arriba, esperando que Brian y la asistente social no estuvieran al alcance del oído. El murmullo de conversación allí arriba no parecía haber sido interrumpido por lo que Aisha había dicho.
“Parece que estarías en una situación de perder-perder, anunciándolo así”, le respondí, “O tienes razón, y molestas a dos personas que realmente querrás evitar enojar, o estás equivocada y te ves como una loca.”
“¿Y si ellos ya piensan que estoy un poco loca? ¿Qué tengo que perder?”
“No sabría decir.” Apreté el cerrojo, revisé la pata de la silla y la encontré sólida como una roca. Pasé al siguiente. “¿Qué tienes por ganar?”
“Vaaaamos”, ella se quejó, “Solo admítelo.”
Mi corazón latía con fuerza cuando Brian y la asistente social bajaron las escaleras. Aisha, por su parte, pegó una amplia y falsa sonrisa en su rostro para saludarlos. Brian hizo pasar a la mujer al segundo dormitorio, pero no entró con ella. Se detuvo para mirarme.
“Taylor, no necesitas hacer eso por tu cuenta.”
“Está bien”, dije. Mirando hacia arriba, donde Aisha estaba sentada en la encimera, agregué: “Es una buena distracción.”
“Lo siento. Creo que tardaremos solo un minuto más.”
Resultó cierto. La asistente social salió de la habitación de Aisha, echó un vistazo por el baño y luego investigó los armarios y la nevera.
La Sra. Henderson habló con Aisha, “Me gustaría que salgas al balcón por un minuto.”
“Lo que sea.” Aisha saltó del mostrador y se dirigió hacia afuera.
“Y”, dijo, volviéndose hacia Brian, “Tal vez quieras que tu amiga espere afuera también.”
“Realmente no tengo nada que esconder”, respondió, mirando hacia mí.
“Bien. Permítanme comenzar diciendo que esto es mejor que la mayoría.”
“Gracias.”
“Pero tengo preocupaciones.”
Se podía ver la expresión de Brian cambiar una fracción, ante eso.
“Leí los documentos y planes que me enviaste por correo electrónico. Usted tiene un plan sólido en mente para la contabilidad, el pago de las facturas, ayudarla con su educación, posibles gastos adicionales, el presupuesto para la ropa e incluso para ahorrar dinero para la universidad. En muchos aspectos, este es el tipo de situación que deseo, con la mayoría de mis casos.”
“¿Pero?”
“Pero cuando miro este lugar, veo que lo has hecho muy tuyo. Los muebles, las decoraciones, las obras de arte, parecen apuntar a tu personalidad, dejando muy poco espacio para Aisha, incluso en el espacio que has reservado para ella.”
Brian pareció un poco aturdido por eso. “Ya veo.”
“Mire, Sr. Laborn, debemos considerar la perspectiva de Aisha. Ella es una fugitiva en serie. Ella claramente no ve la casa de su padre como un hogar. Se debe tener cuidado adicional para asegurarse de que ella vea esto como tal. Suponiendo que ella termina aquí y no en casa de su madre.”
“Mi madre,” la expresión de Brian tomó un tono más serio.
“Soy consciente de sus preocupaciones sobre el tema de la madre de Aisha, Sr. Laborn.”
Mi celular sonó una vez en mi bolsillo de sudadera. Lo ignoré.
Brian suspiró, flaqueándose un poco, “¿Esto es reparable?”
“Sí. Involucre a Aisha en la decoración, esté dispuesto a comprometer sus gustos y su estética para que sienta que este también es su espacio”, dijo, “sé que no será fácil. Aisha es difícil a veces, estoy segura de que ambos podemos estar de acuerdo es eso.”
Estaba empezando a gravitar hacia esa conclusión yo misma.
“Sí”, Brian asintió, “Entonces, ¿qué sigue?”
“Haré una visita a la casa de su madre en una semana y media, si recuerdo bien. Si desea enviarme otro correo electrónico cuando sienta que ha enmendado este pequeño problema, y ​​las pocas cosas que le señalé durante la inspección, podría hacer arreglos para visitarlo nuevamente.”
“Eso sería fantástico.”
“Tenga en cuenta que tengo una carga de trabajo desbordante, y probablemente no pueda pasar hasta al menos una semana después de que me haya avisado.”
“Gracias”, dijo Brian.
“¿Alguna pregunta?”
Sacudió la cabeza.
“Entonces le deseo suerte. Para disculparme por el tiempo inesperado de la cita, le haré una oferta de una sola vez para quitarle a Aisha de sus manos. Si ella insiste ser suspendida, puedo presentarle a otra persona que siguió ese camino, mientras voy a las citas de esta tarde.”
Brian sonrió. No es exactamente esa sonrisa increíble que había visto tan a menudo, pero una bonita sonrisa, no obstante, “Creo que se perderá la película a la que quería ir.”
“Parece”, el trabajador social sonrió con complicidad. “Siga así, Sr. Laborn. Aisha tiene suerte de tenerlo.”
Brian se animó un poco al respecto.
La reunión no duró mucho después de eso, y Aisha fue arrastrada quejándose por la asistente social. No pude respirar con alivio hasta que se fueron. Incluso entonces, estaba inquieta, sabiendo cuán fuertes habían sido las sospechas de Aisha.
Recordando que mi teléfono había sonado, busqué mi teléfono celular para ver cuál había sido el mensaje. Mientras mantuve presionado el botón para desbloquearlo, le dije a Brian: “Aisha sabe sobre los Undersiders, parece.”
“Mierda. Lo siento”, hizo una mueca de dolor, “Si pensara que te encontrarías con ella, te habría dado una advertencia. ¿No dijiste nada?”
“Fingí no saber de qué demonios estaba hablando, por poco que sirvió. ¿Esto va a ser un problema?”
“Ella prometió que no le diría nada a nadie... y realmente me molesta que haya sido lo suficientemente indiscreta para plantear el tema con alguien a quien no había dado mi consentimiento. Pero Aisha no lo diría por contarlo. Creo que ella probablemente estaba jugando contigo.”
“Si estás seguro”, tenía mis reservas, pero no estaba segura de querer presionarlo sobre el tema, cuando ya estaba estresado.
“Bastante seguro”, suspiró.
Miré mi teléfono celular. Era de Lisa.
prdn x interrumpir besukeo. los dos tienen q volver rapido. se sta yendo todo ala mierda
Sentí un poco de calor en las mejillas mientras me tomé mucho cuidado de borrar el texto. Cuando terminé, me volví hacia Brian. “Lisa dice que algo está pasando. Ella dice que nos apresuremos a volver.”
“Que hinchapelotas”, dijo Brian. “Esperaba... ah carajo. Supongo que no vamos a armar todo esto, ¿eh?”, Me sonrió.
Le devolví la sonrisa, “En otra ocasión.”
Él me dio una mano para ayudarme a ponerme de pie. ¿Estaba siendo optimista u observadora cuando noté que su mano tal vez se demoraba medio segundo más de lo necesario en la mía?
¿Estaba una parte de mi temiendo esas posibilidades, esperando que no fuera ni un deseo mio ni una observación precisa de él? Porque no podía decir si me asustaba, o si solo quería que hubiera una parte cuerda de mí con una objeción.
Mierda. Mentalmente avancé mi línea de tiempo. No más de una semana, y tendría que llevar lo que sabía sobre los Undersiders al Protectorado. No estaba segura de confiar en mí misma por más tiempo que eso.

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2018.06.08 14:39 ImViTo Vivir en Caracas es como jugar Buscaminas. Por Ivan Zambrano

Vivir en Caracas es como jugar Buscaminas. Nunca sabes dónde te va a estallar el tablero, la ciudad. Ese día fue en la entrada de José Félix Ribas (Petare), uno de los barrios más peligrosos de una de las ciudades más peligrosas del mundo. Un caucho se le espichó al mototaxista que me estaba llevando al barrio 24 de Marzo, el lugar en el que Chino y Nacho habían grabado el videoclip de “Me voy enamorando”. A diferencia de ellos, yo andaba sin escoltas y sin equipo de producción. Libreta en mano, un bolígrafo terco y un estómago refunfuñando por almuerzo, iba dispuesto a escribir una nota para El Nacional acerca de ese punto ciego de la ciudad que dos estrellas del reggaetón pusieron en el mapa. Ya el barrio 24 de Marzo no solo aparecería en las páginas de sucesos, sino también en las de espectáculos. Eso, si lograba llegar. El hambre se me quitó cuando nos accidentamos en la boca del lobo. Como suele pasar en esos casos de riesgo extremo, yo entré en una calma envidiable para cualquier aprendiz de profesor de yoga de Los Palos Grandes. Mientras el motorizado remendaba el caucho como podía y yo cuadraba cómo llegar a la pauta, se nos paró una Bera vinotinto al lado. Yo confié en que tigre no come tigre y que entre colegas motorizados no se iban a malograr. -¿Para dónde vas, chamo?- me preguntó el tipo cuya mirada no me dejaba adivinar si era héroe o villano. -Al 24 de Marzo, pana- le contesté metido en personaje. -¿Qué hora es?- y ahí dije “este quiere el reloj”. Solo a mí se me ocurría sacar el Casio ese día. En lo que me lo estoy quitando me pone cara de confusión. -No, viejo. Dame la hora para ver si me da chance de llevarte, que tengo que estar a las 2 en Agua Salud. Yo salí de la hipnosis paranoica. -Las 12:45, pana. -Vente, pues. Preferí que nos devolviéramos a la sede de El Nacional y repautar la cita con los vecinos del barrio que iba a entrevistar. Cuando me bajé de la moto y le iba a pagar al tipo, descubrí que el Karma estaba juguetón ese día: se me había caído el efectivo (sí, había efectivo todavía) porque lo cargaba en el bolsillo de atrás. No había terminado de pasar el susto de quedar como un mala paga, cuando el motorizado me dice: -Dame el celular. -¿Cómo? -Que me des el celular- cuando me dispongo a sacar mi S3 Mini del bolsillo, el tipo interrumpe. -El número de celular, pana. Te paso los datos y me transfieres. El Buscaminas no reventó de nuevo ese día y registré a “Armando Mototaxi” (nombre ficticio) en el celular. Desde ese día, Armando siempre está a un “epa” de distancia. Se convirtió en mi mototaxista de confianza, el que me acompañaba a Coche, a Altamira, La Candelaria, El Cafetal, Palo Verde, Mariche y todas las vocales de Caracas. El que me pegó el “mano” y el “beta”. El cómplice con el que recorro desde hace 3 años una ciudad con costras de asfalto, cicatrices y heridas abiertas e infectadas de chavismo. Ser el parrillero de la moto te da cierta paz porque el caos se ve borroso a 120 kilómetros por hora. Las colas fuera del mercado se ven más cortas, los basureros no parecen cafetines de la miseria. Todo te pasa por los lados sin tener que moverte.
La semana pasada la moto Bera vinotinto no estaba estacionada en su puesto. En su lugar había un par de palomas picoteando migajas de pan sobre la acera. Ya eran casi las 9:30 de la mañana y yo todavìa no habìa podido salir a la oficina por estar esperando a Armando, el único mototaxista de la zona que entendía el problema de la escasez de efectivo y aceptaba transferencias en bancarias. “Si es de Banesco a Banesco, yo también la acepto, mano”, me contestó Adonay. ”Pero no te vayas a lacrear. Deposítame antes de las 5:00 pm que voy a ver si completo para comprar unos verdes”. Mototaxistas dolarizados y con poder adquisitivo. Siempre sospeché que se convertirían en los amos de la ciudad. Yo tenía que ir a la oficina, probablemente a ganar en un mes lo que se hace Adonay en un día. El título universitario no pasa por el punto de venta. El moto-santero no había terminado de encender la moto cuando ya yo estaba montado en la parillera. Grave error. Se oyó un frenazo en seco detrás de nosotros y se bajó Armando de la Bera vinotinto. “¿De verdad te vas a ir con él?”, me dijo con dolor y arrechera. La escena parecía de telenovela urbana. Faltaba que dejara caer el casco en cámara lenta y que el sonido del choque contra el asfalto fuera la onomatopeya de su corazón roto. “¿Por qué no me llamaste?”, siguió la pataleta. Los compañeros de la cooperativa estallaron en carcajadas de Radio Rochela con aquel ataque de celos.”Ja weno”, dijeron en coro los motorizados.Yo lo miré con cara de confusión, más una sonrisa de “¿qué-coño-está-pasando?”. No me quise arriesgar. No quería averiguar cómo podría ser la venganza de un mototaxista que se sintió traicionado porque me fui con otro. Pero él tiene que saber que yo no creo en la “motogamia”. Bajé la guardia. -¿Ya comiste? -No, rey. -Toma. De la bolsa de plástico finita y azul saqué una arepa con tortilla de salchichón que hizo mi mamà. Los chalequeadores se quedaron mudos mientras le lambuceaban la arepa a Armando. -Gracias, papi. -Marico, deja de llamarme de distinta forma cada vez que respondes. -Papá, es que no recuerdo tu nombre. -Qué bolas, Armando. Iván. -Ja Weno. Tú no te debes saber mi apellido. -Claro que sì me lo sé. -Seguro me tienes guardado que si “Armando Mototaxi” -Deja la mariquera. Tú me avisas si vamos a darnos los besos, pa’ cepillarme.
Todo era en broma…
-Pa’ que tu veas que no hay culebra, te acepto la arepa como pago y te dejo al frente al Cubo Negro en menos de 5 minutos. -Armando, no vayas a ir corriendo. Que uno te dice que anda apurado y activas el teletransportador de la moto. Uno llega hediondo a gasolina. -JAJAJAJA Yo te presto un perfume de “Dolchegavana” que cargo en el koala si te vienes conmigo, pues. -Plomo-
Estuvo callado todo el camino. El silencio era tan frío como la brisa que te cachetea en plena autopista, lugar favorito para que Armando inicie una conversación y no se le entienda nada. -Voy an dsdjfsjgdf -¿Cómo? -Vferggrhtyh -No te escucho, hay mucho viento.
Por fin, llegamos…
-¿Te busco a las 5:00 de la tarde? -Dale. ¿La carrera de regreso en cuánto sale? -Pa’ tu casa te sale igual en 250. Pero si vas para Campo Claro a comer arepa frita conmigo, te sale gratis. -Te digo que sí de una porque estás involucrando comida.
A las 5 me estaba esperando con sus lentes tipo Ray-ban tapa amarilla y mi casco en la mano. Llegamos al local de arepas fritas (recomendadísimo) .Yo pedí una de carne mechada y él una reina pepeada. -Están burda de buenas esas bichas- le dije. -No tan buena como la arepa que me hizo la suegra- Me soltó.
Yo quedé con el mordisco a mitad de camino.
-Ay, Armando. ¿Tú eres marico? -Viste que no te sabes mi apellido. Yo soy Armando Ramírez*, “Cara e’ curda” ¿te acuerdas?. Yo estudié bachillerato contigo en el Dulce Nombre de Jesús y te chalequeba porque eras burda de pato. - Y ahora el que nada en la laguna eres tú. Muchacho marico- le contestè. -Mano, disculpa los malos ratos. De verdad me ponìa chimbo. No te dije que era yo cuando te hice la primera carrera por eso. Aunque tú me transferiste y ni cuenta de diste. -Tranquilo, Armando.Yo ni me acordaba de eso. ¿Tu familia está clara? -Mano. Yo vivo en casa de mi tía y mi primo es CICPC.¿Tú sabes el beta que revienta en el rancho si se enteran que me gustan los tipos? A los maricos del barrio los tienen a monte. -¿Qué difícil, no? Cargar ese peso, esa doble vida. Yo era igual que tú, solo que yo si era burda de mariquito y se me “notaba”. Y fíjate que tú te la has dado de malo conmigo, porque te rechazabas a ti mismo. -Esta vaina no juega carrito. Yo creía que se me iba a pasar, pero no. ¿No hay tratamiento hormonal o algo para quedarse siendo tipo? -Armando, los maricos también somos tipos. ¿Tú quieres ser mujer?. -No. La pinga. Sería burda de fea. Prefiero quedarme con mi pipí que así cojo más. -¿Y a quién te agarraste tú? -A Orlandito. ¿Tas claro? -¿Orlandito también es gay? -Coño, pero no le digas que lo sapié. -Qué fuerte jajajajaja -Pero ahora voy por un flaco que le gusta comer en Arturo’s.
Le contesté en seco: -Armando. Te lo digo claro. Yo no te meto a ti ni con güevo prestado. Mosca si me estás echando los perros, porque les escondo la Perrarina. -jajajaja qué becerro. ¿Panas, pues? -Panas somos. -Y maricos también. -Verga. Tú más que yo. Definitivamente.
Nos reímos: -Solo te diré que te sinceres lo antes posible. La vida es corta, y en Caracas aún más. -Acá literalmente vivimos como perros. -Y por eso calculamos los años como años de perros.
Durante el viaje se puso intenso. -Qué loco que en realidad se llama Santiago. Yo creì que era mujer. -¿Quién? -Caracas. -¡Ey!¡Más respeto! Santiago de León de Caracas.
Vivir en Caracas es como jugar Buscaminas. Te explotan realidades en la cara cuando menos te lo esperas. Los huecos sigilosos, el asfalto levantado, los semáforos dañados, los postes ciegos, el viento hediondo a nostalgia, a suspiro de llanero enamorado, la humedad del llanto de una madre en Maiquetía. Caracas, el reino de la empanada de carne mechada y de la arepa frita con hueco. La ciudad marica-homofóbica. La tarima de tierra en la que nació una historia de amor unidireccional frustrada por mí. La Caracas con cara de mujer bonita. La Caracas con la espalda del Ávila. La ciudad transgénero. La aldea que te termina sacando del closet (de todos), una y otra vez.
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2016.09.24 18:37 Paralelo30 O maluco solitário e o Ministério Público (Sobre Deltan Dallagnol) - Maria Cristina Fernandes (Valor, 23/09)

Derek Sivers é um músico californiano de 47 anos radicado em Cingapura. Fez fortuna com uma empresa de transação on-line de CDs que depois se tornaria uma das maiores vendedoras de música independente do mundo. Em 1º de abril de 2010, a plataforma digital de palestras TED colocou no ar um vídeo de três minutos intitulado "Como Iniciar um Movimento". Nele, Sivers mostra um rapaz de dorso nu dançando freneticamente numa montanha. Uma pessoa se levanta e passa a imitá-lo. Logo todos os jovens que o assistiam se levantam e passam a fazer o mesmo. "É o seguidor que transforma o solitário em um líder. É preciso ter coragem e não ter medo de ser ridicularizado", diz Sivers.
O vídeo teve 5,6 milhões de visualizações. Uma delas partiu de Deltan Martinazzo Dallagnol, que resolveu incorporá-lo às palestras que promove em defesa das dez medidas anticorrupção. Em fevereiro deste ano, num encontro com lideranças reunidas pela Primeira Igreja Batista de Curitiba, o procurador do Ministério Público Federal exibiu o vídeo. Ao final, dirigiu-se à sua plateia com a recomendação: "Quando encontrar um maluco solitário com uma boa causa tenha a coragem de segui-lo".
O procurador de 36 anos foi, na semana passada, a estrela da denúncia contra o ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva. O terno azul-escuro, os óculos de aros pretos, a dicção que não deixa escapar uma única sílaba e o uso preciso do subjuntivo não sugerem disfunção psíquica.
A presença de todos os 12 procuradores que, sob sua coordenação, compõem a força-tarefa da Lava-Jato e a anuência do juiz da 13ª Vara Federal de Curitiba, Sérgio Moro, também não autorizam a interpretação de que esteja sozinho. Durante a apresentação da denúncia, no entanto, o procurador abusou dos recursos que lançou mão para criar o movimento das dez medidas anticorrupção.
A apresentação de 1h04 foi pautada pela mesma oratória usada por Dallagnol nas mais de 150 palestras que já fez país afora desde o lançamento da campanha pela subscrição e aprovação das medidas que empoderam o Ministério Público no combate à corrupção. A retórica da persuasão do procurador parte da repetição de construções de fácil compreensão. A mais recorrente, na apresentação da denúncia foi a de que o país estava diante de uma "propinocracia, governo gerido pela propina" que, segundo o procurador, tem uma dimensão "gigantesca, maior do que muito grande".
Seu uso como arma de retórica fica evidente na comparação entre a fala e a denúncia impressa. A construção aparece 12 vezes na apresentação do procurador, mas não está registrada na acusação levada a Moro.
A retórica de Dallagnol ainda lança mão de figuras de linguagem para nominar o ex-presidente que não foram incorporadas ao texto impresso. O procurador referiu-se a Lula dez vezes como comandante de esquema criminoso, sempre acompanhado dos adjetivos "máximo", "real", "supremo". A ocorrência do termo "comandante" no documento, além de reduzida à metade, nunca é adjetivada.
Dallagnol ainda chama Lula de "maestro" e "general". Nenhuma das denominações aparece na denúncia formal. Nela, o ex-presidente surge com mais frequência como "chefe do Poder Executivo" ou "ocupante do cargo público mais elevado".
A descrição da organização criminosa no documento, que ocupa mais da metade de suas 149 páginas, é tão farta quanto na apresentação. A acusação não está no escopo das atribuições da força-tarefa, mas, sim, da Procuradoria-Geral da República, em Brasília. Sob a alçada de Curitiba estão o crime de corrupção e lavagem de dinheiro. Procuradores em Brasília avaliam que os 13 procuradores da força-tarefa poderiam ter cumprido melhor sua tarefa se tivessem se limitado aos crimes atinentes. A inclusão do crime organizado no documento e, principalmente, na fala do procurador, no entanto, compõe a narrativa do movimento do qual o procurador natural da Lava-Jato é o principal porta-voz: o projeto, em tramitação no Congresso, das dez medidas anticorrupção.
O foco na organização criminosa é sustentado pelas construções da persuasiva retórica do procurador. Dallagnol sustentou em sua fala que o ex-presidente era comandante de uma organização destinada a prover "governabilidade corrompida, perpetuação criminosa no poder e enriquecimento ilícito". Os três objetivos com os quais Lula teria assumido a Presidência da República foram repetidos nove vezes pelo procurador.
As manifestações dos integrantes do Ministério Público não estão submetidas ao mesmo cerceamento imposto a juízes, cumprido com habilidade por Sérgio Moro, que se vale dos autos e dos offs, mas não concede entrevistas. Sem o mesmo freio, o procurador não apenas tem farta presença no noticiário como é ativo usuário das redes sociais.
Nascido em Pato Branco, skatista e surfista na juventude, Dallagnol é filho de um promotor de Justiça. Entrou no Ministério Público aos 22 anos. No Twitter, apresenta-se como "seguidor de Jesus, marido e pai apaixonado, procurador da República por vocação (hoje coordenando o MPF na #LavaJato em Curitiba) e mestre em direito por Harvard".
Nos últimos dois meses, Luís Roberto Barroso (STF) e Laurita Vaz (STJ) são os únicos ministros de tribunais superiores citados nos tuítes do procurador. Barroso, pela defesa do MP quando a instituição foi atacada pelo colega de tribunal, Gilmar Mendes, e Laurita, pela frase: "A corrupção tira comida dos pratos das famílias e crianças dos bancos das escolas". Em suas postagens no Facebook, inclui mais um ministro. Quando Luiz Fachin foi indicado para o Supremo, Dallagnol compartilhou um perfil simpático ao ex-professor da Universidade Federal do Paraná, onde graduou-se.
A mulher do procurador, a farmacêutica Fernanda Dallagnol, usa sua página para compartilhar entrevistas, artigos do marido e vídeo da musa da Lava-Jato, a jornalista Joice Hasselman, além de curtir postagens do marido sobre cuidados com crianças. O casal tem dois filhos pequenos. Em entrevistas e palestras, Dallagnol não se furta a comentar sobre a privação de convivência maior com as crianças como preço a pagar pela missão na Lava-Jato.
Os tão criticados slides em powerpoint da denúncia contra Lula são muito pouco criativos quando comparados às ilustrações das palestras do procurador. Naquela dirigida a lideranças da Igreja Batista em Curitiba, depois de mostrar foto em que aparece adolescente de cabelos encaracolados "vocacionado na busca da justiça", Dallagnol exibe slide em que um par de sapatinhos de bebê aparece sobre a barriga de uma grávida. Dizia assim que a Lava-Jato havia chegado em sua vida junto com o primeiro filho.
Com um raro domínio de cena, o procurador busca empatia com humor. Diz, por exemplo, que a Lava-Jato tem tantas fases quanto o "Candy Crush Saga", sucesso do mercado de jogos eletrônicos. Em entrevista a Jô Soares chegou a relatar o dia em que pensou ter mandado mensagem de WhatsApp para seu médico, Paulo Roberto Costa Claro, descrevendo sintomas de uma infecção intestinal. Só se deu conta do engano ao receber resposta educada de seu investigado, o homônimo ex-diretor da Petrobras, que lamentava não ter formação em medicina para ajudá-lo. "Ainda bem que não mandei foto", acrescentou, arrancando risos.
Tem abordagens específicas para cada palestra, mas sempre lança mão de pelo menos três máximas - "Precisamos deixar de ser vítimas do passado para sermos senhores do nosso destino", "a saída para o Brasil não é aeroporto", "a corrupção não é um problema do partido A ou do partido B" - e arruma um jeito de encaixar uma citação de Martin Luther King. Tem uma coleção de frases do líder negro americano, sempre lembrado como pastor batista, que remetem à realização de sonhos por quem os persegue.
Depois que a plateia, com humor e emoção, está em suas mãos, Dallagnol passa à fase mais substantiva de suas intervenções. O coordenador da Lava-Jato tem uma interpretação culturalista da história. Acha que foi a colonização portuguesa quem legou a corrupção à terra natal. "Quem veio de Portugal para o Brasil foram degredados, criminosos. Quem foi para os Estados Unidos foram pessoas religiosas, cristãs, que buscavam realizar seus sonhos, era um outro perfil de colono".
O espírito cristão dos colonizadores americanos não os impediu de dizimar a população nativa, colecionar genocídios em sua política externa e conviver com o pesadelo de uma Casa Branca ocupada por Donald Trump. Mas o ex-estudante de Harvard só trouxe admiração pelas instituições americanas. O mesmo fascínio alimenta em muitos de seus compatriotas a ilusão de que o Brasil seria uma grande Amsterdã se os holandeses não tivessem sido expulsos. Não cogitam o Brasil como uma versão ampliada da África do Sul.
O coordenador da Lava-Jato, em sua pregação anticorrupção, trata de tranquilizar suas plateias de que a saída não passa por engajamento partidário, mas pela cidadania a ser exercida com a adesão às dez medidas. Cita investimentos em saúde e educação que poderiam ser feitos sem o dreno da corrupção e mostra slide de uma família emagrecida sentada à mesa vazia. A imagem se assemelha àquelas que o PT, sigla a que sempre se refere por extenso, exibiu na propaganda eleitoral em 2014.
Num esforço de quem parece buscar a linguagem de seus interlocutores, Dallagnol ilustra a janela histórica de mudança que se abre no país. "Quando você vai a Miami ou ao Paraguai pensa: não gastaria isso que estou gastando, mas é uma questão de oportunidade. Pois hoje vivemos esta oportunidade. Podemos contar com você?". Pede que levante as mãos quem o apoia. Nem precisou dançar freneticamente. Saca o celular e faz a foto do mar de mãos que surgem à sua frente. Maria Cristina Fernandes, jornalista do Valor, escreve neste espaço quinzenalmente
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2016.04.15 19:27 Cuervo09 Construcción de la realidad.

Colección: Realidad ingenua. Escrito #1 12/1/2016
Cassandra volteo de manera brusca cuando se sorprendió a si misma con su propio reflejo en el espejo. Se acercó al espejo cautelosamente y lo inspecciono de lejos con la intención de asegurarse que el espejo no se encontrara encantado o embrujado. El espejo era grande y rectangular, se podía apreciar desde una palma arriba de sus rodillas hasta el tope de su cabeza, un marco marrón oscuro bordeaba el gran espejo y este se unía a dos mesitas empotradas en la pared; decoradas con el mismo patrón que la pared que se reflejaba en el espejo, dando una extraña ilusión óptica.
Se acercó al espejo hasta quedar muy próxima a él, se miró a ella misma y comenzando en sus ojos contemplo el arduo trabajo de tallado y esculpido que la madre naturaleza había realizado sobre ella. Pasado unos momentos, se percató de la extraña ilusión óptica que las paredes de aquel cuarto de motel hacían con el espejo y los muebles en la pared. Miro a través del espejo la cama medio desarreglada, solo un poco arrugada de la esquina y las almohadas estaban en el piso, pensó en cómo habían llegado y recordó un poco que fue lo que había pasado hacia no mucho esa misma tarde de otoño. Acabado de recordar, paso su mirada a la ropa que había sido arrojada sin cuidado al suelo, sin darse cuenta como, llego al pequeño montón de ropa, se acuclillo y tomo una prenda; se la llevo a la nariz y la olio con decisión. Su blusa ya no olía al perfume que había comprado el fin de semana, gasto un tercio de su paga semanal en él, volvió a oler su blusa mientras pensaba en que iría a reclamar al lugar donde compro ese perfume, permaneció acuclillada y con la prenda pegad al rostro mientras imaginaba como el reclamo por el perfume barato escala a una discusión acalorada que desembocaba en una pelea encarnizada entre ella y la vendedora para luego ser atacada por todas las demás vendedoras, cuando pensaba que ella iba a ser derrotada, entraría su novio de manera heroica y vencería a las vendedoras malvadas, sin golpearlas, para después recogerla a ella del suelo y llevarla al altar dorado de la catedral del pueblo y casarse ahí, paras así vivir en una enorme casa blanca y tener muchos hijos.
Aquella hermosa y perfecta fantasía fue rota por un ruido en el baño que la hizo volver a la realidad, por un momento se asustó al escuchar ese ruido pues pensó que se encontraba sola, luego recordó donde estaba y con quien estaba. En un motel y con su novio. Tomo el resto de la ropa y la puso sobre la mesita que se encontraba empotrada en la pared a la izquierda de la cama. Tomo su bolso y lo puso sobre la cama y se sentó frente a él. Volvió a pensar en donde estaba y con quien estaba, le resultaba obvio que se encontrara en el motel, pues si era culpa del, de su novio. Dudo en meter la mano al gran bolso negro, desistió un poco pero la final la introdujo, solo que no tomo nada ni la busco, solo la puso ahí, en su bolso. Escucho otro ruido, volteo en dirección general hacia el baño, que se encontraba a la derecha de la cama o al fondo si se veía desde la puerta de la cochera y comenzó a pensar, en por que seguía con él. –“heme aquí”- pensó ella, -“tengo 24 años y aún me escondo para tener sexo y divertirme un rato.-“ volteo al cenicero e inspecciono que tanto había quedado del pequeño porro que habían forjado, volvió su mirada hacia la bolsa y una vez más comenzó a pensar en por que se encontraba ahí, en por que aún seguía con él, pensó en todos los buenos momentos que han pasado juntos, las vacaciones, los viajes, las comidas, pero con cada recuerdo que le traía una sonrisa aparecía uno o dos recuerdos que le habían regalado una o dos noches de llanto incontrolable al principio, luego solo fueron sollozos para pasar a ser solo noches intranquilas que la remetían a pensar en que es lo que hacía y a donde iba. Por fin tomo sin mucho interés aquello que buscaba en su bolso, saco una pequeña y delgada bolsa de plástico y de ella saco un conjunto de ropa interior hecha de una tela delgada y muy transparente, la tela era algo rasposa y seca al tacto, era visible que estaba hecha de material barato. Barato.-“ Por qué no me sorprende?”- recordó todas esas veces que se tuvo que conformar con algo barato o algo de poco valor, no es que quisieras cosas costosas o lujosas, solo quería sentir que era especial una que otra vez, contemplo el trozo de tela, se levantó de la cama y tomo el cenicero, levanto el porro con la misma mano que sostenía aquella delgada y frágil tela, recogió el encendedor de la mesa en la pared y prendió el cigarrillo, aspiro bastante humo, se inclinó un poco y puso el encendedor junto con el cigarrillo dentro del cenicero de metal. Camino hacia el espejo, se paró firmemente frente al espejo, soltó el humo y como antes, comenzó a mirar su cuerpo, primero criticando sus imperfecciones, una mancha en la piel, una arruga por allá y otra por acá, paso un rato buscando y recordando cómo es que se había hecho aquella arruga, mancha o marca en su cuerpo, de pronto llego a una marca poco común y muy peculiar, tardo un poco en reconocerla. Paso su dedo índice sobe la cicatriz que tenía sobre la pierna izquierda, acomodo su mano de una manera rara, la volteo para poder ver su palma y en ese momento sintió un deja va, seguido de una extraña sensación en su cabeza, se incorporó despacio y miro en sin prestar atención en algún punto en particular su cuerpo, abrió los brazos y junto los pies hasta formar una extraña y rechoncha cruz, se vio en el espejo y la tenue luz que las pequeñas lámparas despedía le daban un aspecto siniestro, se miró un poco más, corrigió su postura y colgó un poco la cabeza y pensó que ella podría ser una buena personificación de Jesucristo, acto seguido bajo los brazos y de disculpo de manera rápida por haber blasfemado de aquella manera.
Bajo la mirada y esta vez miro la cicatriz directamente en su pierna, la repaso con sus dedos y el deja va se volvió un recuerdo que evoco a una etapa de su vida que ya no recordaba o si la recordaba era porque volvía a ella. Por un pequeño momento que aun así le pareció demasiado largo, recordó aquella vez que corto de más, que por un momento pensó que iba a morir y no sabía que le asustaba más: el estar feliz porque al fin iba a poder dormir sin preocupaciones o pensar en que en verdad esa vez iba morir. Termino de recordar con tristeza, intento pensar en algo que la animara y volteo al cuarto para buscar algo y al no encontrarlo se dijo a si misma –“por qué no me morí esa vez, de saber cómo iba a terminar…-“y se disculpó de inmediato por haber pensado en eso. Volvió a intentar pensar en algo positivo de su día pero no encontró nada, se preguntó si estaba siendo pesimista o si en verdad no había nada en su día por lo cual estar feliz.
Tomo la ropa interior de tela fea y comenzó a vestirse, se estaba incorporando para subir la parte inferior de su juego de lencería cuando encontró una pequeña cicatriz con relieve y que había hecho cambiar el color de la piel de la zona cercana a ella, en su mano derecha. La miro con interés y recordó cuando se cortó con un cuchillo muy afilado, pero que él, su novio, le había ayudado a curarla y él había terminado la comida y que al final a pesar de haberse lastimado de manera grave, resulto ser un buen día por que ella había ayudado y consentido demasiado. De pronto comenzó a recordar muchas otras cosas más, como el día que él se salió del trabajo para ir por ella a otro lado o el día que él no fue con sus amigos para perderla llevar y recoger de otro lugar donde se encontraba ella, o el día que se enfermó por que se mojó tanto por que le presto su chamarra porque ella no quiso llevar la suya porque no le quiso hacer caso y llevar una chamarra porque iba a llover, o el día que la llevo por primera vez de vacaciones y muchas otras ocasiones donde ella afirmaba que esas fueron las razones por las cuales se enamoró de él.
Escucho otro ruido en el baño y una vez más pensó en que hacía con su vida, a donde se dirigía. Comenzó a estirar la ropa sin interés y sin prestar atención hasta que se hizo una pequeña fractura cerca de una costura y recordó todas aquellas veces que su corazón se había roto por culpa de él, la primera vez que le grito, el día que andaba de mal humor y se enojó y se pelearon en público. El día que encontró mensajes de otra mujer en su celular, la vez que se embriago y la dejo en una fiesta, o la vez que le desprecio una comida que tardo toda la mañana preparando. No se percató en que momento camino hasta la cama, se sentó y vio que se encontraba puesto a medias su conjunto, termino de vestirse y una vez se acercó al espejo, se acomodó lo que se tenía que acomodar, se arregló el cabello, pensó en llevarlo recogido pero decidió dejarlo suelto. Se retiró del espejo para ir a su bolsa y tomar un colorete, regreso al espejo, se miró y pinto sus labios con cuidado, intentando seguir la curvatura natural de los mismos. Se miró al espejo y decidió que se veía bien, se aproximó a su bolso que se encontraba en la cama y pensó en sí debería ponerse los zapatos de tacón alto que llevaba pero decidió en no hacerlo, no quería que se fueran a maltratar con el agua del jacuzzi del baño. Se acercó al espejo una vez más, se plantó de frente separo un poco los pies, puso sus manos en su cintura y se observó de cuerpo entero por primera vez. –“pues si no estoy tan madreada.”- pensó la afligida y morena muchacha, dio media vuelta y se aseguró que todo estuviera en su lugar. Camino hasta la cama y siguió pensando en que hacia ahí, con esa ropa barata y de tan mal gusto puesta. –“no esta tan mal”- dijo en voz alta. Recorrió el cuarto con su mirada como si buscase algo que le diera la razón a sus pensamientos, se levantó sin ánimo y recogió lo que ella supuso correctamente que era la ropa de su novio. La arrojo hasta la mesa donde se encontraba la ropa de ella y volvió a sentarse en la cama pero pronto se acomodó y se recostó. Continuaba dándole vueltas en su cabeza al tema que ya había discutido consigo misma y con algunas de sus amigas, intentaba repasar lo que ellas le habían dicho pero no recordaba todo del todo, recordaba frases o algunas palabras, no sabía si debía a su mala memoria o que simplemente estaba pacheca. Verdaderamente no sabía que hacer o cómo actuar, desde hacía algún tiempo que ella no se sentía segura en la relación, no es que hubiese otro ni nada por el estilo, era solo que el ya no era como antes, ella percibía que habían caído en una rutina, tal día se veían, el otro iban al cine, el otro a comer o cenar y el fin de semana: follaban. No es que ella quisiera algo mejor, solo quería que la relación volviera a ese punto donde todo se sentía espontaneo, casi mágico. Ella se lo había mencionado a él, hacía ya también algún tiempo pero nada había cambiado o habían cambiado para mal, se habían distanciado un poco, hablaban menos. No sospechaba que existiera otra, el, su novio, no tenía tanto tiempo libre o dinero como para mantener una segunda relación.
Ella creía realmente en que habían caído en una rutina, que todo era cuestión de hacer cosas diferentes, -“como hoy”- se dijo a sí misma. Que se suponía que había comprado ese conjunto para aviar un poco mas la llama, que no es que fuera necesario, pero quería hacer algo dieferente, -“quizá podría bailarle algo”- dijo en voz alta. Se percató que movía los pies en un tono más animado, se incorporó y se levantó de la cama, saco un pequeña charola de plástico de una bolsa más grande y puso sobre ella una variedad de botanas saladas y dulces. La puso sobre la cama y se aproximó una última vez al espejo para peinarse, arreglarse y acomodarse lo que se tuviera que peinar, arreglar y acomodar. Miro el reflejo del cuarto en el espejo, paso su mirada por la charola de botana y luego recorrió el cuarto, aun buscando alguna respuesta. Camino hasta la cama y tomo un cacahuete salado, se lo metió a la boca y mastico lentamente mientras se volvía a sentar en la cama. Pensó en si estaba haciendo lo correcto, se levantó con desespero al no poder tomar una decisión, camino hasta donde se encontraba su bolsa, la tomo y metió su mano derecha para buscar su celular. Saco su celular y pensó en llamar a su mejor amiga, luego recordó que ella aun no salía del trabajo; comenzó a vagar por los contenidos de su celular como si este pudiera albergar una respuesta, se encontró con fotos y canciones que ya no recordaba. De pronto llego a una foto que tenía mucho que no veía. Era una foto de ella y el en la feria, una de sus primeras citas, aun en esa foto se podía percibir que algo no estaba bien con él, no sabía si era la sonrisa de él que de alguna manera y sin saber por qué no parecía normal, pero tampoco forzada, quizá solo su rostro no tenía una manera de sonreír. Recorrió el rostro de su novio con atención, intento registrar cada detalle que notaba extraño en esa foto; busco una foto más reciente y al comparar los detalles que encontró que la expresión era la misma, busco otra foto y encontró lo mismo. –“quizá solo sale raro en las fotos-“Regreso a la foto de la feria y recordó lo bien que se la habían pasado ese día, recordó el oso de peluche que el gano para ella en un jueguito de tiro al blanco.
Dejo el celular en su bolso y se llevó las manos al rostro, no sabía qué hacer, se encontraba perdida. Levanto una vez más el porro y lo encendió, le dio un par jalones pero solamente porque ya no quedaba nada en ese pequeño porro. Agarro la charola de botanas y la volvió a colocar inmediatamente en la cama, camino hasta la bolsa de donde saco la comida y tomo dos cervezas de una bolsa de plástico que tenía hielo unas cervezas más. Las coloco en la charola y la levanto, y se enfilo al baño. El recorrido de la cama al baño le pareció más largo y letárgico que de costumbre, continuaba pensando en si era lo correcto, continuo recordando la tarde de ese día que fueron a la feria y se le ilumino un poco el rostro, se detuvo un poco antes de entrar al baño, para componer su estado emocional principalmente, pensó en entrar pero se detuvo un poco más, como si esperara instrucciones. Bajo la mirada y volvió a pensar en aquel día, pensó en que a lo mejor no todo estaba tan mal, pensó en que quizá si ella cambiaba un poco el la seguiría y si no pues ni modo, -“él se la pierde”- se dijo a sí misma, pensó que eso haría, que estaría bien consigo misma para que las cosas fluyeran de mejor manera y quizá así volver a tener mejores ratos, tardes más agradables y noches más memorables.
Se decidió entrar al baño y justo cuando esta cruzaba el umbral de la puerta, una figura la sorprendió haciendo que tirara la charola de dulces y botanas saladas, las cuales se regaron por todo el piso de azulejo del baño. Se molestó un poco, bajo los brazos y miro con enfado a su novio, quien había sido el que la había asustado, ella rio primero, le dijo que iba por el bote de basura para recoger todo lo que había en el suelo, camino recoger al bote de basura pensó que como iba a tener historias tan raras o graciosas con alguien más que no fuera el, pensó que estaba bien donde estaba, se encontraba con alguien con quien compartía gustos y disgusto y la mayoría de las veces sino es que siempre pasaban un buen rato juntos, ebrios o sobrios. Al regresar al baño encontró a su novio doblado hacia enfrente por la cintura en una manera extraña y este se encontraba recogiendo, no, comiendo las botanas del suelo, como si fuera un ave. Fue en ese preciso momento cuando Cassandra descubrió que su novio en realidad era un gran pollo.
Dime tú Kikiri Boo, por qué no eres un pollo más normal, usas disfraces quieres ser humano, y no eres un hombre eres Kikiri Boo. Referencia: https://youtu.be/6qgvwaCl0S4?t=7s
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